Podcast | El mentiroso de Cadalso de los Vidrios: “Corred, mi amigo se ha pegado un tiro”
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'A SANGRE FRÍA'

Podcast | El mentiroso de Cadalso de los Vidrios: “Corred, mi amigo se ha pegado un tiro”

La Audiencia Provincial de Madrid acaba de dejar en libertad al homicida, a pesar de los numerosos indicios y las evidentes contradicciones en las que ha incurrido el acusado. Los padres del fallecido están indignados

Foto: Foto: EC Diseño.
Foto: EC Diseño.

Francisco marca a toda velocidad el número del 112. La operadora de emergencias que descuelga al otro lado escucha la voz de un varón gritando: “¡Hermano, estoy contigo!”. Lo siguiente que se oye es como su interlocutor balbucea: “Sí, por favor… Le pegué… Sin querer… Con una bala de una pistola. Le he pegado un tiro a una persona a un amigo mío. Por Dios, rápido, rápido, rápido, que se muere”. La comunicación es angustiosa. La operadora maneja con destreza la situación y logra que le diga la dirección para mandar inmediatamente a los médicos de urgencias con la UVI móvil. La ayuda se pone en camino inmediatamente.

10 minutos después vuelve a sonar el teléfono en emergencias. Francisco es el que vuelve a estar al otro lado de la línea: “Por favor, he llamado antes. Por favor, ayudadnos”, para a continuación asegurar: “Que mi amigo se ha pegado un tiro”. Mientras que en la primera comunicación reconocía la autoría, en esta señala a la víctima, Pedro, como el culpable de su propia muerte. Durante la comunicación, el operador de emergencias le pregunta: “Ha disparado usted a su amigo, ¿no?”. Francisco se quita la culpa de encima: “¡¡Nooooo!! Él se ha dispa… Él ha hecho la prueba”. El operador insiste: “¿Entonces se ha disparado solo?”. Francisco responde: “Sí, ha hecho una prueba, una gilipollez. ¡Joder, por favor, venid corriendo!”.

Durante las dos llamadas, que se pueden escuchar con sonido real en el 'podcast' que acompaña la noticia, Francisco habla de un chaleco antibalas y viene a sugerir que han hecho una prueba disparando para ver si la bala lo traspasaba.

La Guardia Civil se presenta en el lugar y, ante las incoherencias y contradicciones de Francisco, lo detienen. Pocas horas después el investigado pasa a disposición judicial. Durante su interrogatorio reconoce que él fue quien disparó, por tanto, en la segunda llamada había mentido buscando quitarse de los hombros la responsabilidad de la muerte de Pedro. Además, en esta ocasión, ya no habla de que disparó a su amigo para probar un chaleco antibalas que había comprado en un chino, y que de antibalas tenía nada. Lo que arguye es que Pedro cogió una de sus pistolas, para las que no tenía licencia, y sin querer disparó al techo. Él, ante el riesgo de que se diese un tiro, se abalanzó sobre él por la espalda, y no se sabe de qué manera, ni si es físicamente posible, le acabó pegando un tiro desde delante en el pecho. En ángulo recto. ¿Cómo pasó Francisco de estar detrás de la víctima a colocarse delante de él mientras le trataba de quitar el arma? ¿Por qué la agarró por el gatillo? ¿Por qué lo apretó? ¿Por qué mintió en la segunda llamada a Emergencias que realizó solo 10 minutos después de la primera? ¿Por qué se había lavado las manos cuando llegó la Guardia Civil? ¿Quería eliminar los residuos de disparo de su cuerpo?

El juez de instrucción lo vio claro, todas las evidencias apuntan a un homicidio doloso. Por eso le mandó a prisión provisional. El abogado del investigado recurrió y la Audiencia Provincial de Madrid le acaba de dejar en libertad. El Confidencial ha tenido acceso al auto que viene a argumentar que, como todavía hay dudas de si es un accidente, versión del detenido, o un homicidio doloso, solo queda dejarlo libre: “Será el curso de la investigación el que permita lograr un mayor esclarecimiento de los hechos y en que en definitiva permita, con carácter meramente indiciario, impulsas el procedimiento por la vía de la imprudencia o del homicidio por dolo eventual. Mientras tanto, se ha de acoger su petición revocatoria de la prisión provisional”.

Tanto la Fiscalía, que ve claro el homicidio doloso, como la acusación particular se opusieron a la libertad. De nada sirvió. Los padres de Pedro están indignados. Se da la maldita coincidencia de que Francisco quedó libre la víspera del funeral de su hijo.

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