La pandemia se acaba, vuelve el Toni2: "Todo es como antes, pero cantando con mascarilla"
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La pandemia se acaba, vuelve el Toni2: "Todo es como antes, pero cantando con mascarilla"

Esta noche se reabre uno de los bares con más solera de la capital: el mismo horario de siempre, con piano en vivo, canciones y, pronto, salchichas al vino

placeholder Foto: Imagen de la preparación para la reapertura del piano bar Toni 2, mítico local de la noche madrileña. (Ana Beltrán)
Imagen de la preparación para la reapertura del piano bar Toni 2, mítico local de la noche madrileña. (Ana Beltrán)

Había quien esperaba este momento desde hacía más de un año. Una escueta pegatina en el cristal, aparecida de la noche a la mañana, lo anuncia. “Toni2 informa que: este establecimiento abrirá sus puertas, el próximo día 23 de septiembre a las 22:00. ¡Gracias por la espera!”. El material del que están hechos los sueños.

Las puertas se abren ante nosotros como las del castillo de Eurodisney para un niño. Todo ha cambiado, pero todo sigue igual. Al traspasar el zaguán del portal de la calle Almirante, en el corazón de Chueca, uno entra automáticamente en la madrugada aunque sean las 11 de la mañana, el piano no suene y el único movimiento sea el del trasiego del personal que trabaja para dejarlo listo para la apertura. Al entrar, uno avanza poco a poco hacia el piano, como el que camina hacia el altar de una catedral. El piano, entonces, sí suena. Es el afinador, poniéndolo a punto para el jueves.

No tenía sentido cerrar a la una, cuando lo bueno aún no había empezado

Después de un año y medio, el piano bar más señero de Madrid reabre sus puertas cuando nadie lo esperaba. Algunos lo han interpretado como el final simbólico de la pandemia, aunque “hay que tener cuidado porque el bicho sigue por ahí”, como recuerda Yolanda Tejero, la hija de Antonio Tejero, fundador del bar. El Toni del nombre. “Hemos pasado tanto tiempo cerrados que la gente nos preguntaba cuándo íbamos a abrir, pero es que no era viable”, añade. “Con horario completo y un 75% [de aforo], sí podemos abrir. No digo que vayamos a facturar un montón, pero me conformo con que nos quedemos como estamos”. No es un bar cuya historia se pueda dar por terminada a la ligera: tiene a 16 personas en plantilla.

Desde aquel aciago mes de marzo, el Toni2 solo ha abierto 26 días, durante el verano pasado. “La incidencia estaba muy baja, así que nos dijeron que el horario podía ser el mismo y empezamos por el 50% de aforo, y luego lo subieron”, recuerda Tejero. “De repente llegó la segunda ola y nos dijeron que como máximo hasta la una”. Y como sabe cualquiera que conozca el Toni2, que abre sus puertas a las 11 de la noche, cerrar a la una es como cerrar una cafetería a las ocho de la mañana. A esa hora lo mejor no ha empezado, ni se lo espera.

placeholder El piano vuelve. (Ana Beltrán)
El piano vuelve. (Ana Beltrán)

Entre las dudas de los dueños, si volverá a haber vidilla entre el domingo y el jueves. Los días que, como decía Manuel Jabois, el Toni2 es el Toni2 de verdad. “Eso es. Hay gente a la que le encanta esa tranquilidad”.

Rancheras entre mamparas

Durante todos estos meses, recibían alrededor de 40 correos mensuales preguntándoles qué tal estaban y, ya de paso, si pensaban abrir pronto. “Te endeudas, haces de todo, pero tienes que tirar”. Los parroquianos contaban los días. “Durante el confinamiento, no sé qué habrán hecho los pobres en su casa”, imagina la hostelera. “Están acostumbrados a salir, así que tienen que haber sido muy duros. Hay forofos de la noche, gente que lo necesita porque es su forma de vida”.

"Hay forofos de la noche, gente que lo necesita porque es su forma de vida"

En aquel breve retorno, instalaron una mampara detrás del asiento del pianista, que uno de los socios y hermanos de Yolanda limpia mientras charlamos. Hay botes de gel hidroalcohólico junto a las botellas de Bacardí. Los grupos pueden ser como máximo de seis personas, una limitación garantizada por butacas al revés. La barra solo puede utilizarse para pedir y recoger la bebida. Y al baño, de uno en uno. Hay que portarse bien.

¿Y se puede cantar? “Claro que se puede cantar, pero con mascarilla”.

¿Y comer? ¿Volverán esas salchichas al vino? “Esto no es un restaurante. Había algún plato, poníamos cocido, potaje. O las salchichas. Esto sí va a estar, hemos intentado recuperarlo otra vez”. Pero que nadie las espere el jueves.

¿Y lo demás? “Se van a encontrar lo mismo de siempre”.

El anuncio del retorno a los horarios completos y la ampliación de aforo les pilló por sorpresa, así que en menos de una semana se han puesto en marcha para tener todo listo para las 10 de la noche del jueves. Una hora antes de lo habitual, porque se trata de un día especial. El día que sonará ‘Mi gran noche’, de Raphael.

placeholder Si esos sofás hablasen... (Ana Beltrán)
Si esos sofás hablasen... (Ana Beltrán)

Este miércoles, llegan unos purificadores de aire homologados; el Toni2 no se caracteriza precisamente por su ventilación. El aire de club inglés que inspiró a Antonio Tejero es lo que ha cautivado a tantas generaciones de noctámbulos que preferían refugiarse de la tormenta entre sus cuatro oscuras paredes. “Aquí no podemos abrir las puertas, porque se oye la música enseguida en el patio y en la calle”. El Toni2 se enfrenta ahora a otro problema, a unas obras leoninas en la calle Almirante que la hacen casi intransitable (y poco recomendada para bamboleantes dipsómanos). “He pedido a la constructora y al ayuntamiento que me pongan una pasarela porque puede ser un poco peligroso”, añade Yolanda. “Me han dicho que sí, pero tengo que verlo”.

La plantilla será la misma que dejó el Toni2 hace año y medio. No es un bar que haya tenido mucha rotación. Jesús María Serrano lleva tras las teclas desde los años ochenta. José Luis, más de una década. Es raro aguantar tanto en la noche, pero lo han hecho. El 'puerta', Julio, lleva desde los años noventa en uno de los puestos menos amables. Tejero insiste en que son una gran familia, que ha esperado en el ERTE al retorno del Toni. Pero la apertura también se ha visto sacudida por las quejas de su hermano César en las páginas de ‘El País’ ante la orientación del modelo de negocio del Toni2, ante lo que el resto de la familia prefiere no hacer declaraciones.

La tercera vida del Toni2

Una de las bromas más habituales (y tontorronas) entre los aficionados al Toni2 es que, si hay mucha cola, siempre queda la posibilidad de irse al Toni1. Obviamente, hubo un Toni1 en la calle Lagasca, en el cruce con Maldonado. Cerró sus puertas a principios de los años ochenta, después de que el Toni2 recogiese el testigo a finales de los años setenta. “Éramos pequeños y mi padre no nos dejaba bajar a la planta del bar”, recuerda Tejero. “No le hacía gracia ni que los hijos fuésemos al local ni a la cafetería. Por la mañana, cuando estaba cerrada la parte de abajo, cotilleábamos, dábamos a las teclas del piano un poco suave para que no nos escuchase…”.

Soraya Sáenz de Santamaría dijo: "Déjame el micrófono si quieres que tu local se haga famoso"

“Mi padre venía de un pueblo de Écija, llegó a Madrid cuando terminó la ‘mili’ y empezó a trabajar en bares”, rememora. “Poco a poco se mete un poco más en la noche, se casa, cogen el Toni1 y descubre que la noche le gusta. El calor que le da el piano es algo especial. No es darle al ‘play’ y que suene la música. El pianista te da esa facilidad de dejarte elegir canción”. Como le ocurrió a Soraya Sáenz de Santamaría, que cuando visitó el Toni2 cantó por todo lo alto ‘Como una ola’ y pronunció su ya célebre frase, que Tejero recuerda bien: “Déjame el micrófono si quieres que tu local se haga famoso”.

Pero vivir la noche, admite, nunca ha sido el fuerte de Yolanda, que, junto a la familia restante, ha tomado las riendas del local después de que su hermano César se hiciese a un lado. “Nunca imaginé que estaría al frente, hace años era impensable que una mujer pudiese dedicarse a esto”. Antonio falleció en 2006, justo cuando se estaba obrando en el bar un cambio clave. El que le hizo pasar de ser el último de los piano bares de Madrid (y no eran pocos) al primero de los garitos legendarios, visitados primero de forma irónica y más tarde de manera sentimental. “Mi padre quería marcar una diferencia con la clientela, la gente tenía que venir bien vestida, trajeada”, recuerda su hija. “Como mi padre: él iba siempre en traje. Él quería eso”.

placeholder La típica noche en el Toni2. (Ana Beltrán)
La típica noche en el Toni2. (Ana Beltrán)

Aún en los noventa era impensable dejar pasar a alguien en playeras o camiseta. Hoy no hay ningún problema. “No es que el Toni2 haya cambiado, es la sociedad la que ha cambiado, en ese momento hubo un cambio generacional y empezó a bajar la media de edad”, añade. No es que la vieja guardia haya desaparecido, “los de setenta y los de ochenta”, que se mezclan con los veinteañeros. Tan solo se recogen un poco antes. “Aunque hay gente mayor que te quedas loca, tienen más aguante que los de 25”. Si hay un espacio donde se reúnen los profesionales de la noche, ese es el Toni2.

En ‘Dos hermanos’, del argentino Daniel Burman, su protagonista expresa en voz alta su deseo de viajar a Madrid y tomar algo en el Toni2 cantando una canción al piano. La fama del bar ha traspasado fronteras. Especialmente en Latinoamérica, probablemente por razones idiomáticas y una cuestión de repertorio. Las rancheras y los boleros son típicos de las largas noches del Toni2. Y los mexicanos y venezolanos, parte del público más fiel.

"Hay gente mayor que te quedas loca, tienen más aguante que los de 25"

“Hace unos años, estaba viendo los Goya y un chaval que se llamaba Lucas Vidal ganó uno de los primeros que dieron. Al cabo de un rato, le dan otro. Y entonces va y dice: ‘¡Esta noche, todo el mundo a celebrarlo al Toni2!”. Y así fue. “Vinieron y plantaron el Goya en el piano”. Hay muchas leyendas, incluso célebres encontronazos, que acontecieron en el Toni2, donde se sigue el principio no escrito de que todo lo que ocurre allí, se queda allí. Aunque hay otro aún más importante: entre la leyenda y la realidad, imprime la realidad, como admite Tejero. “Muchas veces las historias se exageran y acaban casi inventándolas”.

Cuando se habla del Toni2, tarde o temprano suelen salir los términos 'rancio', 'cutre' o 'kitsch'. No parece molestar demasiado a los dueños. Lo ven como un reconocimiento de su persistencia, de su familiaridad, de su fidelidad al espíritu original. “Lo de ‘rancio’ lo atribuyo a que todo sigue igual, las mismas maderas, la misma plantilla… Somos antiguos hasta para eso, pero es el encanto que tiene para gente de todas las edades”.

placeholder Las estanterías están ya llenas. (Ana Beltrán)
Las estanterías están ya llenas. (Ana Beltrán)

Tejero termina con una petición: que no venga todo el mundo de golpe el jueves, que hay días para todos. Ella promete estar al pie del cañón para recibir a los clientes. ¿No se va a animar a cantar algo? “No, no canto ni en la ducha”. ¿Y si tuviera que elegir algo imaginariamente? “Pues tal vez ‘Bienvenidos’, de Miguel Ríos, aunque al piano sonaría un poco rara”. Así que ya saben. Buenas noches, bienvenidos, hijos del 'rock and roll', les saludan los aliados de la noche.

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