De Complutum al Siglo de Oro: un viaje milenario que solo Alcalá de Henares puede contar
Romanos, visigodos y árabes poblaron los territorios ahora alcalaínos. Más tarde llegaría la Reconquista, el Renacimiento y el desarrollo industrial y la creación de grandes enclaves que todavía hoy se pueden visitar
Alcalá de Henares se puede contar de muchas maneras. Algunos optarán por hacerlo a través de Cervantes, o su Universidad Cisneriana, o la Catedral-Magistral. Otros preferirán hacerlo desde sus inicios romanos, su pasado visigodo y su posterior pertenencia al mundo andalusí, observando los vestigios visitables que atesora esta localidad madrileña. Su implicación en el Siglo de Oro o su trayectoria industrial es otra forma de conocer la historia milenaria de Alcalá.
Muchos conocen el gentilicio de aquellas personas nacidas en Alcalá: alcalaínos. Sin embargo, obvian que existe otro: complutenses. Esta denominación proviene de la Ciudad Romana de Complutum, que llegó a ocupar más de 50 hectáreas a las afueras del actual municipio, en pleno corazón de Hispania, y que a día de hoy se puede visitar. Los curiosos podrán caminar por aquellas calles para ver infraestructuras hidráulicas, la basílica civil, el mercado o las termas.
Este yacimiento romano, el más importante de la Comunidad de Madrid, está precedido por el Antiquarium de Complutum, un museo plagado de exhibiciones interactivas que nos llevan a la antigua Roma y en el que se exploran aspectos como su territorio, la vida privada y sus actividades económicas. Apenas a unos metros más allá de Complutum, se ubica la Casa de los Grifos, donde desentrañar cómo vivían y contemplar una de las colecciones de pintura mural romana mejor conservadas de España.
Los visigodos y su Burgo
No ha dejado un gentilicio para la posteridad, pero el pasado de Alcalá también se puede contar en tono visigodo. La ciudad, durante los siglos XII y XIII, se conoció como Burgo de Santiuste. El Centro de Interpretación de mismo nombre, situado en una antigua central eléctrica de principios del siglo XX que conserva una arquitectura de aire neomudéjar, nos muestra cómo era la ciudad y su urbanismo en la Edad Media, desde el final de la etapa romana hasta el inicio del Renacimiento.
El viaje es completo. De una primera planta repleta de restos arqueológicos y reconstrucciones virtuales de las diferentes culturas que poblaron el territorio alcalaíno durante este tiempo pasamos a la segunda, en donde nos sumergimos en la villa medieval, cuyos señores feudales fueron los arzobispos de Toledo. Es ahí donde podremos conocer los fueros, las costumbres y las diferentes religiones que convivieron en el antiguo Burgo de Santiuste, que creció en torno a la iglesia de los Santos Niños. Por último, la planta sótano se dedica a la obra de Cisneros y a la transformación de la villa medieval en un ejemplo de ciudad universitaria del Renacimiento.
Los árabes crean Alcalá la Vieja
El pasado andalusí lo prueban los vestigios del yacimiento de Alcalá la Vieja, uno de los cuatro asentamientos islámicos más importantes de la región. Aunque tiene una larga cronología, que se remonta a la Edad del Bronce, la Edad del Hierro, así como la época romana y visigoda, el mayor desarrollo se conoce en el periodo hispanomusulmán, bajo el nombre de Qalat abd-al-Salam.
Declarado Bien de Interés Cultural (BIC), está formado por tres cerros, situándose en el principal la fortaleza alcazaba, mientras que en los que se encuentran tanto al oeste como al sur se ubicarían arrabales sin fortificar. Además, se ha documentado la presencia de una maqbara o necrópolis. Más allá de este último espacio también se han documentado la alcazaba, la torre albarrana, un aljibe subterráneo y el acceso principal a Alcalá la Vieja.
La prosperidad del Renacimiento
Un paseo por el centro de este municipio nos hace llegar hasta su Catedral Magistral, una de las dos que existen en el mundo (junto con Lovaina) y de traza gótica tardía con reformas posteriores. Toda la historia medieval y moderna de Alcalá de Henares se muestra tamizada por la presencia de un cabildo eclesiástico magistral íntimamente unido, desde tiempos de Cisneros, al alma máter universitaria.
Por otro lado, a nadie que llegue a Alcalá le pasará desapercibida su muralla, levantada a partir del siglo XIII tras la reconquista de la ciudad por el arzobispo de Toledo Bernardo de Sédirac en 1118, cuando se iniciaría un periodo de desarrollo y prosperidad económica. Todavía hoy se puede pasear alrededor de esta muralla que llegó a tener 22 torreones y siete puertas de acceso a la villa. En la actualidad, conserva el lienzo que rodea al Palacio Arzobispal, donde los arzobispos de Toledo residían cuando visitaban la ciudad. Y no solo ellos, en este edificio que mezcla estilos como el mudéjar, renacentista y barroco, vivieron diferentes monarcas castellanos, se celebraron sínodos y concilios y en él nacieron la hija menor de los Reyes Católicos y futura reina de Inglaterra, Catalina de Aragón, y el emperador alemán Fernando, hijo de Juana I. Además, es famoso por ser el lugar donde se realizó la primera entrevista entre los Reyes Católicos y Cristóbal Colón.
Un poco más allá está la calle Mayor de Alcalá, la calle soportolada a ambos lados más larga de Europa con 396 metros. En ella se entrelazan las diferentes culturas, pues debe su origen a la antigua aljama judía de la ciudad, en torno al siglo XII, que se construyó siguiendo el trazado de la calzada romana Caesar Augusta, que pasaba por Complutum. Durante la Edad Media también fue la calle comercial por excelencia, al igual que sucede en la actualidad.
Alcalá conoce el oro cultural
A través de la calle Mayor se llega a la Casa Natal de Cervantes, donde el literato pasó sus más tierna infancia. Una visita por su interior nos permitirá descubrir cómo era la vivienda de familia acomodada de los siglos XVI y XVII, lo que permite un acercamiento a la vida del Siglo de Oro.
Contiguo a esta Casa se encuentra el Hospital de Antezana, que ocupa lo que fue la casa Palacio de don Luis de Antezana y doña Isabel de Guzmán, cedido para que albergase el antiguo Hospital de San Julián, fundado para pobres, enfermos, transeúntes y peregrinos. Se trata de un caso excepcional, pues más de cinco siglos después el enclave no ha perdido su uso sanitario, ya que a día de hoy alberga una residencia para mayores gestionada por el cabildo del hospital.
La Fundación de Antezana también aporta su granito de arena. En su Museo de la Medicina, ubicado en sus salas históricas, se puede conocer cómo el hospital pasó a tener como médicos y cirujanos a los catedráticos de Medicina, Anatomía y Cirugía de la Universidad de Alcalá. Otros grandes hitos: los estudiantes realizaron las prácticas de anatomía y disecciones desde 1540 hasta 1830, siendo el primer hospital universitario de la historia de España; y en él se creó un cuerpo de enfermeras en 1573 que permanece en la actual residencia de mayores.
Un Corral de Comedias y la Universidad Cisneriana
La impronta de la cultura del Siglo de Oro en la ciudad complutense también se puede entender a través del Corral de Comedias. Es uno de los teatros públicos más antiguos que se conservan en Europa, inaugurado en 1602. De la construcción original se mantiene todavía el patio empedrado y los aposentos. En las visitas guiadas, asimismo, se muestran algunos de los mecanismos originales utilizados en escena durante este periodo dorado.
La joya de la corona, sin embargo, está en la Universidad de Alcalá, originalmente Universidad Complutense o Universidad Cisneriana, fundada por el cardenal Cisneros en 1499. Por sus aulas pasaron maestros de la talla de Antonio de Nebrija, Santo Tomás de Villanueva, San Ignacio de Loyola, Juan de Mariana, Francisco Vallés de Covarrubias, San Juan de la Cruz, Mateo Alemán, Lope de Vega, Francisco de Quevedo y Villegas, Pedro Calderón de la Barca y Melchor Gaspar de Jovellanos.
De la Revolución Industrial a la Guerra Civil
Revisitar Alcalá desde la perspectiva industrial también es interesante. Entre sus grandes atractivos se encuentra la Antigua fábrica de harinas La Esperanza, uno de los primeros ejemplos de electro-harineras de la zona que conserva prácticamente intactos los espacios productivos y la maquinaria original, que data de 1916. Declarada BIC, la fábrica cesó su funcionamiento en los años 80. La expansión económica de la ciudad a partir de la segunda mitad del siglo XX también deja otras grandes factorías, como Roca, que planea su cierre, y Fiesta, todavía con actividad.
De todas formas, un paseo por este municipio al este de la capital tiene otros vestigios nada desdeñables y totalmente en uso. Ejemplo de ello es el Quiosco de la Música de la Plaza de Cervantes, proyectado por el arquitecto municipal Martín Pastells en 1897. Y si al transeúnte lo que le atrae es la memoria más reciente, el subsuelo alcalaíno se puede visitar un refugio antiaéreo construido en el extremo norte de esta plaza, en plena Guerra Civil. Algo similar ocurre con el llamado memorial de la Playa de los Alemanes, en homenaje a los fusilados durante la posguerra en las inmediaciones del barrio de El Val, a la orilla del río Henares. Otra opción es acercarse a la rotonda que acoge el llamado Monumento a Manuel Azaña, antiguo presidente de la Segunda República nacido en Alcalá de Henares, hecho de bronce por el escultor José Noja.
Una ciudad casi infinita también pasa por conocer los vestigios incluso anteriores al periodo romano. Es lo que se puede hacer en el Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid, situado a escasos metros del Palacio Arzobispal y que este año cumple su 25 aniversario; o en el Museo de Arte iberoamericano de la Universidad de Alcalá, muy cerca del actual rectorado, en la Plaza de San Diego.
En este recorrido histórico no puede faltar la gastronomía. Famosa por las tapas que acompañan a cualquier bebida, la ciudad alberga restaurantes clásicos y otros más innovadores para ofrecer una carta lo más variada posible. Para completar la experiencia, te recomendamos que cojas el Tren de Cervantes que te llevará desde Atocha a esta ciudad Patrimonio Mundial de la Unesco, para descubrir todos los secretos que esconden sus calles.
Alcalá de Henares se puede contar de muchas maneras. Algunos optarán por hacerlo a través de Cervantes, o su Universidad Cisneriana, o la Catedral-Magistral. Otros preferirán hacerlo desde sus inicios romanos, su pasado visigodo y su posterior pertenencia al mundo andalusí, observando los vestigios visitables que atesora esta localidad madrileña. Su implicación en el Siglo de Oro o su trayectoria industrial es otra forma de conocer la historia milenaria de Alcalá.