Rosalía ha vuelto a revolucionar al mundo entero tras el lanzamiento de su nuevo álbum 'LUX'. La artista catalana pasó por Madrid para celebrar por todo lo alto el lanzamiento en un encuentro especial con David Broncano en La revuelta, que reunió en el Teatro Príncipe a nombres como Estopa, Pedro Almodóvar o Carmen Machi. Tras el programa, la cantante decidió terminar la noche de la forma más terrenal posible: sentándose a la mesa en una pizzería del centro que ya empieza a recibir peregrinaciones rosalistas.
Ese pequeño templo del sabor napolitano —acogedor, céntrico y sorprendentemente económico para la zona— fue el lugar elegido por la artista para reponer fuerzas después del programa. Se trata nada más y nada menos que de la Pizzería Sasa’s, en el número 57 de la calle Juan Álvarez Mendizábal. Pero no es casualidad. Y es que hay varios motivos por los que este local está conquistando a cualquiera que cruza su puerta.
Detrás del local están dos hermanos de Nápoles que aterrizaron en Madrid con una idea muy simple: replicar la cocina de su casa sin adaptaciones forzadas. El resultado es un espacio que huele a horno desde el primer minuto, vestido con tonos rojos y verdes, recuerdos de su tierra y una imagen omnipresente del Vesubio que deja claro el homenaje a sus raíces.
En la carta no hay artificios, sino clásicos preparados con ingredientes que viajan desde Italia: mozzarella di bufala real, tomate San Marzano y la famosa harina napolitana que permite conseguir una masa ligera, flexible y con ese borde inflado tan característico. Es el tipo de pizza que se come casi sin cubiertos y que hace que el plato quede limpio a base de pura felicidad.
Quien busque una cena contundente, pero asequible en Madrid, encontrará aquí una rareza: platos principales entre 15 y 16 euros y pizzas que arrancan en 9,50 euros. Una cifra que, en un barrio donde el precio de un refresco puede asustar, suena a milagro gastronómico.
Su pizza Margherita cuesta solo 10,50 euros; la Marinara, 9,50; y opciones más elaboradas como la Leo Pistacchio o la Spacca Napoli no superan los 14 euros. Esa política de precios ha convertido el local en un imán para vecinos, turistas y, al parecer, estrellas globales.
La carta es amplia y viaja más allá del horno. Entre los entrantes destacan la burrata con rúcula y tartar de tomate, el provolone fundido o la parmigiana di melanzane, ese clásico napolitano de berenjena al horno con tomate y mozzarella.
Todo clásicos
Las pastas, preparadas al momento, incluyen platos tan tradicionales como el ragù napolitano cocinado durante diez horas o los spaghetti alle vongole, un favorito de quienes buscan un punto más fresco y marinero. También hay ravioli rellenos de queso con salsa de gorgonzola, lasaña boloñesa y, para quien llegue con hambre seria, las polpette caseras al ragú.
El apartado dulce tampoco decepciona: babà empapado en ron, sfogliatella y postres que recuerdan a las pastelerías de Nápoles. Todo servido con ese ritmo amable y casero que hace que el cliente se sienta en casa desde la primera visita.
Aunque la pizzería llevaba meses posicionándose entre las favoritas del barrio, la visita de Rosalía la ha colocado de repente en el mapa mediático. Los comensales habituales ya están mentalizados para una avalancha de curiosos en las próximas semanas.
Si quieres vivir la misma experiencia que Rosalía, el plan es sencillo: reservar mesa o presentarse con algo de paciencia, especialmente en fin de semana. Abren todos los días excepto los martes al mediodía y mantienen doble turno de comida y cena, lo que facilita improvisar una visita.
Rosalía ha vuelto a revolucionar al mundo entero tras el lanzamiento de su nuevo álbum 'LUX'. La artista catalana pasó por Madrid para celebrar por todo lo alto el lanzamiento en un encuentro especial con David Broncano en La revuelta, que reunió en el Teatro Príncipe a nombres como Estopa, Pedro Almodóvar o Carmen Machi. Tras el programa, la cantante decidió terminar la noche de la forma más terrenal posible: sentándose a la mesa en una pizzería del centro que ya empieza a recibir peregrinaciones rosalistas.