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San Isidro reconcilia al tándem Ayuso-Almeida a un año de las elecciones
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San Isidro reconcilia al tándem Ayuso-Almeida a un año de las elecciones

La presidenta de la Comunidad de Madrid cedió el protagonismo al alcalde durante los actos por el patrón de la capital. El regidor habla ya de gobernar en solitario después de mayo de 2023

Foto: José Luis Martínez-Almeida e Isabel Díaz Ayuso, durante la entrega de medallas por San Isidro. (EFE/David Fernández)
José Luis Martínez-Almeida e Isabel Díaz Ayuso, durante la entrega de medallas por San Isidro. (EFE/David Fernández)

Hace más de seis meses, el día de La Almudena, Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida escenificaron una tregua con un frío abrazo a las puertas de la catedral de Madrid. Era invierno y el Partido Popular estaba sumido ya en una pelea fratricida, a las puertas de la mayor crisis de su historia. El mismo abrazo se reeditó este domingo por San Isidro Labrador, el otro patrón de la capital, antes de entrar a la Real Colegiata de San Isidro. La tensión había desaparecido y las caras y los gestos eran otros. Es primavera, la guerra ha terminado y el partido piensa en la cita electoral de mayo de 2023, de nuevo con el tique electoral Ayuso-Almeida, uno de los más potentes de los populares y con las mejores expectativas pese al terremoto que sacudió sus cimientos.

La presidenta de la Comunidad de Madrid y el alcalde de la capital coincidieron a la entrada al templo, en la calle de Toledo, a unos minutos para la tradicional misa en honor al santo. "Te veo muy bien", dijo Ayuso a Almeida, sonriente y tranquila, después de abrazarlo. La escena no tenía nada que ver con la vivida el 8 de noviembre, cuando todas las miradas buscaban a ambos, protagonistas del duelo entre Génova y Sol por el control del PP de Madrid. Siguieron la homilía en bancos separados, pero después se sentaron juntos durante la entrega de medallas de la ciudad.

Foto: Almeida durante la entrega de las medallas de Madrid. (EFE/David Fernández)

El congreso madrileño era entonces una incógnita, pero ahora es más que una realidad. Como lo es el liderazgo de Isabel Díaz Ayuso. El próximo fin de semana será coronada como la nueva baronesa del PP, respaldada en bloque por todo el partido. También por José Luis Martínez-Almeida, que tras la crisis interna y su dimisión como portavoz nacional pasó a apoyar a la presidenta autonómica, con la que había rivalizado solo unos meses atrás. El alcalde de Madrid fue uno de los primeros en avalar la candidatura, dejando claro que no quiere saber absolutamente nada de cuestiones orgánicas o de partido.

Isabel Díaz Ayuso no ha dado todavía grandes pistas de quiénes integrarán su equipo, con la salvedad de que sus consejeros no estarán en la ejecutiva. La previsión, no obstante, es que el entorno de José Luis Martínez-Almeida tenga algo de peso. Él formará parte como miembro nato por ser el alcalde de Madrid, pero fuentes cercanas al PP de Madrid auguran que su presencia irá más allá. Sobre todo porque esperan que el tique electoral Ayuso-Almeida repita el éxito de 2019, revalidando los mandatos en la Comunidad y el Ayuntamiento. El regidor, incluso, planteó este domingo que el objetivo es gobernar en solitario, impulsado por las últimas encuestas. "No descarto atraer a ningún votante, quiero atraer grandes mayorías en torno a un proyecto común", dijo, con el deseo de sumar a izquierda y derecha.

El espionaje, olvidado

La crisis interna está superada. Hace semanas que la presidenta autonómica ha perdonado al alcalde y así lo ha manifestado públicamente en diferentes ocasiones. Ha dado por buenas sus explicaciones sobre la trama de espionaje revelada por El Confidencial y no necesita más. Esta misma semana, de hecho, se apresuró a cerrar filas con Almeida tras el final de la comisión de investigación. "Creo que la versión que ha dado el alcalde, que ha dado siempre la misma, es la correcta, es acertada y es honrada. Creo en él, en su honorabilidad, y por eso creo que esta comisión es para lo que es, para hacer daño, para intentar acorralarle, pero yo confío en él absolutamente", reiteró Ayuso.

Este domingo, día grande en la capital, Ayuso le dejó todo el protagonismo a Almeida. No hizo declaraciones y solo acudió a los actos institucionales, la misa en la Colegiata de San Isidro y la entrega de medallas en el Palacio de Cibeles. Evitó la pradera de San Isidro, donde la jornada se hace mucho más popular y el folclore se mezcla con la política entre chotis y chulapos. A primera hora, la presidenta de la Comunidad de Madrid compartió en su perfil de Twitter una foto anterior a la pandemia, con ella y el regidor vestidos de chulapos. El tándem electoral estaba de vuelta.

Fue un San Isidro muy electoral. Aunque aún queda un año para los comicios, todos los partidos políticos en Madrid han tomado posiciones para la carrera a las urnas. El Partido Popular, por supuesto, pero también la izquierda. Más Madrid y PSOE no perdieron la oportunidad de cargar contra José Luis Martínez-Almeida por el pelotazo de las mascarillas, principal argumento contra el equipo de Gobierno. También influyeron las encuestas publicadas este domingo, en El Mundo y La Razón, que aventuran una nueva victoria de la derecha con Martínez-Almeida a la cabeza. La singularidad respecto a otros sondeos es que Ciudadanos, al borde de la desaparición en prácticamente todas las administraciones, sí sobrevive en Cibeles aunque con menos representación que en 2019.

La izquierda en el Consistorio utilizó la jornada para atacar al alcalde y hacer sus cábalas electorales. La campaña ya está en marcha. La portavoz de Más Madrid, Rita Maestre, habló de un regidor en “decadencia”: “Será su último San Isidro como alcalde”. Su homóloga en el PSOE, Mar Espinar, se felicitó por el crecimiento que auguran los sondeos y pidió al santo y patrón de la capital “un alcalde que sea capaz de recuperar los 6 millones que se dejó robar”, en alusión al contrato de las mascarillas y las comisiones que se llevaron Luis Medina y Alberto Luceño. Almeida, irónico con sus rivales, les recordó que los madrileños "no les votan".

Hace más de seis meses, el día de La Almudena, Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida escenificaron una tregua con un frío abrazo a las puertas de la catedral de Madrid. Era invierno y el Partido Popular estaba sumido ya en una pelea fratricida, a las puertas de la mayor crisis de su historia. El mismo abrazo se reeditó este domingo por San Isidro Labrador, el otro patrón de la capital, antes de entrar a la Real Colegiata de San Isidro. La tensión había desaparecido y las caras y los gestos eran otros. Es primavera, la guerra ha terminado y el partido piensa en la cita electoral de mayo de 2023, de nuevo con el tique electoral Ayuso-Almeida, uno de los más potentes de los populares y con las mejores expectativas pese al terremoto que sacudió sus cimientos.

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