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Alfonso, los pioneros del fotoperiodismo que Franco enterró en vida
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Alfonso, los pioneros del fotoperiodismo que Franco enterró en vida

El Canal de Isabel II muestra, hasta el 23 de enero, una de las exposiciones más completas de la agencia de información gráfica, que funcionó entre 1905 y 1996

Foto: Combates en 1937.
Combates en 1937.

Dice Chema Conesa que Madrid le debe mucho más a la fotografía de lo que le ha dado. Y vista la exposición que comisaría en el Canal de Isabel II, junto a otra de las grandes historiadoras del medio, Ana Berruguete, parece que no le falta razón. ‘Alfonso. Cuidado con la memoria’ es una de esas muestras que consiguen abarcar todo el zeitgeist de una época, que es la de la primera mitad del siglo XX en España, cuando la factoría Alfonso consiguió ser omnipresente en los principales eventos sociales, políticos y culturales del país.

“Ellos fueron excelentes. Y tuvieron dos cosas que no tuvieron otros: la oportunidad y la excelencia”, comenta un encendido Conesa en cuanto se le pregunta por la singularidad de la obra de los Alfonsos. “Fueron la televisión de aquellos años. Veías su trabajo y te enterabas de lo que estaba pasando”, sentencia.

Una firma familiar

El espacio del antiguo depósito de agua, en Santa Engracia, es el mejor lugar en el que disfrutar de la obra de estos fotógrafos. La construcción, de aire industrial, recorrida por escaleras metálicas en sus tres plantas, se comenzó en 1907 y dejó de estar operativa en 1952. Un periodo que es también el de esplendor de Alfonso, la agencia gráfica que en 1905 inauguró Alfonso Sánchez García y que con la ayuda familiar se hizo con la representación de los momentos históricos más relevantes que le sucedieron a España. Sus instantáneas atraviesan monarquía, república, levantamiento militar, guerra civil, dictadura y, ya en un importante declive, democracia.

placeholder Llegada de África del Batallón del Regimiento del Rey.
Llegada de África del Batallón del Regimiento del Rey.

“Junto a Alfonso estuvieron sus hijos: Alfonsito, Pepe y Luis, que ejercieron de fotógrafos bajo el mismo nombre de Alfonso. A ello ayudó también la matriarca, María Portela, que se encargaba de las labores de edición y sus dos hijas, María y Victoria”, resume Conesa. Un entramado familiar y empresarial que, además, tuvo en nómina a veinte fotógrafos diferentes. “Estuvieron en todos los lugares posibles. Aunque probablemente fue Alfonsito, Alfonso Sanchez Portela, el más relevante de todos”, continúa apuntando el comisario, que para realizar la exposición buceo en los archivos de la saga familiar, más de cien mil negativos que custodia el Archivo General de la Administración.

"Será Alfonsito el encargado de inmortalizar todo lo que sucedía en el frente", relata Conesa

Será tras el desastre de Annual, en 1921, cuando el nombre de Alfonso resuene por toda la península. “Fue una guerra en la que murieron miles de soldados, la mayoría de ellos de clase baja. En ese momento la sociedad española estaba más pendiente que nunca de la prensa gráfica. Será Alfonsito, que viaja con poco más de 18 años, el encargado de inmortalizar todo lo que sucedía en el frente”, relata Conesa, quien también añade el valor de tomar aquellas fotografías con una pesada cámara de placas. “Al contrario de lo que ocurrió con otros artistas, desde la firma Alfonso no la dejaron de usar, a pesar de que la cámara de 35mm, más manejable, sería la predominante en años posteriores”.

placeholder Valle-Inclán paseando por Recoletos.
Valle-Inclán paseando por Recoletos.

Pioneros del fotoperiodismo

Durante la primera mitad del siglo XX su trabajo no solo va a recoger los hechos políticos y militares, sino que también va a ser testigo de las modas y escenas típicas de Madrid. “Si existe un Madrid de Galdós o un Madrid de Valle-Inclán, ¿por qué no va a existir un Madrid de Alfonso?”, se pregunta Conesa en un momento de la conversación, en la que celebra momentos y reportajes tan especiales como el de las tradiciones castizas, los eventos deportivos o los sucesos. Si alguien quería estar al tanto de todo y no podía hacerse con alguna de las revistas que inundaban los quioscos, también podía acudir al escaparate de sus diferentes sedes, entre 1910 y 1937, en la calle Fuencarral, para posteriormente estar en la Gran Vía o en la calle Santa Engracia, que cerraría en 1996.

placeholder Fiestas de San Antonio en Madrid.
Fiestas de San Antonio en Madrid.

“¿Quién no reconoce al popular Alfonso, el hombre que dio vida a los diarios, iniciando el reportaje gráfico?”, se podía leer en una de las columnas de aquellos años. Toreros, banqueros, músicos, escritores o cómicos pasarían por delante de su cámara. Son significativas las tomas de Millán Astray posando tuerto, Ramón Gómez de la Serna en el Café de Pombo, Jacinto Benavente escribiendo o la de Antonio Machado y Rosario del Olmo en el Café de Salesas. “Alfonso es capaz de añadir atrevimiento al acercarse a los personajes”, apunta Conesa y resalta nuevamente la capacidad de una cámara tan voluminosa como la de placas: “Tenían la particularidad de que podías enfocar algo muy concreto y desenfocar el resto. De esta manera se creaba como una especie de nebulosa que funcionaba muy bien para el recuerdo”.

Ostracismo de Alfonso

El periodo más estable y fértil para los Alfonsos será el de la II República. “Se viven momentos apasionantes”, comenta Conesa, también encargado de la edición en la colección Photobolsillo de una monografía de la firma. Las imágenes más deslumbrantes de esos años, como la del 14 de abril de 1931, fecha de la proclamación de la Segunda República en la Puerta del Sol, son de ellos. “La ciudad vivía una revolución social y cultural, también llena de contrastes, que Alfonso representa mejor que ningún otro fotógrafo”.

placeholder Escena del Manzanares.
Escena del Manzanares.

Privilegiados testigos de momentos irrepetibles que comenzarán a tornar sombríos. “Fotografías que jamás hubiera querido hacer”, escribirá Alfonso Sánchez Portela posteriormente, cuando tenga que retratar un Madrid triste y hambriento tras los bombardeos del ejército golpista. Alfonso, alineado con los republicanos, será uno de los retratistas de la vida en el frente, también le tocará estar la noche en la que Julián Besteiro lee la rendición socialista ante la mirada en penumbra de Segismundo Casado.

"Alfonso nunca pensó que el final de la guerra también supondría el final de su trayectoria", relata Conesa

“Probablemente Alfonso nunca pensó que el final de la guerra también supondría el final de su trayectoria como fotoreportero”, destaca Conesa, dando a entender lo que luego pasaría. La dictadura entraría de lleno en la vida de todos los españoles, al igual que en la de Alfonso, a los que no se les renovará su carnet de fotoreporteros, mandándoles al ostracismo de la fotografía de estudio.

Ellos, que fueron notarios de una época única, no podrían salir a la calle a narrar hasta 1954, fecha en la que les restituyen el título de fotoperiodistas. Un Alfonso ya cansado se dedicará al retrato, consiguiendo algunos de nivel, aunque en clara desventaja con Gyenes, que representaba la modernidad del género.

placeholder Proclamación de la II República.
Proclamación de la II República.

Conesa y Berruguete, que han titulado la exposición ‘Cuidado con la memoria’, comentan que hace alusión a un texto aparecido en 1942 en El Alcázar. Una columna sin firma donde se les invitaba de forma nada velada a guardar silencio y discreción. “Queríamos darle una vuelta a la frase y reclamar un cuidado de esa memoria, la que representa la fotografía, no solo de Alfonso, sino la de muchos fotógrafos que han desaparecido o que no somos conscientes del valor que tienen.

"Somos uno de los pocos países del mundo que aún no ha impulsado un organismo oficial encargado de velar por nuestra memoria”, crítica Conesa entre apenado y reivindicativo. Sus 69 años le mantienen más consciente y al pie del cañón que nunca. “Debemos reivindicar el papel de la fotografía”.

Dice Chema Conesa que Madrid le debe mucho más a la fotografía de lo que le ha dado. Y vista la exposición que comisaría en el Canal de Isabel II, junto a otra de las grandes historiadoras del medio, Ana Berruguete, parece que no le falta razón. ‘Alfonso. Cuidado con la memoria’ es una de esas muestras que consiguen abarcar todo el zeitgeist de una época, que es la de la primera mitad del siglo XX en España, cuando la factoría Alfonso consiguió ser omnipresente en los principales eventos sociales, políticos y culturales del país.

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