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Vallar parques para acabar con el botellón: el dilema que recorre la Comunidad de Madrid
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Vallar parques para acabar con el botellón: el dilema que recorre la Comunidad de Madrid

En Alcalá de Henares han cerrado su zona verde más importante para evitar el vandalismo, mientras otras localidades como Coslada consideran que una medida así solo significa trasladar el problema de lugar

Foto: Un joven, apostado en la valla del Retiro. (EFE/Víctor Lerena)
Un joven, apostado en la valla del Retiro. (EFE/Víctor Lerena)

Varios municipios de la Comunidad de Madrid se enfrentan al debate sobre la idoneidad o no de vallar los parques. Con la medida, adoptada en algunas localidades, se pretender atajar determinados problemas, como el botellón entre los jóvenes o la inseguridad aparejada a zonas oscuras o apartadas. Y mientras la propuesta se extiende en algunos municipios, con el vallado de zonas verdes, otros apuestan por el disfrute comunitario y el espacio público como garantía de convivencia, aún a riesgo del vandalismo.

Julio Huete se enteró hace unos días de la moción municipal presentada por el PP en Coslada. Desde que la leyó, tuvo clara su posición. Querían que se aprobara el cierre perimetral de todos los parques de la ciudad para evitar la delincuencia. Él, que es concejal de Política Medio Ambiental y segundo teniente de alcalde en el Consistorio, responde: “Si hacemos eso estaríamos vulnerando el derecho de los ciudadanos. Son un espacio público, un espacio democrático en donde se relaciona la ciudadanía. Si les ponemos rejas se convertirían en esas urbanizaciones cerradas que solo miran para dentro, como protegiéndose de la ciudad, de lo de fuera”.

Foto: Botellones en Barcelona. (EFE)

Este miembro de Podemos considera que el debate sobre el cerramiento de parques se reduce a la concepción ideológica que cada cual tenga de lo que significa un espacio de encuentro. “Eso no quita que haya algunas zonas con cierto vallado, pero muy bajo, muy suave, para que se sepa que son zonas verdes que deben cuidarse. Lo que no podemos hacer es poner un enrejado alto como el de un colegio”, explica el concejal.

Trasladar el problema, no acabar con él

Huete, asimismo, es plenamente consciente de los argumentos que se suelen esgrimir para defender este tipo de acciones, relacionados con la disminución del vandalismo y la delincuencia en la zona. “Y es cierto que se producirán menos, ¿pero a cambio de qué? Privaríamos a la ciudadanía de un espacio que es suyo, que le pertenece. Del vandalismo ya se encarga la Policía Municipal, y de la delincuencia la Policía Nacional, además de que todo depende de la conciencia que tenga cada uno sobre cómo se deben preservar los bienes públicos”, agrega.

placeholder Vista de una de las entradas del Retiro cerradas. (EFE /Fernando Alvarado)
Vista de una de las entradas del Retiro cerradas. (EFE /Fernando Alvarado)

En Coslada, como en la mayoría de ciudades de la Comunidad de Madrid, está prohibido beber alcohol en la calle. “Aun así, cerrar el parque solo significa trasladar el problema de un lugar a otro, porque la gente que no puede permitirse beber en un local va a querer hacerlo en la calle”, defiende Huete. En este sentido, desde el Consistorio cosladeño diferencian entre un macrobotellón de cientos de personas a una pandilla de chavales tomando unas latas de cerveza. El ruido y la suciedad del después, desde luego, no es la misma.

Cierran el parque más importante de la ciudad

Lo que sí es similar es la opinión sobre este asunto de Enrique Nogués, concejal de Medio Ambiente en el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, por el PSOE. Él también diferencia entre unas simples cervecillas y las aglomeraciones de jóvenes preparados para el desfase, según recalca, que se venían sucediendo los fines de semana en el histórico Parque O'Donnell. Para evitarlas, han vallado perimetralmente una amplia zona del mismo, que permanecerá cerrada de 12 de la noche a 6 de la mañana.

Foto: Los vecinos de la zona de Metropolitano, junto a colegios mayores, amanecen estos días rodeados de botellas, copas y basura. (EC)

El O'Donnell es el parque histórico de la ciudad complutense, coetáneo al Parque del Oeste en Madrid, de finales del siglo XIX y principios del XX. “El vallado ha sido aprobado por la comisión de patrimonio histórico, porque es una zona protegida, así que cuenta con todos los parabienes necesarios para que la situación mejore y no aparezca todos los lunes con restos del botellón y zonas vandalizadas”, agrega el concejal de Alcalá. La inversión hecha por el Consistorio ha sido de 43.000 euros. De todas formas, hay una parte que no han cerrado ya que, indican, eso influiría en la movilidad de la ciudadanía.

Alcalá pondrá cámaras de seguridad

“La alternativa que ofrecemos a los jóvenes pasa por salir de noche y poder pasárselo bien sin depender de beber alcohol. El programa de la Concejalía de Juventud es bastante potente”, explica Nogués. Alcalá de Henares no es muy diferente a otras ciudades en lo que a ocio juvenil se refiere. El que puede, como todo, bebe en un bar o una discoteca, sin miedo a tener que salir por patas en algún momento. Los que no tienen tanto dinero se las ingenian para eludir esa dinámica, aunque los restos de desperdicios, bolsas de plástico y botellas de cristal vacías no hablen precisamente bien de ellos. En el caso de esta ciudad situada al este de la Comunidad, será la contrata del Ayuntamiento que se encarga del mantenimiento de los parques la que tendrá que abrirlos y cerrarlos.

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Un joven juega al fútbol en un parque de Madrid. (EFE/Miguel Oses)

Aun así, este 2022 también traerá otro cambio parejo al vallado del mítico O'Donnell, pues desde el Consistorio alcalaíno implantarán cámaras de videovigilancia en algunas de estas zonas verdes. La Delegación del Gobierno en Madrid ya les ha autorizado a hacerlo en tres localizaciones: el propio O'Donnell, el parque de San Isidro, y el de Juan de Austria. “Estamos estudiando otros, como el de Sementales o la Plaza del Viento”, completa el concejal.

Las personas sin hogar

Maite Gómez vive en el barrio de Arganzuela, en Madrid capital, y preside la Asociación vecinal Pasillo Verde. Su problema se emplaza en el Parque de la chimenea, en la plaza del Gasómetro. “Aquí ya han vallado una parte, y esto parece de todo menos un parque”, enuncia. Desde la Asociación comprenden lo que es no poder dormir por las noches, pues en esa zona también se juntaban algunos grupos para beber por la noche, pero poner las vallas no es la solución, opinan. “El chaval que está dispuesto a dar la murga hasta las tantas no le para un candado o una brida de plástico, como han puesto aquí. Hay que tomar otra serie de medidas a más largo plazo, sensibilizarles ante el problema de ruido que generan”, arguye esta vecina.

placeholder Jóvenes sorprendidos bebiendo alcohol en el Parque del Oeste de Madrid. (EFE/Mariscal)
Jóvenes sorprendidos bebiendo alcohol en el Parque del Oeste de Madrid. (EFE/Mariscal)

El motivo de ese primer cerramiento fue el botellón, pero ahora se ha iniciado una segunda fase para completar el vallado. “Quieren que deje de haber gente durmiendo en el parque justo en un momento en el que el sinhogarismo está a la orden del día en Madrid por la penuria económica que vivimos”, sostiene Gómez. ¿Qué han hecho esas personas? Fácil: trasladarse al siguiente parque. “¿Acaso van a vallar todos los parques para que esta gente no pueda dormir en ningún sitio?”, se pregunta la presidenta de Pasillo Verde.

Según comenta la propia Gómez, lo incorrecto no solo es el fondo, sino las formas en las que se ha desarrollado el proceso. “No ha habido nada de transparencia ni claridad. Llevamos meses pidiendo a Arganzuela el proyecto del parque del Gasómetro y solo nos lo han facilitado cuando ya no podíamos realizar ninguna enmienda”, determinan desde la Asociación. Ella también concuerda con Huete y su visión del uso del espacio público al afirmar que no se debería restringir por este tipo de motivos. “A partir de ahora, si quiero estar con una amiga tomando el fresco a las dos de la mañana en verano no voy a poder, y eso que debería ser un espacio abierto y de encuentro”, concluye esta madrileña.

Varios municipios de la Comunidad de Madrid se enfrentan al debate sobre la idoneidad o no de vallar los parques. Con la medida, adoptada en algunas localidades, se pretender atajar determinados problemas, como el botellón entre los jóvenes o la inseguridad aparejada a zonas oscuras o apartadas. Y mientras la propuesta se extiende en algunos municipios, con el vallado de zonas verdes, otros apuestan por el disfrute comunitario y el espacio público como garantía de convivencia, aún a riesgo del vandalismo.

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