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Cuando Madrid se apagó una semana y no ocurrió absolutamente nada
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Polémica por el ahorro energético

Cuando Madrid se apagó una semana y no ocurrió absolutamente nada

Una huelga en 2013 mantuvo a la ciudad con servicios mínimos de iluminación durante una semana. No hubo ningún desperfecto. La capital, además, disminuyó un 50% su iluminación en 2015 y nadie se dio cuenta

Foto: Madrid apaga parcialmente sus escaparates. (Alejandro Martínez Vélez)
Madrid apaga parcialmente sus escaparates. (Alejandro Martínez Vélez)
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Manolo Hoya se acuerda como si fuese ayer. Aunque actualmente está de vacaciones en la playa, atiende a este medio con entusiasmo recordando el éxito de aquellos días. Y es que hubo un tiempo en que monumentos emblemáticos de Madrid como la Puerta de Alcalá, La Cibeles o Neptuno se apagaron durante horas y fue en parte por iniciativa suya. No fue hace tanto: el descontento de los trabajadores del alumbrado público por la privatización del sector y el temor a perder sus puestos de trabajo fueron detonantes de una huelga que duró hasta siete días.

Desde el 12 al 18 de diciembre de 2013 se produjeron multitud de cortes de luz a lo largo de los 21 distritos de Madrid aleatoriamente. Funcionaban menos semáforos, farolas e iluminación general de la ciudad. La capital se mantuvo con servicios mínimos de luz durante una semana, coincidiendo con las fechas navideñas. Fue una huelga “masiva” y “seguida por todos los trabajadores”, asegura uno de los protagonistas de aquellos días, el por entonces presidente de la federación del metal, construcciones y afines de UGT, Manolo Hoya.

Foto: Aspecto de la Gran Vía de Madrid tras la entrada en vigor del RDL de ahorro energético. (Alejandro Martínez Vélez)

El resultado de la protesta fue “un éxito” —“firmamos un acuerdo del mantenimiento del empleo antes de la licitación”—, pero en términos de seguridad, “no se puso en peligro a nadie”. Los medios se hicieron eco del panorama y las características luces de Navidad brillaron un poco menos aquel año. Nadie clamó por la inseguridad.

50% menos de luz y nadie se percató

Casi 10 años después, la polémica de la iluminación de la ciudad vuelve a estar en boca de todos. Esta vez a propósito de las propuestas del Gobierno central para contrarrestar los efectos de la crisis energética, algo que no ha convencido en absoluto a la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Isabel Díaz Ayuso aseguró este lunes que recurriría al TC por invasión de competencias y lamentó que “los únicos escaparates de Europa que estarán apagados serán los de España” —algo que sí ocurre en Francia desde 2009 y que otros países europeos han adoptado en las últimas semanas—. Por su parte, la vicealcaldesa de la ciudad, Begoña Villacís, también se pronunció al respecto asegurando que las luces son necesarias para mantener la seguridad en la ciudad. Pero Madrid disminuyó el 50% del alumbrado público entre 2014 y 2015 y nadie se dio cuenta.

Foto: Ana Botella, exalcaldesa de Madrid, presentando en octubre de 2013 el contrato de alumbrado público. A la derecha de la imagen, Diego Sanjuanbenito. (EFE)

Ni siquiera el astrofísico e investigador de la Universidad Complutense de Madrid Alejandro Sánchez, hasta que empezó a indagar en el tema en cuestión. En aquellos años, el anuncio público del Ayuntamiento de Madrid fue el de cambiar el 33% de las bombillas de las farolas de la ciudad a led para ampliar el ahorro energético.

Y, curiosamente, ese 33% —84.000 farolas— se corresponde con el polémico contrato de 772 millones de euros por el que la Fiscalía Provincial de Madrid investigó al ayuntamiento de Ana Botella tras la denuncia de la empresa Hiled Soluciones Luminarias. Esta afirmaba que el Gobierno local le había impedido participar en el concurso para que se eligiesen sus bombillas. Por el contrario, Botella pidió consejo a Phillips y la marca recomendó las suyas propias.

placeholder Vista satélite con la que Sánchez se dio cuenta del cambio lumínico en Madrid.
Vista satélite con la que Sánchez se dio cuenta del cambio lumínico en Madrid.

Ya en 2018, y en mitad de un estudio sobre las luces de Madrid, el experto se dio cuenta, gracias a la fotografía satélite superior, de que Madrid había modificado no un 33%, sino un 100% de esas bombillas, y que entre 2014 y 2015 se redujo la luminosidad de la ciudad un 50%. “Ese 33% [anunciado por el Ayuntamiento en su día] se corresponde con el cambio a luces led, pasando de ser de 150 a 50 vatios. Pero el 67% restante, que eran de sodio, bajaron de 250 a 150 vatios”, asegura el experto. “Además, como las de 150 vatios son menos eficientes que las de 250, en la práctica se reduce a la mitad”, continúa.

En 2014, los led eran todavía una alternativa innovadora, eco y desconocida por muchos

“Madrid era la capital europea más iluminada de lejos. Estaba entre tres y seis veces por encima de Berlín, París, Londres o Ámsterdam. Eso es una auténtica pasada… Bajas el 50% y nadie se entera. Fue un cambio muy rápido y muy grande que no tuvo impacto en estadísticas de criminalidad”, señala el experto. “Una bombilla de sodio cuesta 17 euros. Cambiar una farola a led cuesta 600. Además, a nivel medioambiental y energético, es lo mejor que puedes hacer”.

Actualmente, y según el portal de datos abiertos del Ayuntamiento de Madrid, la capital cuenta con 233.310 farolas, sin contar las unidades luminosas de parques y jardines y M-30. El 36,8% de estas son led y más del 60% continúan siendo de sodio.

Nadie sabe lo que es un led

¿Por qué nadie avisó de que se cambiarían todas las bombillas de la ciudad? Sánchez mantiene la teoría de que porque la mayoría no fueron led, sino una simple reducción de potencia en las de sodio. En 2014 esta alternativa lumínica (los led) era todavía innovadora, eco y desconocida por muchos. Lo curioso es que fue precisamente ese 67% de luces restantes lo que realmente contribuyó al ahorro energético. “Tampoco se llevó a cabo un estudio de impacto medioambiental. De haberlo hecho, quizás hubieran sabido todo esto hace mucho tiempo”.

"El alumbrado ornamental tiene pinta de ser el principal problema", apunta Sánchez

Pero la tendencia volvió a elevarse en 2016 y, año tras año, “la cosa ha ido a peor”. La principal hipótesis del experto para explicar el incremento de los últimos tiempos es que ahora existan otros factores que generan luz. ¿Cómo qué? “Los paneles de Gran Vía o los municipios de alrededor que cambian a led y no lo hacen bien. El alumbrado ornamental tiene pinta de ser el principal problema”.

Manolo Hoya se acuerda como si fuese ayer. Aunque actualmente está de vacaciones en la playa, atiende a este medio con entusiasmo recordando el éxito de aquellos días. Y es que hubo un tiempo en que monumentos emblemáticos de Madrid como la Puerta de Alcalá, La Cibeles o Neptuno se apagaron durante horas y fue en parte por iniciativa suya. No fue hace tanto: el descontento de los trabajadores del alumbrado público por la privatización del sector y el temor a perder sus puestos de trabajo fueron detonantes de una huelga que duró hasta siete días.

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