"Íbamos como sardinas": la noche en la que Atocha colapsó "casi a oscuras" y "sin explicación"
Javier, Carmen o Carolina son algunos de los cientos de viajeros que se vieron afectados por el descarrilamiento de un tren y el intento de suicidio de un varón el sábado por la tarde
Caos en Madrid por las incidencias de Renfe. (EFE)
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P. C.
Agencias
"El caos era increíble, no nos dejaban entrar en ningún tren y la única explicación que nos dieron fue que se había producido una incidencia", recuerda Carolina a El Confidencial, que el sábado tardó alrededor de dos horas en un trayecto que, de normal, no le lleva más de 45 minutos. Aunque el domingo los retrasos más importantes se circunscribieron a los trenes de media y larga distancia, el sábado fue "un auténtico infierno" para muchos viajeros habituales de Cercanías.
"Había gente por todas partes, todo el mundo se quejaba, había personas gritando…", recuerda Carolina, que volvía a casa y se encontró con la principal estación de cercanías en Madrid completamente colapsada. "Yo hago el cambio en Atocha y lo del sábado fue imposible". Ella coge todos los días el tren para ir de Aluche hasta la estación de la Asamblea de Madrid, en Vallecas.
"Estaban las vías completamente paradas" y entre los viajeros ya se empezaba a comentar lo que había pasado: "que si había descarrilado un tren, que si un hombre estaba en las vías...". El ministro Puente ha reconocido que lo ocurrido "no es normal", lo ha calificado el descarrilamiento de "un hecho grave" y espera que "se esclarezca". Por su parte, Renfe ya ha confirmado que las tareas para apartar el tren descarrilado continuarán el próximo fin de semana para no afectar a los viajeros diarios y que el túnel Atocha-Chamartín recupera la normalidad el lunes a partir de las 6 de la mañana.
Ambos incidentes provocaron el parón de la red de cercanías y el colapso del servicio de metro y autobuses que "pasaban llenísimos". "Tuve que esperar cuatro autobuses porque los tres anteriores ni siquiera pararon, era imposible entrar", rememora. "Íbamos como sardinas", reconoce con resignación la usuaria, que denuncia que "siempre pagamos los mismos".
La situación de los viajeros de media y larga distancia no fue mejor. Javier sufrió un retraso de 2 horas de su tren Madrid-Córdoba: "La gente hacía tiempo como podía, gestión positiva", relativiza el viajero, recordando como muchos usuarios se apuntaron a bailar una conga multitudinaria. "Yo me reía por no llorar, no nos quedaba otra", completa Carmen, otra de las viajeras afectadas el sábado a última hora de la tarde.
"Cuando llegué a Atocha, la estación estaba casi a oscuras", cuenta Javier. La poca luz le puso alerta y poco después le confirmaron el peor de los escenarios: "Personal de la compañía nos comunicó que el tren, en principio, se retrasaba 15 minutos". Nada más lejos de la realidad. "A los 15 minutos ya nos dijeron lo que estaba pasando: todas las compañías estaban paradas porque no había electricidad en las catenarias, al parecer, todos los trenes estaban parados porque un hombre estaba en una zona no autorizada", relata el usuario. Más tarde, Adif comunicó que, atendiendo las peticiones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, habían cortado el suministro por un hombre que amenazaba con suicidarse. "Los bomberos ya están actuando, nos dijeron, y que se restablecería el servicio una vez se hubiera solucionado la situación", recuerda Carmen. Mientras, la Conga perdía adeptos y el cabreo aumentaba. Pese a todo, se siente afortunada: "Por lo menos no me quedé atrapada dentro de ningún vagón".
Esta situación la sufrieron otros tantos usuarios que contaron a través de redes sociales como no podían salir de vagón, ni siquiera andando por las vías. Dentro de los trenes, según contaron en X, el personal les comunicó que un varón amenazaba con suicidarse "en el puente de Atocha", una zona por la que los trenes estaban obligados a pasar. Algunos viajeros amagaron con romper los cristales y otros directamente grabaron y compartieron en redes su indignación. No obstante, otros usuarios han reconocido que la tripulación pidió disculpas por lo sucedido y repartieron botellas de agua con el fin de preservar la salud de los ocupantes.
Atrapados a la entrada de Atocha con el tren totalmente apagado y sin noticias de que salgamos pronto.
Tampoco podemos bajar a la vía. Solo nos dijeron hace una hora que hay una amenaza de suicidio en el puente de Atocha por donde debemos pasar, y hace 10 minutos igual. pic.twitter.com/xW6PbMTAZI
El domingo Adif cifró el número de afectados en 14.000 y 15.000 más para el lunes. Mientras intenta reubicarlos, la empresa ha bloqueado la venta de billetes. En total, el balance de trenes afectados es de 32: 22 de Renfe, 4 de Iryo y 6 de Ouigo. La reubicación, poco a poco, se está produciendo. Durante la tarde del domingo, Renfe comunicó que reubicaría a 1.074 viajeros: se reprogramó uno de los dos servicios anunciados como suprimidos de Alicante-Madrid, dos servicios Valencia-Madrid y otro Gandía-Valencia-Madrid.
"El caos era increíble, no nos dejaban entrar en ningún tren y la única explicación que nos dieron fue que se había producido una incidencia", recuerda Carolina a El Confidencial, que el sábado tardó alrededor de dos horas en un trayecto que, de normal, no le lleva más de 45 minutos. Aunque el domingo los retrasos más importantes se circunscribieron a los trenes de media y larga distancia, el sábado fue "un auténtico infierno" para muchos viajeros habituales de Cercanías.