El trampolín de Madrid: uno de cada 4 diputados ficha por Gobiernos o salta a la política nacional
Un total de 37 de los 135 representantes de la Asamblea han dejado el acta para recalar en ministerios, Europa, el Congreso o puestos de relevancia en la Administración autonómica
Vista panorámica de la Asamblea de Madrid. (EP/Diego Radamés)
La Asamblea de Madrid se ha convertido en una especie de trampolín para todos los partidos. Uno de cada cuatro diputados de la Cámara autonómica ha dejado el acta durante el año y medio de la legislatura en curso, casi siempre para fichar por ministerios, administraciones regionales y locales o para dar el salto a la política nacional. Hasta la fecha, según los datos de los grupos parlamentarios, ya han dimitido 37 de los 135 representantes en la región (27%). Y el número es todavía mayor si el punto de partida son las listas electorales del 28 de mayo de 2023: algunos ni siquiera llegaron a sentarse en su escaño.
El PP ha renovado ya casi la mitad de su bancada. El grupo encabezado por Isabel Díaz Ayuso, con 70 asientos, ha llegado hasta el puesto 103 de su papeleta. Las salidas son variadas, con un total de 25 dimisiones, donde destacan especialmente los fichajes de la propia presidenta para su equipo. De la propuesta inicial para la Asamblea han surgido asesores, como José María Ortiz y Juan José Murillo; directores generales, Patricia Reyes (Igualdad) y Alberto Tomé (Deportes); o viceconsejeros, como Rafael García (Medio Ambiente, Agricultura y Ordenación del Territorio), entre otros.
Entre los populares ha habido tres saltos a la política nacional, que pasaron de la Asamblea a las listas del partido para los últimos comicios: Eugenia Carballedo, Jaime de los Santos y Pedro Muñoz Abrines. También para integrar la papeleta de las europeas, como Alma Lucía Ezcurra y Ana Collado, o para ocupar un alto cargo en la Administración. Ignacio Vázquez dejó la Cámara regional para ejercer como consejero delegado de Metro. El grupo parlamentario detalla que a estas 25 dimisiones hay que sumar ocho aspirantes que no llegaron a recoger el acta.
Madrid es diferente y el altavoz mediático y político es muy notable. La proyección del debate madrileño trasciende de otras regiones e incluso se confunde con el nacional. Y la realidad es que prácticamente ningún partido lo esconde. Ayuso es uno de los principales activos del PP y rivales de Pedro Sánchez, Vox se ha apagado en la medida que ha perdido influencia en la Asamblea y Más Madrid, pilar fundamental de Sumar, es una fuerza eminentemente regionalista. El partido, como el PSOE, está centrado en la oposición a la propia dirigente autonómica, con las últimas declaraciones de Sánchez como principal ejemplo, exigiendo su dimisión y pidiendo a Génova que le pida explicaciones por el caso de su novio.
Directos al Gobierno de Sánchez
Los principales partidos de la oposición, Más Madrid y el PSOE, miran directamente al Gobierno de Sánchez. De las diez salidas en estas fuerzas, ocho son para recalar en el Ejecutivo en puestos de gestión. La más significativa es la de Mónica García, que dejó la política madrileña para asumir la cartera de Sanidad. Acto seguido se llevó con ella a Javier Padilla, su número dos en la Asamblea y ahora secretario de Estado en el mismo ministerio, y a Héctor Tejero como asesor.
Alberto Oliver, que renunció a finales de septiembre, ha tomado el mismo camino hacia Sanidad y Jazmín Beirak ha hecho lo propio como directora general de Derechos Culturales en el Ministerio de Cultura, en manos de Sumar. La única excepción es Alodia Pérez, que se marchó al Ayuntamiento de Getafe. "Con ese trabajo que están llevando a cabo nuestros dirigentes demostramos que ya gobernamos, que lo hacemos mejor que el PP de Ayuso, y que no solamente aportamos las buenas ideas, sino un largo expediente en gestión", explican en Más Madrid.
En el PSOE la situación es idéntica. El grupo liderado por Juan Lobato ha tenido cuatro bajas en el último año y medio, siempre en dirección ascendente. María de los Llanos Castellanos (Subsecretaria de Vivienda y Agenda Urbana), Manuela Villa (directora de Asuntos Culturales del gabinete de la Presidencia del Gobierno) y Guillermo Martín (director del gabinete de Ciencia, Innovación y Universidades) han fichado por el Ejecutivo, mientras que José Cepeda ha pasado de la Asamblea de Madrid al Parlamento Europeo. A estos nombres hay que sumar a Macarena Orosa y María Sainz, que renunciaron al acta.
Vox, con once diputados en la Cámara madrileña, ha tenido dos dimisiones hasta la fecha. La primera, la de José Luis Ruiz Bartolomé. Y la segunda, la semana pasada, de Rocío Monasterio tras ser fulminada por Santiago Abascal como líder del partido en la Comunidad de Madrid. Estos casos son las únicas excepciones en el comportamiento generalizado de los grupos parlamentarios, más relacionados con cuestiones orgánicas y purgas que con las aspiraciones personales de sus señorías. Los dos trabajan ahora en el sector privado, como otro de los nombres más reconocidos de la política local, Javier Fernández-Lasquetty, exconsejero de Isabel Díaz Ayuso, que dejó el acta en octubre del año pasado.
La Asamblea de Madrid se ha convertido en una especie de trampolín para todos los partidos. Uno de cada cuatro diputados de la Cámara autonómica ha dejado el acta durante el año y medio de la legislatura en curso, casi siempre para fichar por ministerios, administraciones regionales y locales o para dar el salto a la política nacional. Hasta la fecha, según los datos de los grupos parlamentarios, ya han dimitido 37 de los 135 representantes en la región (27%). Y el número es todavía mayor si el punto de partida son las listas electorales del 28 de mayo de 2023: algunos ni siquiera llegaron a sentarse en su escaño.