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El adiós a la librería histórica de la UCM: "Gracias por dejarme envejecer con vosotros"
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El adiós a la librería histórica de la UCM: "Gracias por dejarme envejecer con vosotros"

Fragua cierra en esta facultad después de más de cuatro décadas al frente de un negocio por el que han desfilado las caras, voces y plumas más reconocidas del panorama español. Su librero nos cuenta su historia

Foto: Ignacio Muñoz (Imagen: Guillermo Martínez)
Ignacio Muñoz (Imagen: Guillermo Martínez)

Ignacio Muñoz Maestre ha pasado un cuarto de siglo metido en una pecera, como él llama al espacio acristalado desde el que ha acompañado a miles de estudiantes de Ciencias de la Información (CCINF) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Dueño junto a su hermano del sello editorial Fragua, pero sobre todo librero, su andadura comenzó en esta facultad cuando él todavía estudiaba periodismo. Casi medio siglo después cierra este negocio ante la ansiada jubilación, que llegará en diciembre.

Atrás quedan cientos de recuerdos, amistades y batallitas que Ignacio, nacido en 1961, almacena en su memoria como uno de sus mayores y preciados tesoros. Un cartel colgado de la cristalera anuncia la despedida: "Gracias por haberme dejado envejecer con vosotros". Llegó a la facultad en 1981 como estudiante de Periodismo. Seguía así los pasos de su padre. "Fue él quien aceptó la idea de montar un despacho de libros especializado en ciencias de la información y necesitaba personal. Ese personal resultó que fui yo", comenta con cierto gracejo este librero a punto del retiro.

En enero de 1982 la librería Fragua ya estaba operativa. En esos años, Ignacio seguía motivado por estudiar Periodismo. “Quería informar de lo que veía, tenía inquietud por ello, y también denunciar algunas cosas que ocurrían a mi alrededor y que me parecían mal”, dice a sus 64 años. Jamás llegaría a ejercer profesionalmente como tal, aunque algunos de sus textos se han podido leer en los periódicos universitarios que "se creaban y morían cada curso", recuerda.

placeholder La librería en 2009 (Imagen cedida: Ederico de Haro del Río)
La librería en 2009 (Imagen cedida: Ederico de Haro del Río)

La primera ubicación de la librería estuvo en el segundo piso de esta facultad con aroma a búnker y laberinto. “Era un muy buen espacio, la gente podía entrar y echar un vistazo a los libros que teníamos. En torno al año 2000 nos movieron al hall, donde antes estaba la tuna. Ahí nos hemos intentado defender muchos años”, dice al respecto. Hasta este 2025, a ese pequeño espacio tan solo pasaban algunos profesores y aventajados estudiantes movidos por una impetuosa curiosidad. Ignacio sabía bien quién debía gozar del honor de pasar al interior de la pequeña librería.

Uno de los grandes cambios que ha experimentado la librería desde su creación ha sido la venta de periódicos. Los primeros años no llegaba la prensa, pero después todo fue una eclosión. “Lo que más se solía leer era El País, aunque cuando aparecieron los artículos de investigación de El Mundo también subió su venta. Quedaban otros afiliados a Diario 16, pero eran una minoría”, concretiza Ignacio.

Hace ya más de una década que los periódicos no llegan a Fragua. Por un lado, la prensa gratuita repartida en la boca del metro de Ciudad Universitaria, con cabeceras como El Qué, Metro y 20 Minutos, disminuyó el apetito de información del estudiantado. Poco después llegó la prensa digital, lo que también minó la venta de ejemplares físicos, incluso algunos grandes periódicos se regalaban a las puertas de la facultad. Tal y como arguye el librero, "un punto de venta que no vende es absurdo mantenerlo".

La facultad, una asamblea permanente

Ignacio ha conocido muchas vidas en una. La Facultad de Ciencias de la Información era un hervidero en aquellos años 80 en los que él se veía obligado a acudir a clase en el turno de tarde, primero, y en el de noche después, cuando la librería dobló su horario. "Gran parte de la vida universitaria se desarrollaba en la cafetería, en el bar. Los que íbamos a clase por la tarde era porque trabajábamos las mañanas, así que éramos gente con otro tipo de visión de la sociedad", comenta.

placeholder Ignacio con su despedida (G.M)
Ignacio con su despedida (G.M)

Aquellas décadas de ebullición social recalaron también en Ciencias de la Información. “En aquel entonces la facultad era una asamblea permanente. Ahí se decidían las movilizaciones contra el decano de turno, si se hacía un encierro o se debatía el próximo reclamo”, expresa el dueño de Fragua junto a su hermano Javier. La movilización no decayó una vez entrado el nuevo milenio. “Recuerdo tener que decir a los chavales que las pancartas que colgaban de la tercera planta no taparan la cristalera de la librería”, rememora con cierto cariño. Sus palabras todavía evocan cuando participó en las movilizaciones del ‘No a la OTAN’, cuando llegaron a cortar la carretera de A Coruña, la A-6, a su paso por Moncloa.

Esos cristales no han sido óbice para que Ignacio viera cómo el tiempo pasaba delante de él, un hecho que quedaba patente en la forma de vestir del estudiantado: "Aquí había rockers, punkis, mood, hippies... Yo lo máximo que he llevado ha sido una chupa de cuero y el pelo largo, y me gustaba el rock sinfónico. Eso da algunas pistas", apunta antes de soltar una carcajada. Este librero recalca que en la Facultad de Ciencias de la Información nacieron las primeras asociaciones universitarias ligadas a gays y lesbianas. "Ahí se notó un cambio bastante fuerte en el sentimiento de libertad de este colectivo. Poco a poco consiguieron poder mostrarse en público como ellos querían, tanto en la forma de vestir como actuar y comportarse", añade.

Un adiós tras el descenso de la venta de libros

A pesar de que el final haya llegado a la librería Fragua en CCINF, el sello seguirá activo en su local de la calle Andrés Mellado hasta el final de este año. "Desde hace unos 15 años la venta de libros ha caído muchísimo. Cambiaron los planes de estudios y con asignaturas de cuatro meses muchos profesores ni siquiera mandan manuales para estudiar", explica. Según cifra, en su caso el descenso de las ventas del libro universitario ha alcanzado el 80%.

A todo ello se sumaba que hace tiempo el canon que pagaban por estar en la facultad era demasiado elevado para la rentabilidad del negocio. Plantearon a Rectorado una rebaja, que concedió. De más de 1.000 euros pasaron a pagar unos 350 euros al mes. "Nosotros nos hemos mantenido, pero hay facultades que han estado mucho tiempo sin librería", agrega.

Foto: lirios-valles-descubrimiento-madrid-1hms

La nueva licitación ya ha salido a concurso por parte de la UCM. No es oficial, aunque posiblemente se haga con ella la Librería Mayo, ya al frente de las librerías de la Facultad de Geografía e Historia y la Facultad de Ciencias Políticas, según apunta el periódico universitario de la Complutense.

Fragua ha podido aguantar por la otra pata del negocio: la editorial. Especializado en ciencias de la comunicación y la información, fue la primera librería y sello especializado en la materia. A lo largo de estos años han publicado casi 400 títulos en varias colecciones. Tal y como incide el mismo Ignacio, “la mayoría del profesorado que ha salido de la facultad y ha rodado por España y se dedica a esto tienen publicaciones con nosotros”. Eso les ha granjeado estar en los puestos más altos del índice de valoración de editoriales especializadas.

Preguntado por si recuerda a algún estudiante que después haya llegado a ser una de las caras, plumas o voces más reconocibles del panorama comunicativo español, el librero prefiere no dar nombres. Es una facultad por la que ha pasado hasta la actual reina de España. "Sí me gusta acordarme de gente y amigos como José Couso, Julio Anguita Parrado o Julio Fuentes", menciona en referencia a tres reporteros de guerra, todos ellos fallecidos mientras trabajaban: los dos primeros asesinados en Iraq y el tercero en Afganistán.

Así se despide: “Yo siento mucho agradecimiento a la facultad. Siempre puede haber críticas por algunas cosas, pero realmente me ha ayudado mucho en mi vida y ha hecho que me mantuviera joven tantos años. Eso es lo bonito de este lugar, que siempre está repleta de veinteañeros y te hace pensar que estás en esa edad, cuando la realidad es otra, cuando llega el momento en que te tienes que jubilar”.

Ignacio Muñoz Maestre ha pasado un cuarto de siglo metido en una pecera, como él llama al espacio acristalado desde el que ha acompañado a miles de estudiantes de Ciencias de la Información (CCINF) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Dueño junto a su hermano del sello editorial Fragua, pero sobre todo librero, su andadura comenzó en esta facultad cuando él todavía estudiaba periodismo. Casi medio siglo después cierra este negocio ante la ansiada jubilación, que llegará en diciembre.

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