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Madrid, ciudad en obras: los personajes que construyeron la capital durante doce siglos
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LA ETERNA REFORMA DE LA CAPITAL

Madrid, ciudad en obras: los personajes que construyeron la capital durante doce siglos

Firmas como las de Jareño y Alarcón, Arturo Soria, Pedro Bidagor o Matilde Ucelay conformaron a lo largo de los años una ciudad que no ha dejado de transformarse

Foto: Vista de las obras de soterramiento de la A-5, uno de los grandes proyectos urbanísticos de Madrid. (Europa Press/Eduardo Parra)
Vista de las obras de soterramiento de la A-5, uno de los grandes proyectos urbanísticos de Madrid. (Europa Press/Eduardo Parra)

Si alguien escucha decir a otro que Madrid está en obras, seguramente no se sorprenderá. Cualquier vecino de la ciudad, turista o mero merodeador de la villa y corte se podrá percatar de los ruidos, el polvo y las incidencias que las obras públicas provocan en la capital. ¿Fue siempre así? Parece que sí. Doce siglos de obras. Personajes que construyeron Madrid (La Librería, 2025) es una reciente monografía en la que los divulgadores Fátima de la Fuente y Enrique Fernández recorren cronológicamente los nombres de los grandes artífices de una ciudad en continuo cambio.

Más de 300 páginas de un libro de pequeño formato, repleto de imágenes, dan viva cuenta de aquellos nombres, también de los de las mujeres que levantaron Madrid a lo largo de los siglos. Juan de Herrera, Pedro de Ribera, Juan de Villanueva, Ángel de las Pozas, Fernando Arbós, Pedro Muguruza y Matilde Ucelay son apenas algunos de ellos. En estas líneas, los dos escritores y fundadores de ‘Explora lo desconocido’ desentrañan quiénes fueron algunos de los grandes y más recientes arquitectos que construyeron la capital, incluida la primera arquitecta de España y los vecinos del Pozo del Tío Raimundo.

El musulmán que construyó el Hospital de La Latina

Fernández comienza por el maestre Haçan, conocido como Gonzalo Fernández a partir de 1502, cuando fue obligado a convertirse al cristianismo. "Llegó a ser el maestro responsable de las obras del Alcázar de los Austrias", comenta el también escritor. Asimismo, fue el artífice del edificio ubicado cerca de la antigua plaza de San Salvador, hoy conocida como Plaza de la Villa, que albergó las carnicerías nuevas.

Foto: los-arquitectos-que-se-la-colaron-a-franco-en-el-charco-obrero-de-el-pardo Opinión

Entre sus hazañas más importantes destaca la construcción en 1499 del hospital Concepción de Nuestra Señora, más tarde Hospital de la Latina. "Debe su nombre a su fundadora, una camarera y maestra de latín de la reina Isabel", comenta Fernández en alusión a Beatriz Galindo. Aunque el hospital fue demolido, a día de hoy se puede apreciar su portada original frente a la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Ciudad Universitaria.

De la Biblioteca Nacional al Tribunal de Cuentas

Francisco Jareño y Alarcón (1818-1892) es otro de los nombres propios que marcaron el devenir de la arquitectura madrileña. Nació en Albacete, en 1818, en un momento de crisis que coincidió con la transición del academicismo neoclásico a las corrientes más historicistas, en lo que a arquitectura se refiere, que terminarían desembocando en el estilo ecléctico. Una estancia de cuatro años en Italia forjó su creatividad y despertó en él un interés por las nuevas técnicas de construcción.

placeholder La Biblioteca Nacional. (Efe)
La Biblioteca Nacional. (Efe)

Ya en Madrid, será discípulo de aclamados arquitectos como Inclán Colomer, De la Llave y Zabaleta. Más tarde volvería a viajar por países como Alemania y Francia. Será en París donde Jareño y Alarcón recibirá la inspiración para diseñar la Biblioteca Nacional que terminará proyectando en el paseo de Recoletos.

De él también queda la remodelación en la Plaza de la Villa de la Torre y Casa de Los Lujanes, el edifico civil más antiguo de Madrid, así como la remodelación de la fachada en 1877. Asimismo, reformó el Instituto de San Isidro y el Antiguo Seminario de Nobles, hoy desaparecido de la calle Princesa. Y edificó el Tribunal de Cuentas, que permanece en el número 8 de la calle Fuencarral.

La ciudad nueva y lineal de Arturo Soria

Arturo Soria y Mata (1844-1920) es uno de los arquitectos favoritos de De la Fuente. Su propuesta urbanística estaba clara: para cada familia, una casa, y en cada casa, una huerta y un jardín. Por eso, frente a la idea de ciudad radiocéntrica propuso la ciudad lineal, un modelo moderno, innovador y visionario que no se asimiló, defiende la divulgadora histórica.

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Todavía nos queda el barrio de Arturo Soria, que se construyó de su propio bolsillo, pero que no llegó a fructificar. "Quiso hacer un trazado en contra de la especulación urbanística, algo en lo que se aunara la vida urbana y la rural a través de la construcción de 50 kilómetros de ferrocarril de circunvalación", precisa la escritora. En 1927 ya había construido 2.500 viviendas con esta idea en esa zona. La Guerra Civil hizo que sus descendientes se exiliaran por su ideario republicano y su nuevo concepto de ciudad nunca se llevó a término.

Bidagor, el arquitecto del nuevo régimen

De la Fuente se detiene unos minutos en Pedro Bidagor, nacido en San Sebastián en 1902, fallecido en Madrid en 1996. Bidagor ha pasado a la historia por estar al frente de Naciones Devastadas, el organismo franquista mediante el que la dictadura pretendió reconstruir el país y, en concreto, Madrid, ciudad totalmente devastada tras tres años de guerra y bombardeos. "Quería dividir la ciudad en arcos concéntricos, desde el centro a las afueras según sus usos, desde la política hasta el industrial, pasando por zona comercial, zona residencial y otra zona verde", ilustra la escritora.

Casi como si de una M-30, M-40 y M-50 se tratara, lo que se ve es que quería mantener la distancia entre clases sociales. "Con su plan planteaba la segregación radical de la clase trabajadora, que viviría en la periferia, en una especie de colonias fabriles al más puro estilo de la colonia Marconi", recogen en la monografía.

placeholder Plano del Plan Bidagor. (CAM)
Plano del Plan Bidagor. (CAM)

También defendió la construcción de grandes avenidas ininterrumpidas. El libro firmado por De la Fuente y Fernández recoge que propuso trazar tres accesos de entrada a Madrid que nunca llegaron a realizarse. Por un lado, la Vía de Europa, que daría acceso a través de la plaza de Castilla; la Vía del Imperio, que conectaría Atocha con la carretera de Andalucía; y la Vía de la Victoria, que uniría Moncloa con el cerro de Garabitas. "El Plan Bidagor pretendía que, con base en el urbanismo, Madrid expresara una mezcla de valores tradicionales y de exaltación nacional", concluye De la Fuente.

La primera arquitecta de España

Fernández, por su parte, destaca a Matilde Ucelay Maórtua, la primera arquitecta de España. Nació en 1912, en el seno de una familia de intelectuales que le educaron siguiendo los preceptos de la Institución Libre de Enseñanza. "Desde pequeña mostró interés por las matemáticas y el dibujo", adelanta el divulgador cultural. En 1931 ingresó en la Escuela de Arquitectura de Madrid. "Ahí se encontró con un profesor que solo le ponía zancadillas porque no aceptaba que las mujeres acudieran a las aulas, ya que las consideraba unas advenedizas e intrusas", añade el escritor.

Ucelay se graduó en 1936, el mismo año que estalló la Guerra Civil. La familia huyó a Valencia, donde ella fue inhabilitada durante cinco años junto a otro centenar de arquitectos en 1942 por no ser afectos al régimen. Sin embargo, hasta 1946 no le fue reconocida oficialmente su titulación.

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A partir de entonces dirigió numerosas obras privadas desde su precioso estudio en el Edificio Castaño, en la calle Alcalá esquina con Goya. "Apenas quedan obras suyas en pie", lamenta Fernández. Sin embargo, todavía se pueden apreciar la Casa Oswald en Puerta de Hierro, la casa de Teresa Marichalar, la de Ortega Spottorn y la de Simón Ortega. También trabajó para el extranjero y proyectó algunas fábricas, como los laboratorios Médix, así como la antigua librería Turner, en el número 3 de la calle Génova, que tan solo conserva el interior original y ahora se llama Pasajes.

Unos arquitectos de barro

De la Fuente no deja pasar la ocasión para rendir homenaje a un tipo especial de constructores. Se refiere a los vecinos del Pozo del Tío Raimundo, quienes ocuparon esta zona de Vallecas a lo largo de los años 50 y 60 del siglo pasado, cuando los diversos planes urbanos de la capital habían fracasado. "Hubo un aluvión de personas pobres que buscaban trabajo en la ciudad y que tuvieron que quedarse en el extrarradio", sostiene.

Ellos mismos compraron sus propios terrenos de labor, en los que tan solo se podía levantar una caseta para los aperos. Así lo hicieron, con ladrillo, madera, chapa y uralita, y en ellas vivieron durante años. "Estaban sin alcantarillado, sin iluminación, era todo un barrizal, teniendo que hacer sus necesidades en un cubo", rememora la escritora. La historia de estos urbanistas por accidente no queda ahí. Cuando les intentaron expropiar sus terrenos para construir la M-40, todos a una se negaron. "Solo concederían entregar sus casitas si les daban un piso en condiciones en la misma zona. Fueron un barrio muy digno", concluye De la Fuente.

Si alguien escucha decir a otro que Madrid está en obras, seguramente no se sorprenderá. Cualquier vecino de la ciudad, turista o mero merodeador de la villa y corte se podrá percatar de los ruidos, el polvo y las incidencias que las obras públicas provocan en la capital. ¿Fue siempre así? Parece que sí. Doce siglos de obras. Personajes que construyeron Madrid (La Librería, 2025) es una reciente monografía en la que los divulgadores Fátima de la Fuente y Enrique Fernández recorren cronológicamente los nombres de los grandes artífices de una ciudad en continuo cambio.

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