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Los 'repugnantes' pollos del vecino de Madrid son un manjar del Año Nuevo Chino
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DELICATESSEN CHINA

Los 'repugnantes' pollos del vecino de Madrid son un manjar del Año Nuevo Chino

Los residentes de la zona denunciaron que colgaban patas de animales en el tendedero, se llenaban de bichos y goteaban las terrazas de abajo

Foto: Pollos colgados en el tendedero de un vecino. (Telemadrid)
Pollos colgados en el tendedero de un vecino. (Telemadrid)

Un vecino del madrileño barrio de la Concepción colgó unas patas de pollo (¿o pavo?) del tendedero de su domicilio. Las piezas de carne goteaban sobre la acera de la calle inundando las terrazas y establecimientos de abajo. Quienes pasaban por allí miraban estupefactos el panorama y la prensa se hizo eco de la noticia. Ocurrió el martes; al día siguiente ya no había rastro del experimento gastronómico. El propietario del inmueble, de origen chino, no ha dado declaraciones pero algunos compatriotas alegan que tal escaparate de trozos de animal son en realidad un arte culinario del Año Nuevo Chino.

Jesús era el presidente de la comunidad de vecinos cuando una familia china se instaló en el edificio de la calle Virgen de África hace más de 10 años. Quienes ahora protagonizan el escándalo de las patas de pollo colgando del balcón son, en realidad, más queridos de lo que a priori pudiera parecer. “Mira, cuando empezó la pandemia y era difícil conseguir mascarillas, llamó a mi puerta para ofrecerme las que él tenía”. También recuerda cuando, una vez que hicieron una obra en la vivienda, le pidieron que no armara mucho escándalo y no volvieron a escuchar un ruido. “Tenemos problemas más importantes en este barrio que los pollos colgando” -insiste otra vecina del portal- “como el barullo de las terrazas por la noche”.

placeholder Cervecería 'Milano', justo debajo del tendedero.
Cervecería 'Milano', justo debajo del tendedero.

Telemadrid adelantó la noticia del vecino del barrio de la Concepción que había colgado unas extrañas y malolientes patas de animal en su tendedero. “Lo hace a menudo, yo alguna vez he visto también raspas de pescado y piezas de otros animales que no sé si quiero saber lo que son”, contesta a El Confidencial una joven de la zona. El resto corrobora: “Sí sí, también estiró en el suelo de la calle (frente al portal) una sábana blanca en la que puso a secar ‘o no se qué’, unos tallarines o algo así”.

Al parecer este suceso no sorprende. Hay quienes afirman haber visto este tipo de animales colgados por otras calles del barrio. “Suele haber, sí. Son todos asiáticos y cuelgan trozos de animales que no te sabría decir qué son”, comenta una señora mayor. Pero hay más, los vecinos cotillean sobre un rumor extendido en los últimos meses: “Hace un año, hubo otro que terminó súper enfermo por matar una paloma en la plaza y comérsela”. El desfile de gastronomía de diseño lo definen como cuando “paseas por el China Town de Londres y está todo lleno de comida extraña”.

Gourmet edition

Pero, ¿de dónde viene esta idea de colgar los pollos en el tendedero? De la apuesta por un buen manjar en el Año Nuevo Chino. Dos vecinas de la Concepción procedentes del país asiático comparten la experiencia culinaria con El Confidencial.

Lo que a primera vista pudiera parecer un trozo de carne en mal estado es un plato estrella chino

Es posible que aquello que gotee no sea tanto grasa como soja. “¿Lo de los pollos? Nosotras también los colgamos”, insiste. Lo que a primera vista pudiera parecer un trozo de carne en mal estado o cargada de posibles enfermedades es en realidad el plato estrella del Año Nuevo Chino. El pollo -o la ternera o el cerdo-, se macera con salsa de soja y se deja reposar durante dos días. Después, se cuelga al animal sobre una cuerda durante “una semana si hace mucho sol” y “dos o tres semanas si hace mal tiempo”. La carne se pondrá dura para después cocinar “como a ti te guste”. “Aquí a la gente cuando ve eso llama a la Policía”, pero el manjar apunta maneras y asegura que “todo el mundo en China cuelga la carne a secar”.

placeholder Wenzhou Supermercados, en Usera.
Wenzhou Supermercados, en Usera.

En el barrio de Usera opinan lo mismo. Un vecino originario del sur de China y afincado en España desde hace más de 12 años, insiste en la normalidad de esta práctica y critica la constante actitud de rechazo de los españoles. “Si pones a secar la carne en un lugar limpio no tienen por qué aparecer bichos. Entiendo que colgar los pollos en un tendedero de cara la calle pueda resultar extraño, pero podrían simplemente avisar a la familia de que los quiten y ya está. Tú eso lo maceras con soja y está buenísimo”.

En el mismo barrio hay diferentes supermercados especializados en gastronomía asiática. Fideos, aceite de arroz, salsa picantes y cangrejos (muchos cangrejos). Lucía, la encargada del establecimiento, acompaña a este medio por los pasillos del supermercado. “Todavía no hemos hecho el pedido de la carne seca porque el Año Nuevo empieza en febrero, pero en dos semanas empezaré a gestionarlo”. También adelanta que, por su parte, comenzará a macerar su propia carne en casa para disponer de cosecha propia cuando se acerque la esperada fecha. Si hay algo que nos queda claro es que esto es una delicatessen a ojos (y bocas) de los vecinos asiáticos de Usera y Concepción. Cortas la carne, echas soja y dejas reposar durante dos días. A secar “hasta que esté duro” y “ya lo puedes incluir incluso en sopas de fideos”.

placeholder Cangrejos del supermercado.
Cangrejos del supermercado.

Pero para el Año Nuevo Chino quedan dos meses y la curiosidad no aguanta hasta entonces. Una calle perpendicular a Marcelo Usera dispone de otro supermercado en el que el foráneo es todo aquel que no tenga ojos rasgados. Bingo. Hay carne de cerdo seca macerada con salsa de soja lista para cocinar. “Esto es como el jamón serrano” -detalla una de las dependientas del establecimiento - “vosotros colgáis enormes patas de cerdo a curar y nosotros también otros animales”. En las filas de comida abundan, también, tiras de pescado, pavo y ternera seca.

placeholder Productos chinos en Usera.
Productos chinos en Usera.

Comparar la práctica del vecino de la Concepción con el jamón quizá es un poco arriesgado, pero han sido varias las personas asiáticas consultadas que han recurrido a este tradicional ejemplo gastronómico español para explicar la garantía de calidad de sus productos. Les pediremos a los lectores que por favor no intenten macerar y curar ningún alimento en sus casas sin un control sanitario. Ya lo advierten los reputadísimos chefs María y Fernando Li Bao, propietarios de uno de los restaurantes de gastronomía china de mayor éxito en la capital:

“Para preparar, por ejemplo, el pato laqueado es importante primero separar la piel de la carne para que luego quede crujiente, se macera el pato y se cuelga del cuello en un lugar ventilado pero sin humedad hasta que se seca, cuando se seca se pinta de nuevo y se pone a secar nuevamente, unas 24 horas hasta que quede seco del todo que es cuando se puede hornear para que la piel quede muy crujiente y la carne muy sabrosa. Este proceso se lleva a cabo en cámaras especiales preparadas para ello, como cualquier carne madurada o los embutidos en España, con controles de seguridad y nunca en plena calle. Es importante que entendamos que no se puede extrapolar lo que hace una persona a toda una comunidad y mucho menos a la hostelería porque todos sabemos que los restaurantes cumplen controles sanitarios y que nada tienen que ver con como se cocina en cualquier hogar español o chino Los embutidos que se cuelgan en España para venta y consumo a terceros también llevan controles sanitarios, no se puede comparar con el uso doméstico.”

placeholder Carne seca en venta.
Carne seca en venta.

Recapitulando: el vecino de la Concepción, de origen chino, colocó las patas de animal en el tendedero a secar por tradición cultural y gastronómica. Quizá se estuviera preparando para tenerlo todo listo en la celebración del Año Nuevo - teniendo en cuenta que Lucía planea comenzar con su cosecha en unas semanas-. Molesta a los vecinos por el líquido que suelta en plena calle, ensuciando las terrazas y establecimientos cercanos, y quienes pasean a su alrededor se preguntan qué clase de experimento culinario está tramando. Este medio confirma su práctica común en el país asiático y, según las voces consultadas, es digno de consumo especialmente en Año Nuevo. Eso no significa que sea higiénico: para hacer este tipo de platos es necesario un control sanitario como explican los expertos Li Bao. Por tanto, no hacer en casa bajo ningún concepto.

Desde El Confidencial hemos cocinado la carne, ya seca, adquirida en uno de los supermercados del sur de Madrid. La conclusión definitiva es concisa a la par que inquietante: sabe a panceta con salsa de soja. Y está estupenda.

Un vecino del madrileño barrio de la Concepción colgó unas patas de pollo (¿o pavo?) del tendedero de su domicilio. Las piezas de carne goteaban sobre la acera de la calle inundando las terrazas y establecimientos de abajo. Quienes pasaban por allí miraban estupefactos el panorama y la prensa se hizo eco de la noticia. Ocurrió el martes; al día siguiente ya no había rastro del experimento gastronómico. El propietario del inmueble, de origen chino, no ha dado declaraciones pero algunos compatriotas alegan que tal escaparate de trozos de animal son en realidad un arte culinario del Año Nuevo Chino.

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