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El Madrid Vacío existe, pero cada vez menos: el deporte y la educación triplican la población de Talamanca
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"Ya hay más gente de fuera que del pueblo"

El Madrid Vacío existe, pero cada vez menos: el deporte y la educación triplican la población de Talamanca

Desde 1998 la población de este municipio se ha triplicado. La mejora de los servicios municipales deportivos y la apertura de la escuela secundaria han sido claves para que los vecinos se asienten en la localidad y sumen 4.530

Foto: Un niño jugando en el área de La Chopera, en Talamanca de Jarama (EFE/ J.J. Guillén)
Un niño jugando en el área de La Chopera, en Talamanca de Jarama (EFE/ J.J. Guillén)

Cuando Janire Sánchez iba al colegio en Talamanca de Jarama, en la década de los noventa, se cruzaba con pocos niños por los pasillos. Tampoco había demasiados adultos por las calles. Hoy, cuando acompaña a su hijo a la escuela, el panorama es muy distinto. Aunque la estética del pueblo se haya congelado en las bajas casas, unos siete bares y calles repletas de árboles, el ambiente dista mucho de ser el mismo que había a principios del siglo. De hecho, es el pueblo de menos de 5.000 habitantes que más ha crecido en la Comunidad de Madrid. En la última década, el número de niños escolarizados en este pueblo al norte de la capital se ha duplicado y la población general supera los 4.530 habitantes, mientras que en 1998 se quedó en 1.356.

Como la mayoría de historias de la segunda década del siglo, esta también tiene mucho que ver con la pandemia de covid. O al menos así lo perciben los habitantes de Talamanca, los nuevos y los viejos. "Gente que aquí tenía la segunda residencia, vino en 2020 y se quedó definitivamente", señala Sánchez y matiza que "también había personas que unos años antes tomaron esa decisión". Los datos de población del INE refuerzan esta idea: la pandemia ha ayudado a que la gente deje atrás la capital y se instale en espacios más tranquilos y, sobre todo, más cercanos al entorno rural. Pero había vida antes del covid. Y muchos madrileños ya se instalaron lejos del frenesí. Desde el confinamiento, el padrón municipal ha crecido en unas 520 personas. Una cifra muy similar al aumento registrado durante los cuatro años anteriores al covid.

“Ya hay más gente de fuera que del pueblo", comenta Sánchez a este medio. La llegada de familias al municipio ha provocado un crecimiento exponencial en el número de niños, lo que se traduce en más inversión en la escuela. En infantil y primaria, los cursos han pasado de tener una clase a cuatro, con unos 18 alumnos cada una. Además, desde hace cuatro años hay un instituto en el pueblo. Y los padres ya piensan en más. El horizonte de bachillerato, que actualmente se cursa en Torrelaguna -a unos 10 km de Talamanca-, se siente como posible. "Lo vamos a luchar. Igual que una formación profesional, porque hasta ahora se tienen que ir a San Sebastián de los Reyes", señalan desde la Asociación de Madres y Padres. En total, el colegio e instituto Sansueña cuenta con más de 700 alumnos, una cifra que se ha duplicado desde 2015.

La escuela comenzó sus andaduras hace dos décadas como colegio rural agrupado. Es decir, estudiantes de distintas edades compartían aula y profesor. El cambio ha sido tan radical que en los últimos años han tenido que ampliar varias zonas. En 2017, construyeron un edificio para separar las clases de infantil de las de primaria. Ahora, desde que en 2020 comenzó secundaria, tienen incluso varias aulas prefabricadas por la falta de espacio. Además, el centro cuenta también con un edificio polivalente con seis aulas y desde el curso 2017/2018 es una escuela preferente para alumnos diagnosticados con autismo.

“Es el lugar ideal para los niños”, explica David Aguilar, propietario del restaurante El Hogar de Limos y padre de un niño de nueve años, entre continuos saludos a sus vecinos. Aguilar, procedente de Bilbao, llegó a Talamanca hace unos años. Ahora, con un hijo, no piensa en moverse de allí. La tranquilidad y seguridad de las calles son el primer atributo que tanto él como Janire Sánchez asocian a este pueblo. “Todo el mundo sabe dónde está tu hijo. Si no lo ves, solo tienes que preguntarle a la vecina”, señala. Las calles, especialmente los fines de semana, cuando las principales vías se peatonalizan, se llenan de niños y niñas con balones y patinetes. "Tienen total libertad y no te tienes que preocupar de nada", puntualiza Aguilar.

placeholder Una joven con su perro en Talamanca de Jarama (Europa Press)
Una joven con su perro en Talamanca de Jarama (Europa Press)

El polideportivo es una de las grandes apuestas del Ayuntamiento. "El deporte es crucial para el bienestar y por eso apostamos por ello", subrayan fuentes municipales a este medio. De hecho, según datos del Consistorio, hay unas 1.000 personas apuntadas a actividades del polideportivo -casi el 25% de la población- y otras 250 pertenecen al club de fútbol. Los padres coinciden en que es una de las claves del éxito. "Nos ha dado la posibilidad de conciliar, porque están con extraescolares hasta las seis", comentan desde la Asociación de Madres y Padres. "Yo recuerdo que teníamos que elegir entre sevillanas o judo, y ya luego llegó el fútbol", señala entre risas Janire Sánchez, y remarca que "ahora los niños tienen muchísimas opciones".

En su restaurante, David también ha notado cambios. “La gente que tenía aquí una segunda residencia, ahora la utiliza como principal y, en cambio, se van a veranear fuera de la Comunidad”, comenta. Aun así, admite que el ambiente del pueblo es muy distinto al que él conoció cuando llegó y que "los días que hace buen tiempo están todos los sitios llenos". El crecimiento de la población también se ha traducido en más inversión de manos privadas. Todos los vecinos cuentan orgullosos la inminente llegada de una cadena nacional de supermercados. “Nos facilitará la vida y además, creará algún puesto de trabajo”, explica la Asociación de Madres y Padres. Hasta hace unos meses, la alimentación disponible en Talamanca se reducía a un ultramarinos familiar, pero ya se han asentado tres supermercados distintos que amplían la oferta y el empleo.

Aunque las bondades del entorno rural sean muchas, los vecinos también encuentran reparos. La llegada de nuevos habitantes ha traído hasta el pueblo uno de los principales problemas que tiene la capital madrileña: el coste del alquiler. Los residentes sostienen que la subida “aunque no sea exagerada, se nota cada vez más”. Y, del mismo modo, explican que en general los precios de la hostelería y de los comercios han aumentado. Además, identifican también problemas en la fibra óptica que complican algunas jornadas de teletrabajo. Sin embargo, todos coinciden en que la tranquilidad y la cercanía hacen que merezca la pena. "Es una maravilla porque te sientes acompañado", zanja Aguilar.

Cuando Janire Sánchez iba al colegio en Talamanca de Jarama, en la década de los noventa, se cruzaba con pocos niños por los pasillos. Tampoco había demasiados adultos por las calles. Hoy, cuando acompaña a su hijo a la escuela, el panorama es muy distinto. Aunque la estética del pueblo se haya congelado en las bajas casas, unos siete bares y calles repletas de árboles, el ambiente dista mucho de ser el mismo que había a principios del siglo. De hecho, es el pueblo de menos de 5.000 habitantes que más ha crecido en la Comunidad de Madrid. En la última década, el número de niños escolarizados en este pueblo al norte de la capital se ha duplicado y la población general supera los 4.530 habitantes, mientras que en 1998 se quedó en 1.356.

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