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La librería Losada cierra tras 60 años en el Barrio de las Letras: "Es horrible para los comercios de siempre"
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"las papelerías no tienen futuro"

La librería Losada cierra tras 60 años en el Barrio de las Letras: "Es horrible para los comercios de siempre"

Fernando Losada, actual regente e hijo del fundador, se despide de la mítica papelería realizando un alegato a favor del comercio de barrio y animando a la gente a consumir en ellos

Foto: Una librería que se pierde. (Cedida/Fernando Losada)
Una librería que se pierde. (Cedida/Fernando Losada)

Ni el escaparate se volverá a encender, ni su puerta roja se volverá a abrir. La librería papelería Losada, abierta hace 59 años, no ha conseguido resistir a las embestidas que, unas tras otra, ha sufrido en los últimos años. El número 3 de la calle de la Alameda, situada en el conocido Barrio de las Letras, se vacía de todo lo que un día fue: imprenta para grandes empresas, negocios y entidades, el lugar en el que elegir el primer juego de caligrafía para un chaval que hacía su primera comunión y el espacio donde encontrar el bolígrafo adecuado para cada escritura.

Fernando Losada, que tiene los mismos años que este clásico negocio que ahora echa el cierre, se esmera en darle un último adiós dando las gracias a todas las personas que lo han hecho posible durante casi seis décadas. Al mismo tiempo, reclama una defensa para los pequeños comercios que, como él denuncia, se ven absorbidos por plataformas como Amazon.

José Losada, padre de Fernando, fundó la librería en 1965. "Él venía de una papelería que se llamaba Conte, en la calle Jovellanos, al lado del Congreso de los Diputados", relata la segunda y última generación al frente de este negocio. Tras pasar por un par de locales más, en 1973 José decidió abrir lo que ahora cierra, un establecimiento de 150 metros cuadrados en el que desde 1982 Fernando también participó.

Fernando recuerda que aquella época no era demasiado boyante: "Entre mi padre, mi madre, María Teresa Portes, y yo lo conseguimos sacar adelante. Yo iba a buscar clientes a puerta fría. Con 17 años, salía a la calle a enseñarles lo que hacíamos". Así, pateándose el vetusto Barrio de las Letras madrileño, un joven Fernando Losada empezó a fraguarse un futuro que llegará a su fin antes de que termine agosto.

Una referencia en el sector papelero

Desde entonces, la papelería Losada se convirtió en una referencia en el sector, también a nivel nacional. Diversos restaurantes de categoría les confiaban la confección de sus cartas. Fue el caso del mítico restaurante Jockey. "Les hacíamos las tapas de la carta con un cordón y dentro se metían los menús en papel en fundas de papel, que cambiaban cada pocos meses", rememora. No eran los únicos. El antiguo Banco del Nordeste, en manos de lo que fue Rumasa, también acudía a la papelería Losada para realizar "unas tarjetas preciosas, con su logo de la abeja en relieve, que distribuíamos a sucursales de toda España", tal y como recalca Fernando.

placeholder Un cartel promocional. (Cedida/Fernando Losada)
Un cartel promocional. (Cedida/Fernando Losada)

A ellas se sumaban otras empresas de seguros también extintas en la actualidad. "Por aquel entonces, Madrid estaba repleta de oficinas que ahora ya no existen. También hemos trabajado para el Ministerio de Sanidad, que lo tenemos al lado, con el de Educación, también cercano, incluso con el de Hacienda", desarrolla el actual propietario de este clásico negocio.

Por otra parte, Losada siempre será recordada por ser de los pocos establecimientos en España que siguió aceptando el pago con pesetas una vez retirada esta moneda de la circulación en 2001. "Se nos ocurrió la idea de que la gente podía venir a la tienda y comprar en pesetas. La única condición es que tenían que gastar todo el dinero con el que venían, porque el Banco de España nos prohibió darles el cambio en euros", recuerda Fernando con cierta nostalgia. Aquello les granjeó la aparición en numerosos medios de comunicación y una afluencia de público llegado desde provincias limítrofes. Estuvieron unos 15 años cobrando en pesetas, hasta que el Banco de España dejó de admitir su canje.

Crisis económica y aparición de Amazon

La crisis de 2008 golpeó fuertemente en Losada. Fernando prefirió no cerrarla la librería, sobre todo porque hubiera sido un disgusto tremendo para su padre, en sus propios términos. El precursor de Losada terminó muriendo en 2017, un momento en el que el negocio de las papelerías en el centro de la capital ya había comenzado a resquebrajarse. "A no ser que te especialices en algo, como hizo Sacristán con las plumas estilográficas, las papelerías como tal no tienen ningún futuro", opina Fernando.

La realidad acucia. Al hecho de que actualmente apenas se escribe en papel se añaden otros condicionantes imposibles de cambiar para un pequeño negocio humilde, de barrio, como Losada: "Antes teníamos la campaña de Navidad, pero con el Black Friday todo eso ha venido a menos. La campaña escolar apenas existe porque las familias adquieren los libros directamente en los colegios, y las comuniones han desaparecido para nosotros, porque ya no se hacen recuerdos de ese día ni se regalan paquetes de escritura como antes", se explaya.

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No son los únicos que han sufrido unos vaivenes mortales como el que los ha llevado a la extinción este 2024. En los años 80, hasta siete papelerías librerías tenían su parcela de negocio en el Barrio de las Letras. Fernando explica que "todas ellas funcionaban a la perfección, algunas más orientadas a colegios, otras a oficinas, otras tantas al público en general, y ninguna de ellas cerró por competencia, sino porque la gente ya no acudía a ellas".

Ante este extremo, Fernando no duda que los emporios gigantescos que cada vez ahogan más al comercio tradicional son responsables de estos traumáticos finales. Sin dudarlo, señala a Amazon como principal culpable: "La gente joven no compra en los pequeños comercios y, en general, se prefiere un menor precio a una mayor calidad", añade.

Alegato final

Ahora que un ciclo se cierra en la vida de Fernando, mira con cierta añoranza y pesar la realidad que sufre el mítico Barrio de las Letras. "Aquí se está perdiendo toda clase de comercios. Los caseros aprovechan la mínima para subir el alquiler a los arrendatarios, eso si no te echan directamente para hacer una pequeña reforma y convertir los bajos en pisos para turistas. En esta zona, hasta los bazares están teniendo que echar el cierre", denuncia.

Por ese motivo, Fernando ha decidido marcharse agradeciendo a todos sus clientes esta andadura tan fructífera en su momento como frustrante y repleta de impotencia en su final. "A todos los que nos habéis ayudado y habéis seguido comprando en la papelería Losada, vuestra papelería: gracias por habernos escogido para el día a día, para un regalo especial o para el último encargo del colegio. Sin vosotros, clientes, amigos y vecinos, no hubiese sido posible llegar hasta aquí", reza un cartel en un cristal de las puertas sobre un papel marrón que opaca el interior de lo que un día estuvo repleto de vida.

placeholder La fachada de la librería. (Cedida/Fernando Losada)
La fachada de la librería. (Cedida/Fernando Losada)

En el mismo cartel, un mensaje: “Y recuerda siempre… Compra en tu barrio y que el que sonría sea tu vecino”, acompañado por el logo de Amazon que simula, precisamente, una sonrisa. Tal y como se queja Fernando, "hacemos más millonario a una persona que ya es multimillonaria mientras los negocios de siempre, los que crean comunidad, no pueden hacer frente a gastos tan elevados". De hecho, él mismo se ha negado en repetidas ocasiones en vender sus productos a través de esta plataforma. Según explica, le han contactado numerosas ocasiones, pero nunca ha aceptado por "moral".

Cómo dejar marchar al negocio familiar

A sus 59 años, el todavía dueño de Losada afirma encontrarse bastante bien a nivel psicológico. “Quiero olvidarme de la papelería y dejar de ser autónomo. Dormiré mejor, comeré mejor. Del estrés, en tres años he adelgazado casi 25 kilos solo de pensar cómo iba a pagar al casero, la electricidad o a los proveedores”, explicita. A día de hoy, su madre todavía no es consciente del fatal desenlace del negocio familiar. “Tiene 92 años, así que se lo diré poco a poco, y le contaré la verdad: que es por salud, que no podía seguir con la papelería abierta, y seguro que lo entenderá”, dice Fernando.

Vaciar una librería papelería con seis décadas de solera a sus espaldas también significar realizar un pequeño viaje al pasado. Cuadernos y bolígrafos de prestigiosas marcas de papelería que ya no existen han salido de sus escondites. Fernando los venderá en sitios web como Milanuncios, Wallapop o la propia web de Losada. Mientras tanto, el colectivo Paco Graco se hará cargo de su mítico rótulo que daba la bienvenida al negocio para que no termine en la basura.

"Madrid es horrible para los comercios de siempre. La compra online termina con nosotros mientras el Ayuntamiento tampoco hace nada por ayudarnos. Ni el actual ni el anterior, no es una cuestión de partidos. Creo que negocios como estos deberían estar más cuidados por la Administración", reclama un Fernando que ya tiene la vista puesta en septiembre, cuando comenzará una nueva vida para él, pero se apagará un poco más la llama que durante tanto tiempo hizo habitables los barrios de Madrid.

Ni el escaparate se volverá a encender, ni su puerta roja se volverá a abrir. La librería papelería Losada, abierta hace 59 años, no ha conseguido resistir a las embestidas que, unas tras otra, ha sufrido en los últimos años. El número 3 de la calle de la Alameda, situada en el conocido Barrio de las Letras, se vacía de todo lo que un día fue: imprenta para grandes empresas, negocios y entidades, el lugar en el que elegir el primer juego de caligrafía para un chaval que hacía su primera comunión y el espacio donde encontrar el bolígrafo adecuado para cada escritura.

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