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El Vips que todos echamos de menos en Madrid: el híbrido nocturno desaparecido bautizado como "la mejor librería de la ciudad"
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LA NOSTALGIA SIEMPRE VUELVE

El Vips que todos echamos de menos en Madrid: el híbrido nocturno desaparecido bautizado como "la mejor librería de la ciudad"

Desde sus inicios en 1969, de la mano del empresario mexicano Plácido Arango, fue también librería, tienda de regalos y punto de encuentro cultural

Foto: El área de libros y revistas de Vips se convirtió durante décadas en un punto de encuentro para curiosos y lectores. (Extraída de X)
El área de libros y revistas de Vips se convirtió durante décadas en un punto de encuentro para curiosos y lectores. (Extraída de X)

Durante años, la visita al Vips tuvo un ritual que hoy muchos recuerdan con nostalgia: antes de llegar a las tortitas o al café, había que atravesar su librería. Aquella parada improvisada servía para hojear la prensa del día, comprar un regalo de última hora o descubrir la novedad literaria del autor de cabecera. El modelo de negocio de la cadena fue transgresor durante su vigencia en Madrid y funcionaba como un híbrido, en el que los clientes encontraban refugio cultural que permanecía abierto hasta altas horas de la madrugada.

Grupo VIPS puso fin a su formato de librería para concentrarse en la restauración. Aquellas tiendas apenas suponían un 10 % de la facturación

En 2017, Vips cerró sus últimas tiendas en España bajo este concepto que revitalizó el ocio y entretenimiento capitalino, dejando solo el formato de cafetería/restaurante. Estos locales de convivencia representaban tan solo el 10 % de su facturación y sufrían una rentabilidad cada vez más baja, según apuntó ABC, en parte por la creciente competencia del comercio electrónico y la liberalización de horarios comerciales, que erosionaron su valor distintivo. La decisión respondió también a razones estratégicas: era más rentable y práctico reconvertir esos espacios en restaurantes bajo insignias como Ginos, Starbucks o Fridays, o expandir locales ya existentes, antes que mantener un concepto que había perdido fuerza frente a alternativas más especializadas.

Un ritual que nadie olvida

El colaborador de El Confidencial, Alberto Olmos, la definió como "la mejor librería de la ciudad". Fundado en Madrid en 1969, Grupo Vips atravesó una época de esplendor al apostar por tiendas nocturnas, que incluso abrían los domingos y festivos, un punto de encuentro ya no recuperable que miles de madrileños echan de menos en su ciudad. El caso más simbólico es el del Vips de la calle Julián Romea, el local más antiguo de la marca, y un clásico para familias y universitarios, que cerró sus puertas este mes de agosto, y que llegó a recibir clientes hasta las tres de la madrugada.

"Echo mucho de menos los VIPS con libros usadísimos. Yo creo que el Madrid de mi juventud murió con ese cierre", confiesa un usuario de X (antes, Twitter). Y es que, los Vips de antes tenían algo de magia cotidiana. En ellos, podías encontrar guías de viajes, libros de segunda mano en buen estado, películas e incluso manuales de Historia o Arquitectura por solo 3 euros. También podías encontrar desde ramos de flores para regalar en el Día de la Madre hasta pinturas infantiles o CDs de música.

A lo largo de su andadura, VIPS se consolidó como un fenómeno urbano: desde su apertura en Madrid en 1969, de la mano del visionario Plácido Arango —quien importó desde México un modelo único que mezclaba cafetería y tienda bajo un mismo techo—, este espacio se convirtió en un refugio cultural y social. Fue pionero en ofrecer servicio extendido los siete días de la semana, presentando platos emblemáticos como el sándwich VIPS Club y brindando una experiencia en la que comprar un libro, merendar tortitas o encontrar un regalo se fusionaba con la rutina diaria.

Foto: libreria-secreta-madrid-cantera-terror-sin-redes-sociales

Tras más de 55 años siendo icono de la restauración en España, tiene la oportunidad de mirar hacia atrás y recuperar aquello que lo hizo diferente: su vínculo con la cultura. Replantearse ese espíritu —donde la gastronomía convivía con los libros, la música y los pequeños hallazgos cotidianos— podría devolverle parte del brillo que lo convirtió en un lugar irrepetible en la memoria de varias generaciones.

Durante años, la visita al Vips tuvo un ritual que hoy muchos recuerdan con nostalgia: antes de llegar a las tortitas o al café, había que atravesar su librería. Aquella parada improvisada servía para hojear la prensa del día, comprar un regalo de última hora o descubrir la novedad literaria del autor de cabecera. El modelo de negocio de la cadena fue transgresor durante su vigencia en Madrid y funcionaba como un híbrido, en el que los clientes encontraban refugio cultural que permanecía abierto hasta altas horas de la madrugada.

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