La bala de plata del cheque-bebé de Ayuso: frenar los abortos para que haya más niños
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CON ZAPATERO FUNCIONÓ

La bala de plata del cheque-bebé de Ayuso: frenar los abortos para que haya más niños

La iniciativa se dirige a mujeres menores de 30 que ya se han quedado embarazadas para que sigan adelante. ¿Es suficiente para que la natalidad crezca? Echemos un ojo a los datos

placeholder Foto: La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE)
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE)

Cuando Isabel Díaz Ayuso presentó en su discurso de investidura su plan para revertir la tendencia y estimular la natalidad, casi todo el mundo frunció el ceño. En Madrid —como en el resto de España— la mayor parte de las mujeres están teniendo hijos a partir de los 30 años, pero su cheque bebé tiene un objetivo distinto: jóvenes menores de esa edad, con bajos ingresos y que además lleven al menos diez años empadronadas en la comunidad.

'A priori', no parece el mejor terreno donde sembrar ayudas a la natalidad, pero no subestimen tan pronto a una mujer cuyo segundo nombre es Natividad.

Foto: La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE) Opinión

El precedente más conocido de un cheque bebé en España, el que puso en marcha José Luis Rodríguez Zapatero entre 2008 y 2010, logró su objetivo de aumentar el número de nacimientos en nuestro país. El gobierno entonces ofrecía a cada nueva madre 2.500 euros por nacimiento.

Libertad González, profesora del Departamento de Economía de la Universidad Pompeu Fabra, lleva años estudiando las consecuencias que aquella política de transferencia de dinero por nacimiento tuvo para aquellas madres, para sus hijos o para su descendencia posterior. En un estudio de 2013 hizo un descubrimiento muy interesante: la introducción del cheque bebé tuvo como consecuencia un aumento de la natalidad que, en buena medida, estaba sustentado por una caída importante en el número de abortos. Recogiendo microdatos mensuales de las comunidades autónomas, la economista observó que, tras la introducción de la medida en julio de 2007, un 8% de las mujeres que habría abortado decidió seguir adelante con el embarazo y dar a luz.

"Nada más anunciarse el cheque bebé se aprecia una caída importante en el número de interrupciones voluntarias del embarazo", explica González a El Confidencial. "Cuando se cancela la ayuda en 2010 es más complicado, pero percibimos que cuando se anunció los abortos siguieron cayendo, pero conforme pasaba el año y las madres veían que sus niños podían empezar a nacer a partir de enero, por tanto no percibían la ayuda, de nuevo fueron aumentando".

A la luz de estas evidencias, la medida de Ayuso no parece tan descabellada. Además, la presidenta madrileña refuerza esta tesis ofreciendo la ayuda económica desde el quinto mes de embarazo, coincidiendo con el fin del periodo en que una mujer puede tomar esta decisión en España —hasta la semana 14 de embarazo es libre, hasta la 22 por razones de patología fetal o salud materna, física o psicológica— y hasta dos años tras el nacimiento, en total 14.500 euros.

"Lo normal a nivel internacional es que este tipo de ayudas se empiecen a pagar a partir del nacimiento, pero tampoco es un disparate", indica González, "hay varios países, se me ocurren Inglaterra y Eslovaquia, en los que empieza a pagar en el segundo trimestre de embarazo: asimilando un poco la literatura científica vemos que esto puede tener un impacto positivo para la salud del niño y de la madre, especialmente en familias desfavorecidas".

En artículos más recientes, como el que publicó en febrero de este año junto a Sofia Trommlerova en el 'Journal of Human Resources', González pudo discernir un poco más el efecto de los cheques bebé en distintos tipos de mujeres. En mujeres mayores de 30, estimulan la natalidad mediante nuevos embarazos deseados, pero en menores el aumento se produce por la reducción de abortos.

La guerra cultural por el aborto

En las semanas previas a las elecciones del pasado 4M, la plataforma Hazte Oír puso en la calle un camión con la efigie de la presidenta madrileña y el rótulo "Díaz Ayuso sobre el aborto: Defiendo que las mujeres hagan y tomen cada decisión en libertad", unas declaraciones realizadas en Espejo Público dos años antes, cuando Ayuso mantenía un idilio liberal con Ciudadanos. En esta ocasión, el 'lobby' cristiano buscaba marcar distancias entre el PP y Vox, cuya candidata ha definido alguna vez los abortos como "condenas de muerte". En otras ocasiones, sin embargo, Ayuso se ha mostrado más cercana a esta postura, calificando las interrupciones del embarazo no como un derecho, sino "como un fracaso".

Es evidente que para la derecha es un tema sensible, de los que pueden torcer el sentido del voto. En aquel mismo discurso de investidura, Díaz Ayuso volvió a insistir: "Es mejor que las mujeres tengan una oportunidad para acogerse a la vida y no al aborto, que es el recurso fácil que pone la izquierda cada vez que algo les sobra. ¿Que molesta? Eutanasia. ¿Que me molesta el bebé? Aborto. ¡Muy buena idea!".

El cheque bebé de Ayuso serviría para satisfacer un doble propósito

En este contexto, el cheque bebé serviría para satisfacer un doble propósito, demográfico pero también ideológico. Sí, el plan de Ayuso no se centra en aquellas mujeres de 32 años que quieren tener hijos, pero carecen de estabilidad, sino en las de 25 que ya se han quedado embarazadas y dudan si seguir adelante o no. Se gana un nacimiento y además, evitan un aborto. La gran pregunta es... ¿Puede funcionar?

En 2019 nacieron en la Comunidad 55.741 niños, de los que 12.141 (21,7%) fueron concebidos por madres de menos de 30 años. Hace cuatro años fueron 64.879 y hace diez nacieron 75.957 criaturas en la región. Es decir, el problema es evidente: Madrid está perdiendo entre 2.000 y 3.000 nuevos nacimientos cada año, una tendencia que se incrementa con cada crisis o recesión económica.

Por otro lado, ¿cuántos embarazos se están interrumpiendo? En el último informe del Ministerio de Sanidad sobre interrupciones voluntarias de embarazo, en 2019 se practicaron en Madrid 16.852 abortos. De esos, 8.879 eran de mujeres menores de 30. La proporción de los abortos entre las menores de 30 va en aumento desde 2015, pero es ahora bastante más baja que hace diez años o más, cuando rondaba el 60%. En 2004, por ejemplo, el 64% de los abortos voluntarios eran de menores de 30.

Por supuesto, no todos esos abortos son 'salvables' con un incentivo económico. Muchos de ellos se producen por problemas con el feto o riesgo de salud para la madre. En otros casos, la decisión no responde a una falta de recursos para tener al niño sino a cualquier otra causa personal.

"Es difícil saber los motivos por los que una mujer decide abortar porque no se les pregunta", explica González, "una aproximación puede ser la encuesta de fecundidad de 2018, donde se vio que para las mujeres menores de 30 años que decían que no tendrían hijos próximamente una de las principales razones era la económica; esto serían en general, claro, no para las que abortan".

A Zapatero le sirvió para aumentar en un 3% los nacimientos, pero las ayudas de Ayuso están mucho más restringidas y excluyen, entre otros casos, a inmigrantes que lleven menos de diez años en la Comunidad o a jóvenes de otras comunidades que se mudaran a Madrid para estudiar o trabajar. Esto puede ser crucial a la hora de determinar el éxito del cheque bebé madrileño, ya que González ha comprobado que los mayores aumentos o descensos en las tasas de aborto están protagonizados por mujeres solteras y jóvenes. "Al principio me parecía raro que quisieran incentivar la maternidad temprana, pero es cierto que el impacto de este tipo de medidas en el aborto es bastante mayor entre mujeres jóvenes", indica la economista.

'A priori', tratar de rescatar nacimientos de esos 8.800 abortos anuales de mujeres menores de 30 años en Madrid es tentador, ¿pero cuántas de ellas cumplirían con todos los requisitos que la presidenta exige para acceder a la ayuda? En poco tiempo (el impacto de este tipo de transferencia en el número de abortos es, como hemos visto, bastante rápido) veremos si ha sido una jugada maestra para la natalidad o simplemente un guiño al electorado más conservador con poca efectividad real. De momento, el movimiento de Ayuso ha marcado la agenda de su propio partido: hace unos días, Paco Núñez, líder del PP castellano-manchego, anunció su propuesta de un programa similar de ayudas a futuras madres de hasta 30 años.

Cuando Isabel Díaz Ayuso presentó en su discurso de investidura su plan para revertir la tendencia y estimular la natalidad, casi todo el mundo frunció el ceño. En Madrid —como en el resto de España— la mayor parte de las mujeres están teniendo hijos a partir de los 30 años, pero su cheque bebé tiene un objetivo distinto: jóvenes menores de esa edad, con bajos ingresos y que además lleven al menos diez años empadronadas en la comunidad.

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