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El 'San Isidro' del siglo XXI: "Vendo la cebada al mismo precio que lo hacía mi padre"
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El 'San Isidro' del siglo XXI: "Vendo la cebada al mismo precio que lo hacía mi padre"

Jesús Anchuelo lleva dedicándose más de 30 años al cereal. La aparentemente oculta agricultura en la comunidad no pasa su mejor momento. Le gustaría cambiarlo pero, a diferencia del patrón, él no hace milagros

Foto: El agricultor Jesús Anchuelo. (A. F.)
El agricultor Jesús Anchuelo. (A. F.)

Cuenta la tradición que San Isidro Labrador nació en la ciudad de Madrid —Mayrit entonces— a finales del siglo XI. Originario de familia humilde, dedicó su vida al trabajo del campo en las tierras de Juan de Vargas. Católico devoto, rezaba siempre antes de realizar sus tareas y se corrió la voz de que una vez golpeó unas rocas con su vara. De estas emanó agua como si de un milagro se tratase. Siglos después transcendió de tal forma que cada 15 de mayo la ciudad de Madrid celebra a su patrón. Hoy, y a pesar de conmemorar un día de fiesta en su honor, los madrileños parecen haberse olvidado del papel del sector primario en la Comunidad. El 'San Isidro' del siglo XXI se llama Jesús Anchuelo, tiene 59 años, y dice que solo quiere que se cumpla la Ley de Cadena Alimentaria aprobada el pasado mes de diciembre.

Habla pausado. Son las doce de la mañana de un jueves de mayo y hace calor de verano. Este agricultor originario de Anchuelo, un pequeño pueblo de la comarca de la Alcarria —y homónimo a su apellido— agarra una silla y se sienta bajo la sombra de un árbol frente a su almacén de forraje. La localidad se ubica a escasos kilómetros de Alcalá de Henares. Camuflado entre la fama de otras zonas de la Comunidad, como la Sierra de Guadarrama, el paraíso del sureste pasa desapercibido incluso entre los madrileños. Y es precisamente una de las áreas donde más se desarrollan labores de campo.

Foto: Isabel Díaz Ayuso con los representantes de Alianza Rural. (EFE/ Rodrigo Jiménez)

"La provincia de Guadalajara está a tres kilómetros de aquí y tienen menos dificultades para hacer su trabajo", denuncia. Lleva dedicándose al cereal y al forraje desde hace más de 30 años y vende la cebada al mismo precio que lo hacía su padre cuando él era solo un niño, pero con un coste de producción mucho mayor.

Se le pregunta a cuánto vendió el cereal en la última campaña. Entre agricultores y ganaderos todavía piensan y hablan en la moneda de antaño. Responde que vendió el grano a 24 pesetas. Esta venta se produce a finales de verano a los pocos almacenistas —"serán 3 o 4"— de la zona, por lo que son estos últimos los que sí rentabilizan su negocio. Al tratarse de productos no perecederos, pueden posponer las ventas hasta que el precio del mercado esté más alto. Recibiendo el mismo importe por el cereal que hace 30 años y con una elevadísima subida de precios en los costes de producción. No le salen las cuentas.

placeholder El almacén de forraje de Jesús Anchuelo. (A. F.)
El almacén de forraje de Jesús Anchuelo. (A. F.)

Ley de Cadena Alimentaria

Jesús Anchuelo pertenece a la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) y es solo un ejemplo de un problema colectivo. Para paliar el desfase y poca rentabilidad del sector primario, en España se aprobó la Ley de Cadena Alimentaria. Esta establece en su artículo 9c que "el precio del contrato alimentario que tenga que percibir un productor primario o una agrupación de estos deberá ser, en todo caso, superior al total de costes asumidos por el productor o coste efectivo de producción, que incluirá todos los costes asumidos para desarrollar su actividad".

Fuentes de la asociación denuncian que nada de esto se cumple. "Las leyes no resuelven nada si no se ponen en marcha. Nos gustaría que se publicaran estudios de costes de consumo, por lo menos para que sirva de referencia. Las empresas nos presionan para aceptar precios por debajo de nuestro coste y muchas veces tenemos que aceptarlos porque no nos queda otra. Si el producto es perecedero, o dices que sí o lo pierdes todo. Queremos que se hagan inspecciones y se lleven a cabo las sanciones correspondientes". Este fenómeno se agudiza especialmente con la leche de los ganaderos.

placeholder Olivia y Jesús, frente al forraje. (A. F.)
Olivia y Jesús, frente al forraje. (A. F.)

Desde la Consejería de Medio Ambiente y Agricultura de la Comunidad de Madrid entienden la complejidad del asunto y explican que el Ministerio les asignó las competencias. "Regularon el tema, pero nos cedieron la gestión. Es una ley bastante laxa y queda bastante por desarrollar. Nosotros, por el momento, lo que estamos haciendo es comprobar que los precios que se hayan pactado entre el que comercializa y el que vende están abonados correctamente. No entramos a mirar más de lo que está facturado y lo pactado". El departamento, sin embargo, no ha facilitado datos de las inspecciones realizadas.

La subida de precios por la guerra de Ucrania no ha beneficiado a los agricultores del cereal porque la cosecha se vendió antes del estallido del conflicto. Donde sí ha repercutido es en el coste de la producción. Un tractor dispone de una capacidad media de 500 litros; a 1,80 euros el gasoil, llenar el depósito se dispara hasta los 900 euros. "No usas el tractor todos los días, pero solo una jornada puede costarte 300", apunta Jesús.

La mujer del tractor

Una furgoneta aparece a lo lejos. Una mujer con gorra y gafas de sol baja del vehículo y saluda a Jesús. Se llama Olivia Anchuelo y empezó a familiarizarse con la agricultura cuando, con 12 años, y puesto que sus padres no habían tenido hijos varones, su progenitor le preguntó si se atrevía a subirse al tractor. Agarra otra silla y se incorpora a la charla.

placeholder Ambos agricultores en un campo de trigo en Anchuelo. (A. F.)
Ambos agricultores en un campo de trigo en Anchuelo. (A. F.)

"Yo he apostado por la lavanda", sentencia. La poca rentabilidad del cereal ha llevado a muchos a buscarse las castañas. Olivia se ha decantado por este nuevo producto porque, según dice, son todo ventajas: el coste de producción es menor porque la planta dura más de 10 años y quiere montar una destilería para mejorar la rentabilidad. "Tenía que buscar soluciones, la cosa está tirando a mal".

Ausencia de jóvenes

"¿Me estás diciendo que yo, con casi 60 años, soy capaz de limpiar este terreno y tú con 16 no?", le dijo Olivia Anchuelo a su hijo el día que le llevó a trabajar al campo. La mujer es de las pocas agricultoras —"pero de las de verdad", de las que se sube al tractor— de la Comunidad de Madrid. En la comarca de La Alcarria, solo el 24% de los jefes de explotación son mujeres.

Y la cuestión de la avanzada edad de los trabajadores es también un hándicap. Según datos del Censo Agrario 2020 actualizado a principios de este mes de mayo, el 60% de los jefes de explotación españoles supera los 45 años. En la comarca del área metropolitana de Madrid es especialmente llamativo porque este porcentaje asciende al 84% y en La Alcarria —comarca en la que se encuentra el pueblo de Anchuelo—, a 86%. "En Madrid la media será de 68… muchos trabajan después de jubilados porque las pensiones son insuficientes", apunta Jesús. En total, en la región, 3.645 jefes de explotación superan los 65 años y tan solo 26 personas alcanzan los 25.

placeholder Jesús sosteniendo una espiga de cereal. (A. F.)
Jesús sosteniendo una espiga de cereal. (A. F.)

Para animar a las nuevas generaciones a apostar por el mundo rural, la Comunidad de Madrid destinará 3,2 millones de euros para apoyar a los jóvenes agricultores de la hasta el año 2023. "Esta línea de ayudas se ha incrementado 400.000 euros más con respecto a la convocatoria anterior para facilitar y potenciar su incorporación al campo madrileño en consonancia con el Plan Terra de apoyo al sector primario".

La convocatoria de ayudas permanecerá abierta hasta el próximo 30 de mayo. "Estas ayudas quieren fomentar el rejuvenecimiento de la población activa agraria y el relevo generacional, para mejorar la competitividad y de la dinamización del sector", aseguran fuentes de la Comunidad.

Olivia y Jesús desconocen si esas medidas ayudarán realmente al sector. Ambos se levantan. Ella regresa a su furgoneta y él permanece en al almacén. ¿Qué será lo que viene? El San Isidro e Isidra del siglo XXI también pasan horas en el campo, pero por desgracia no son capaces de hacer milagros como el patrón.

Cuenta la tradición que San Isidro Labrador nació en la ciudad de Madrid —Mayrit entonces— a finales del siglo XI. Originario de familia humilde, dedicó su vida al trabajo del campo en las tierras de Juan de Vargas. Católico devoto, rezaba siempre antes de realizar sus tareas y se corrió la voz de que una vez golpeó unas rocas con su vara. De estas emanó agua como si de un milagro se tratase. Siglos después transcendió de tal forma que cada 15 de mayo la ciudad de Madrid celebra a su patrón. Hoy, y a pesar de conmemorar un día de fiesta en su honor, los madrileños parecen haberse olvidado del papel del sector primario en la Comunidad. El 'San Isidro' del siglo XXI se llama Jesús Anchuelo, tiene 59 años, y dice que solo quiere que se cumpla la Ley de Cadena Alimentaria aprobada el pasado mes de diciembre.

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