Arquitectura del Orden: mujeres que vacían casas por el pasado de nuestros familiares
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Arquitectura del Orden: mujeres que vacían casas por el pasado de nuestros familiares

Este fin de semana ponen a la venta los objetos de un coleccionista de Carabanchel, ubicado en un mercado de tres plantas de estilo neo-mudéjar

Foto: Arquitectura de la Orden tiene nombre de mujer.
Arquitectura de la Orden tiene nombre de mujer.

Un Ford Fiesta de Lladró, un albuminómetro, tenedores de dos pinchos para coger el pan, jarrones chinos de laca tallada, un gramófono, un piano de los años veinte, multitud de sacapuntas, un libro de cócteles de Perico Chicote, esencieros orientales de latón, platos viudos (es decir, sin tazas)... “Atesoramos una media de 10.000 objetos en casa”, apuntan Astrid Romero y María López, citando a la bióloga Charo Morán, de Ecologistas en Acción. Romero y López son las ideólogas de Arquitectura del Orden, una empresa que bajo el leitmotiv: recicla, recupera y reutiliza, se dedica a vaciar hogares con cariño, respeto y buen gusto. "Por amor al hogar, lo ordenamos, lo redecoramos y lo vaciamos", exponen.

La lista de trastos y cachivaches enumerada más arriba son solo una ínfima muestra de todo aquello que se ha podido adquirir en las casas que han desmantelado. “Cuando un familiar muere es normal quedarse con algún objeto que tenga valor sentimental, pero es imposible hacerse cargo de todo lo que hay en una vivienda. Tampoco las casas de subastas suelen tener interés. Es ahí donde aparecemos nosotras”, indican las dos, autodenominadas también descubridoras de tesoros. Tras un trabajo de dos o tres semanas —donde inspeccionan, limpian, ordenan, valoran y dan sentido a todo lo que encuentran—, hacen varias jornadas de puertas abiertas, en los que la clientela se puede hacer con cualquiera de estos objetos, entre los 50 céntimos de un lápiz y los 500 euros de un aparador, por ejemplo.

placeholder Fotografía de la última Jornada de Puertas Abiertas.
Fotografía de la última Jornada de Puertas Abiertas.

“Empezamos hace tres años, en marzo de 2018, con la casa de la madre de una amiga. Ese fue nuestro primer mercadillo. Pusimos en venta todo, desde un juego de café a una fuente de barro o vajillas de la Cartuja de Sevilla”, señalan a la vez. “Al final se acercaron muchísimas personas, entre amigos, familiares y conocidos. Aquella vez recuerdo que la persona fallecida había sido una compradora compulsiva, tenía más de doscientas faldas y vendimos casi todas”.

La propuesta también tiene algo de actividad voyeurística, muchas de las casas seducen por su disposición arquitectónica. Su último mercadillo, en una urbanización de Boadilla del Monte, era un lugar de estética marcadamente setentera, lo que también llamó la atención de muchos curiosos. “Tenemos un público muy variopinto: gente de puestos del Rastro, interioristas, parejas que buscan un detalle para su nueva casa y mucho particular”, relatan. Romero fue periodista, trabajó con Iñaki Gabilondo en la Cadena Ser, y López ha sido restauradora de muebles y de retablos. Las dos hacen un tándem imbatible, que ha conseguido hacer apetecible una práctica que no está muy extendida en España. “He vivido en Estados Unidos y esto es muy habitual. Se llama estate sales”, explica Romero.

Puertas Abiertas

Este viernes es la Jornada de Puertas Abiertas de la casa más ambiciosa con la que han trabajado hasta el momento, un antiguo mercado de estilo neo mudéjar en el centro del barrio de Carabanchel. Una dirección, propiedad de un antiguo melómano y coleccionista de cosas raras y singulares, que hará las delicias de mirones, chamarileros y todo aquel que tenga algo de curioso. Una heterogénea selección que bordea lo bello y lo estrafalario, como les gusta decir. “Es un edificio de tres plantas repleto de pequeños objetos traídos de todo el mundo. Hay mucho de todo”, describen en uno de los videos que puede verse en su Instagram, seguido por 16.000 fieles de lo vintage y lo antiguo. En esta casa, que puede visitarse entre el viernes y el domingo en horario de doce a ocho y de doce a seis el último día, también han querido recrear un gabinete de curiosidades, como así existía en la antigüedad. “Extravagantes muestrarios que fueron los antecesores de los museos modernos”, aseguran.

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Vinilo expuesto en la última Jornada de Puertas Abiertas.

Por otro lado, también les gusta resaltar que no se trata de meros artículos, sino que forman parte de una memoria familiar: “A veces lo más complicado es convencer a una familia de que son objetos que deben tener una segunda vida, que serán tratados con cariño”. Por eso su principal objetivo es que nada acabe en un punto limpio. Y concluyen: “No es un simple rastrillo, es una ceremonia de despedida donde narramos las historias de cada casa y sus propietarios a través de los objetos”. Una visita a estas casas, teniendo como anfitrionas a Astrid y María, no solo son un viaje en el tiempo, sino que también ayuda a que seamos más conscientes del peso que puede tener un simple jarrón o una figurita de porcelana.

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