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La terraza de invierno de Gran Vía para disfrutar de las luces de Navidad en un hotel de diseño de inspiración arabesca
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BY KIKE SARASOLA

La terraza de invierno de Gran Vía para disfrutar de las luces de Navidad en un hotel de diseño de inspiración arabesca

Diseñada por Tomás Alía, la terraza de este hotel de la cadena Room Mate ofrece unas vistas panorámicas de la ciudad, con una cubierta acristalada que permite disfrutar de la noche madrileña en pleno invierno

Foto: Atardecer sobre la Gran Vía visto desde la terraza de este hotel de Room Mate, en pleno centro de Madrid. (Booking)
Atardecer sobre la Gran Vía visto desde la terraza de este hotel de Room Mate, en pleno centro de Madrid. (Booking)

La Navidad en Madrid puede resultar agobiante si se vive a pie de calle. Las zonas más céntricas de la capital como Gran Vía o Callao se colapsan de turistas, madrileños que apuran las últimas horas del día en busca de los regalos que aún faltan por colocar debajo del árbol o las familias que aprovechan las vacaciones para acercarse al famoso mercado navideño de la Plaza Mayor. Sin embargo, la capital tiene una cara más amable desde las alturas. Solo hay que saber dónde mirar. Basta con elevarse unos metros para descubrir espacios tranquilos, terrazas resguardadas y rincones desde los que contemplar el bullicio sin formar parte de él.

El Room Mate Macarena (Gran Vía, 43), un hotel boutique abierto en el año 2020 bajo el sello de Kike Sarasola, ofrece una experiencia íntima y relajada desde su azotea, un balcón al aire libre que se convierte en una exclusiva terraza de invierno gracias a su cubierta acristalada que permite disfrutar de unas vistas privilegiadas de Gran Vía sin pasar frío. La velada puede acompañarse de un albariño, un reserva de Ramón Bilbao o un verdejo Peces de Ciudad, acompañado de delicatessen como el jamón ibérico de bellota DO Guijelo o sus exquisitas croquetas de bacalao.

Luces navideñas desde las alturas

Cae la noche, y con ella, llega un desplome de las temperaturas, que obligan a rescatar del armario aquel plumas olvidado. A pesar de que la lluvia ha sido una constante en los últimos días, la azotea del Room Mate Macarena continúa siendo un reclamo en invierno. Este oasis urbano enamora cuando el sol aparece tímido durante el día, y también al atardecer o cuando el cielo se apaga, momento en el que se puede disfrutar de un rincón privilegiado en el margen derecho de su terraza que permite disfrutar de las luces navideñas a vista de pájaro.

La terraza, de inspiración arabesca y reminiscencias contemporáneas, está diseñada por el interiorista Tomás Alía, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y líder de Estudio Caramba. En invierno, mesas altas, lámparas de luz tenue, estufas de exterior y vegetación crean un ambiente recogido, mientras al fondo se recorta el skyline del centro de Madrid. El hotel dispone de 130 habitaciones, distribuidas en cinco tipologías diferentes, que van desde las opciones standard y standard exterior hasta las standard con vistas, además de Junior Suite y Suite, pensadas para quienes buscan una estancia más amplia y exclusiva, dando forma a un conjunto que equilibra tradición, innovación y carácter urbano.

placeholder Vista nocturna de las luces navideñas de Gran Vía desde el Room Mate Macarena. (Marina Velasco)
Vista nocturna de las luces navideñas de Gran Vía desde el Room Mate Macarena. (Marina Velasco)

Con la denominación del hotel, Sarasola quiso rendir homenaje a su amiga Macarena Rey, CEO de Shine Iberia, vinculando el proyecto a la historia del edificio, ya que el abuelo de la productora fue propietario de los antiguos cines que ocuparon este espacio durante décadas. El mayor logro del proyecto, desde el punto de vista del diseño, se encuentra en la recepción, situada en la planta 9 del inmueble. El acceso al edificio se concibe como una declaración de intenciones, con un espacio abierto a la avenida diseñado en poliéster, pero trabajado bajo una filosofía artesanal. Las estructuras envolventes, realizadas con la colaboración de maestros falleros, incorporan altorrelieves con espejos incrustados y suelos hidráulicos.

La Navidad en Madrid puede resultar agobiante si se vive a pie de calle. Las zonas más céntricas de la capital como Gran Vía o Callao se colapsan de turistas, madrileños que apuran las últimas horas del día en busca de los regalos que aún faltan por colocar debajo del árbol o las familias que aprovechan las vacaciones para acercarse al famoso mercado navideño de la Plaza Mayor. Sin embargo, la capital tiene una cara más amable desde las alturas. Solo hay que saber dónde mirar. Basta con elevarse unos metros para descubrir espacios tranquilos, terrazas resguardadas y rincones desde los que contemplar el bullicio sin formar parte de él.

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