Temor en los barrios de Barajas: patrullas ciudadanas y okupas tras el desalojo de la T-4
Los vecinos denuncian un aumento de las personas que viven en la calle desde este verano. Muchos pernoctan a la intemperie, pero otros han llegado hasta un edificio okupado donde una "mafia organizada alquila habitaciones" y "trafica con drogas"
Concentración de los vecinos del barrio del aeropuerto para exigir la expulsión de los okupas del edificio. (Cedida)
Chalets, urbanizaciones y pisos de ladrillo visto bordean la carretera que separa el barrio del Aeropuerto del Casco histórico de Barajas. Aunque sea parte de la capital, la Plaza Mayor del segundo, con soportales que resguardan numerosos bares y restaurantes, podría ser la de cualquier pueblo de interior. La tranquilidad reina en sus calles y cuando pasa la línea 115 de autobús, los vecinos continúan comentando entre ellos: "¡Ese es el que va para Madrid!". Pese a que la calma reina en sus calles prácticamente en cualquier momento del día, en las últimas semanas el miedo y la inquietud se ha apoderado de los vecinos en distintas zonas del distrito ante un aumento de las personas sin hogar y tras múltiples problemas en un edificio okupado.
Los vecinos ponen el foco en varias zonas del distrito. La que más preocupa se encuentra en el barrio del Aeropuerto. Allí, los residentes han decidido librar su propia batalla. Desde hace aproximadamente un año en la calle Traspaderne hay un edificio okupado, al lado de una sede de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO). José Luis Cabañate, el presidente de la Asociación de Vecinos, incide en que desde que comenzó la okupación en otoño del año pasado hasta el mes de abril, no se habían producido problemas.
Sin embargo, a partir de esta primavera todo cambió. "Ha venido gente con intención de robar, amenazarnos o engañar a los comercios locales", sostiene. La última semana todo se precipitó. "La gente no quiere salir a la calle. El problema ha escalado y el viernes de la semana pasada explotó todo. No tenemos problema en que alguien que no tenga casa duerma allí. Pero sin generar problemas. Ahora han tocado lo único que no tenían que tocar: a los vecinos".
El edificio, de titularidad privada, era un espacio de oficinas que cerró hace más de una década. El asunto está judicializado, pero de momento la Policía no puede hacer nada porque no todos los propietarios han denunciado. Ante este escenario, un grupo de residentes organiza patrullas ciudadanas a través de un chat de WhatsApp. El objetivo es vigilar lo que ocurre en las calles colindantes del edificio en cuestión. A través de este grupo, los ciudadanos se mantienen informados entre ellos para que, en el caso de que suceda algo, los demás puedan acudir rápidamente para ayudar a la persona afectada. "Funciona muy bien. Alguien escribe y bajan corriendo 4 o 5 vecinos. También, por ejemplo, mucha gente pide ayuda para cruzar el puente porque les da miedo", precisa Cabañate a El Confidencial.
"Yo antes me metía dentro del parque con mi perro, pero ahora la verdad es que lo evito"
El fin de semana pasado el miedo de los vecinos se convirtió en tensión que acabó explotando. La Policía Nacional detuvo a varios okupas y, desde entonces, somete la zona a vigilancia permanente. El martes por la mañana, el delegado del Gobierno en la capital se reunió con los representantes de la asociación vecinal "para abordar los problemas de convivencia". Sin embargo, este encuentro no consiguió calmar las aguas. El miércoles, más de 250 vecinos se concentraron frente al edificio okupado para exigir la salida inmediata de quienes viven allí de manera ilegal.
No es la primera vez que estas viviendas son motivo de incidentes. El pasado 21 de octubre se produjo un incendio en el edificio que puso en alerta a los vecinos. Ya entonces, el grupo municipal Más Madrid trasladó a la Junta de Gobierno la idea de desalojar a los residentes y tapiar el inmueble. La propuesta no salió adelante y la okupación continuó con la llegada de más personas. En la Comisión del distrito de Barajas celebrada el martes de la semana pasada, el grupo de Mónica García se hizo eco de esta problemática y señaló la "peligrosidad" que suponen estas personas "por evidentes problemas de salud mental y adicciones". Además, también denunciaron la presencia de "una mafia organizada que alquila habitaciones" y que "trafica con drogas".
En el Casco Histórico de Barajas, los vecinos contienen el aliento al escuchar lo que viven en otros puntos del distrito. Los residentes denuncian que últimamente, tras el desalojo de la T-4 distante unos kilómetros, en sus calles duermen más personas que no tienen un hogar. "Yo antes me metía dentro del parque con mi perro, pero ahora la verdad es que lo evito", sostiene una vecina mientras pasea a su mascota por los márgenes de un parque. En él descansan cartones y alguna prenda de ropa. La plaza principal también es la nueva morada de decenas de personas, según explican los propios vecinos, quienes tienen perfectamente localizados los puntos donde duermen.
"Lo que ha pasado es que antes no había nadie, porque esto está muy lejos de Madrid centro. Ahora se ve gente que no tiene a dónde ir y duerme por aquí", señala otra vecina, trabajadora del aeródromo. "En Barajas sigue habiendo alguien, es muy complicado tenerlo todo controlado. Pero he reconocido por estas calles a un par de los que veía por el aeropuerto. ¿Qué van a hacer?", se cuestiona.
Los residentes de la zona vivieron con especial inquietud la guerra entre Aena y el Ayuntamiento de Madrid para decidir quién tenía que hacerse cargo de esas personas. Hasta 500 llegaron a dormir en las instalaciones del aeropuerto. El punto y final al conflicto entre administraciones llegó el pasado 24 de julio. Ese día, el Consistorio ya tenía preparado el centro de emergencia temporal Pinar de San José, con capacidad para 150 personas, en el distrito de Latina, a más de 20 kilómetros de la terminal. Entonces, la gestora del aeródromo, dependiente del Gobierno central, anunció que ninguna persona podía pernoctar desde ese momento en la infraestructura.
Según detallan fuentes de la Concejalía de Servicios Sociales del Ayuntamiento, se ha derivado hasta el centro municipal a unas 90 personasque previamente pernoctaban en el aeropuerto —aunque el PSOE cifra el número de sin techo en este centro, y según los datos públicos, en 50 como máximo-. "Se está apoyando a estas personas en la recuperación de su vida autónoma", explican fuentes locales. Sin embargo, la percepción de los vecinos es que desde que se produjo el desalojo en el aeródromo, en las calles de este distrito cada noche duermen más personas. "Estos últimos meses el barrio se ha degradado mucho", incide Carmen, vecina también de la barriada del Casco histórico. La mujer señala que en el conocido como "parking del mercadillo" han vivido en una tienda de campaña varias personas y que muchos residentes evitan salir cuando cae el sol por ciertas calles.
En la Comisión del distrito, donde se puso el foco en el edificio okupado, el grupo Más Madrid exigió a la Junta municipal un aumento en el presupuesto y los medios para atender a las personas sin hogar del distrito. Daniel Sánchez, el portavoz del partido en Barajas, señaló que "la cercanía con el aeropuerto tienen influencia en el distrito" y "más tras la expulsión masiva de las personas sin que se hayan ofrecido las medidas asistenciales y habitacionales necesarias por parte del Ayuntamiento". Además, Sánchez denunció que "a día de hoy podemos ver a más personas sin hogar pernoctando en múltiples lugares del distrito de Barajas, desde cualquier recoveco cubierto o del parque".
Puntos donde se asientan
Desde Más Madrid especifican que las áreas donde más personas han comenzado a asentarse son las cercanas a los antiguos depósitos de queroseno, el recinto ferial, el camino viejo de Hortaleza y debajo de los puentes. También los concejales del PSOE secundaron la petición. Los socialistas pidieron explicaciones a la Junta Municipal sobre el lugar exacto dónde estaban las más de 300 personas restantes que no figuran en el centro de acogida de Latina. La moción de Más Madrid fracasó con el rechazo del Partido Popular y de Vox.
Fuentes del Ayuntamiento explican que, "tras el desalojo, los equipos de calle se movilizaron de inmediato para localizar a estas personas y no perder el seguimiento de los casos", pero que la decisión de AENA interrumpió la intervención que desarrollaba el Ayuntamiento desde hacía meses. Además, precisan que son las personas las que "deben aceptar de manera voluntaria la atención social" y niegan que los equipos de calle hayan detectado un aumento de las personas en esta situación en el distrito.
Chalets, urbanizaciones y pisos de ladrillo visto bordean la carretera que separa el barrio del Aeropuerto del Casco histórico de Barajas. Aunque sea parte de la capital, la Plaza Mayor del segundo, con soportales que resguardan numerosos bares y restaurantes, podría ser la de cualquier pueblo de interior. La tranquilidad reina en sus calles y cuando pasa la línea 115 de autobús, los vecinos continúan comentando entre ellos: "¡Ese es el que va para Madrid!". Pese a que la calma reina en sus calles prácticamente en cualquier momento del día, en las últimas semanas el miedo y la inquietud se ha apoderado de los vecinos en distintas zonas del distrito ante un aumento de las personas sin hogar y tras múltiples problemas en un edificio okupado.