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Residencia de la nobleza y cuartel de la Guardia Civil: el pasado del Palacio de Sueca
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Residencia de la nobleza y cuartel de la Guardia Civil: el pasado del Palacio de Sueca

Los 7.000 metros cuadrados serán un centro de atención a familias vulnerables, según el último anuncio del alcalde de Madrid. Más de 200 años tras su construcción, el emblemático edificio volverá ser utilizado

Foto: El gran arco que comunica el primer patio menor con un segundo patio interior enorme. (G.M.)
El gran arco que comunica el primer patio menor con un segundo patio interior enorme. (G.M.)

A la historia, a veces, se entra por una puerta demasiado pequeña para lo que alberga en su interior. Eso es lo que sucede con el palacio de la duquesa de Sueca, sito en la céntrica plaza del duque de Alba y cuya rehabilitación todavía se está llevando a cabo. Tras varias idas y venidas, José Luis Martínez-Almeida anunció que el edificio albergará un espacio para la atención de familias vulnerables.

De ser así, este sería el último uso de un lugar que siempre estuvo ligado a la enseñanza, desde su construcción en 1791. Además de ser centro educativo durante décadas antes de su total abandono tras la expropiación por parte del Ayuntamiento de Madrid, el palacio hospedó a la mujer del valido Godoy, y años después se convirtió en el primer cuartel de la Guardia Civil en España para que, más tarde, entre otros usos, sirviera de imprenta de algunos periódicos.

Foto: Fuente: iStock

Alberto Tellería es vocal técnico de la asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio (MCyP), desde donde elaboraron un completo informe sobre el enclave, conocido popularmente por haber servido como entrada al Ministerio del Tiempo, la serie de TVE. "Es muy curioso, porque este palacio se construye como centro educativo, no como palacio", inicia su explicación. Al fin y al cabo, la manzana urbanística ya marcaba los fines de la construcción, pues a escasos metros estaba el Colegio Imperial.

Foto: Montaje: EC.

La fachada fue levantada bajo las órdenes de Antonio de Abajo, discípulo del arquitecto del Museo del Prado. Esa es la única obra que se conoce de él, de gran sobriedad y de estilo neoclásico. El primer uso fue como escuela de primeras letras para los criados de su majestad, es decir, altos cargos de la corte, que se unían así a los estudios reales de San Isidro, también muy cercanos en el espacio físico, para formar a la nobleza.

La interrupción que sufrió este uso es, precisamente, el nombre con el que se ha mantenido el enclave, porque durante un tiempo fue utilizado como residencia por parte de María Teresa de Borbón y Vallabriga, esposa de Manuel Godoy, valido de Carlos IV. "Eso no dura mucho. Cuando el valido cae en desgracia en 1808, el palacio vuelve a ser público y se conoce entonces como la casa de temporalidades, donde se manejan los bienes incautados a los jesuitas de toda España", añade Tellería.

De colegio a cuartel

En 1835, la reina gobernadora, María Cristina de Borbón, instaura en el lugar una escuela de 300 niños, y devuelve así el uso educativo al gran edificio. "Sin embargo, poco después lo ocupa el Colegio de Humanidades, una institución medio privada, medio pública", completa el vocal técnico de MCyP.

La entrada, popularizada en la serie de televisión, tan solo es un muy pequeño preludio de lo que alberga el enclave de 7.000 metros cuadrados. "Es un edificio inmenso. Hoy jamás habríamos distribuido el colegio así, pero tenía dormitorios, patios, clases y oratorios", apuntilla el experto. Sea como fuere, tras albergar uno de los colegios más importantes de la corte, en torno a 1860 se convierte en el primer cuartel de la Guardia Civil en España. Tal y como afirma Tellería, se desconoce cuándo dejó de serlo, pero desde luego antes de 1935, momento en el que su patio es utilizado para hacer fiestas populares, quizá habitado por viviendas particulares.

placeholder Demolición de un cuerpo añadido en el siglo XIX. (G.M.)
Demolición de un cuerpo añadido en el siglo XIX. (G.M.)

"En 1985 sabemos que aquello estaba habitado por algunas personas. Durante esos años debió de haber muchísima gente dentro, pero estaba en estado ruinoso", confirma el experto. El edificio, muy descuidado, estaba habitado por personas siempre en régimen de alquiler y sus propietarios no lo mantenían de forma adecuada. Eso hizo que el Consistorio madrileño decidiera expropiarlo por su valor artístico y patrimonial en 1998.

El reloj de sol más antiguo

Tal y como afirma el vocal técnico de la asociación, "esto también es curioso porque el Ayuntamiento dejó pasar 15 años sin rehabilitar el edificio, es decir, que sin ni siquiera vecinos dentro, su degradación fue a más". La actual adecuación, además, ha destapado el reloj de sol más antiguo de toda la capital al descubrirse tras la demolición de uno de los cuerpos del edificio.

Foto: Fuente: iStock

Javier Leralta, periodista aficionado a la historia de Madrid y autor de 'La trastienda de Madrid' (La Librería, 2016), también conoce bien el caserón. Define a la manzana en la que se encuentra ubicado el palacio como lugar de encuentro entre la educación jesuita y el Colegio Imperial, "pioneros en la creación de instituciones educativas a lo largo del siglo XIX, en su periodo liberal, y los primeros años del siglo XX".

El propio nombre del palacio no hace justicia ni a sus usos ni tampoco a la duquesa como tal. "Llama la atención porque esta señora realmente fue conocida como la condesa de Chinchón, tanto a nivel histórico como popular, pero en este caso preferiría que se la conociera por el título nobiliario más alto, que es el de duquesa de Sueca", explica Leralta. Más tarde, en el siglo XIX, el edificio también albergó la imprenta de varios periódicos de la época, destaca el periodista.

Un edificio transfronterizo

A nivel urbanístico, su ubicación es del todo privilegiada. "Justo en esa calle se establecía el límite entre el Madrid más noble y el Madrid más popular, donde está el límite de El Rastro y el tramo de la calle Toledo más aburguesado con la iglesia de los jesuitas, las reales escuelas o el Colegio Imperial", dice Leralta. Así pues, ese lugar servía de frontera casi psicológica entre una zona u otra de la capital.

Asimismo, el palacio de la duquesa de Sueca se encuentra en uno de los antiguos pero más importantes accesos a la ciudad: la carretera de Andalucía. "Aquel era un lugar de mucho trajín, con carros, carretas, carruajes… Un lugar muy bullicioso en la ciudad porque a dos pases estaba el mercado de la cebada", agrega el periodista refiriéndose a un mercado homónimo al actual pero mucho más anterior que el mismo.

placeholder El plano original de la fachada popularizada por El Ministerio del Tiempo. (Antonio de Abajo)
El plano original de la fachada popularizada por El Ministerio del Tiempo. (Antonio de Abajo)

Este periodista aficionado a la historia de Madrid aún recuerda cómo en el momento de la expropiación por parte del Consistorio, una anciana se resistía a abandonar su vivienda. "Eso ocurrió porque había nacido ahí y no se quería marchar, y desde entonces se ha empezado a hablar más del edificio, con una gran historia detrás, y que ya consta de protección patrimonial", agrega Leralta.

El Ayuntamiento de Madrid parece que ha decidido el fin último que dará al emblemático espacio, antes en situación arquitectónica de ruina. Las obras de estabilización se producen en diferentes fases, y aún hoy continúan. En total, la intervención ha supuesto una inversión de 4,3 millones de euros.

A la historia, a veces, se entra por una puerta demasiado pequeña para lo que alberga en su interior. Eso es lo que sucede con el palacio de la duquesa de Sueca, sito en la céntrica plaza del duque de Alba y cuya rehabilitación todavía se está llevando a cabo. Tras varias idas y venidas, José Luis Martínez-Almeida anunció que el edificio albergará un espacio para la atención de familias vulnerables.

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