La reapertura de Long Play devuelve al barrio de Chueca uno de sus templos nocturnos más reconocibles, un nombre que durante décadas marcó el pulso festivo del centro de la capital. Convertida ahora en punto clave para quienes buscan música pop, sesiones house y una experiencia que mezcla nostalgia y modernidad, la sala retoma su actividad en la plaza de Pedro Zerolo y vuelve a situarse como una de las búsquedas habituales entre quienes planifican su noche por el centro.
La vuelta de Long Play no solo supone el regreso de una discoteca histórica, sino también la recuperación de un espacio que acompañó a distintas generaciones desde 1971. Muchos recuerdan sus dos plantas, sus ambientes diferenciados y su papel dentro de la vida nocturna de Chueca, pero esta nueva etapa llega con una propuesta más adaptada a los ritmos actuales y a un público diverso que busca bailar sin etiquetas.
Long Play fue, durante años, una referencia para quienes querían adentrarse en el "Madrid que nunca dormía", como apuntó El Mundo. Primero como sala de fiestas y café teatro, después como epicentro de la electrónica alternativa en los años 90, su historia forma parte de la memoria colectiva del barrio. Ahora vuelve a abrir con dos ambientes: una planta principal dedicada al pop y los hits comerciales, y una planta inferior de orientación house con DJs residentes que programan sesiones especiales cada fin de semana, reforzando así su nueva etapa.
Además del sonido característico de cada espacio, la discoteca ofrece un aforo superior a las 500 personas, ropero, aire acondicionado y un horario que concentra su actividad en el fin de semana: abre viernes y sábados, de 00.00 a 06.00 horas, con entradas generales que parten desde los 20 euros. Este sábado 22 está prevista la Fiesta Mango, uno de los eventos destacados de la nueva programación de la sala, con dos ambientes, DJs en directo y una puesta en escena diseñada para atraer a los amantes del pop y del house. Las entradas anticipadas, disponibles online, tienen un precio de 15 euros e incluyen dos consumiciones.
Historia, referentes y noches que marcaron una época
El nombre de Long Play evoca escenas propias de un Madrid ya mítico. Desde los ambientes rojizos de los años 70 hasta la irrupción de la cultura rave en los 90, pasando por la presencia de artistas, actores o rostros televisivos que solían dejarse ver por la pista. Durante aquel periodo, DJs como Miguel Mendoza consolidaron el sonido que definió a la sala y la convirtieron en un lugar donde concurrían melómanos, noctámbulos y personajes conocidos del panorama cultural.
La plaza donde se ubica —hoy Pedro Zerolo, antes Vázquez de Mella— fue también un punto neurálgico del ambiente LGTBI, especialmente durante el Orgullo. Escenas multitudinarias, anécdotas ya legendarias y la convivencia de distintas tribus urbanas forman parte de la narrativa que acompañó a Long Play durante décadas y que explica por qué su reapertura despierta tanta expectación entre los vecinos y quienes frecuentan el barrio, consolidando de nuevo su relevancia en la vida nocturna.
El retorno de Long Play no es únicamente la reapertura de un local: es la recuperación de un símbolo que vuelve a iluminar uno de los barrios más vibrantes de Madrid. Su mezcla de recuerdos, música pop, electrónica house y noches que se prolongan hasta el amanecer, promete atraer tanto a quienes vivieron su época dorada como a nuevas generaciones que buscan descubrir por qué esta sala sigue siendo parte esencial del imaginario festivo de la ciudad.
Para quienes quieran acudir, Long Play se encuentra en la plaza de Pedro Zerolo, 2, una ubicación especialmente accesible mediante transporte público. La discoteca está a pocos minutos a pie de las estaciones de Metro de Gran Vía (L1 y L5) y Chueca (L5), así como de Banco de España (L2), lo que facilita la llegada desde distintos puntos de la ciudad. También operan varias líneas de la EMT, entre ellas las líneas 1, 2, 46, 74 y 146, que paran en Gran Vía o alrededores y permiten acceder al barrio sin necesidad de vehículo privado.
La reapertura de Long Play devuelve al barrio de Chueca uno de sus templos nocturnos más reconocibles, un nombre que durante décadas marcó el pulso festivo del centro de la capital. Convertida ahora en punto clave para quienes buscan música pop, sesiones house y una experiencia que mezcla nostalgia y modernidad, la sala retoma su actividad en la plaza de Pedro Zerolo y vuelve a situarse como una de las búsquedas habituales entre quienes planifican su noche por el centro.