El 'milagro' de los alumnos que se salvaron por la nieve: "Ha sido como una bomba"
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Explosión de gas en Madrid

El 'milagro' de los alumnos que se salvaron por la nieve: "Ha sido como una bomba"

La deflagración dejó destrozada la fachada de un edificio propiedad del Arzobispado y llenó de escombros el patio del colegio contiguo, que no estaba ocupado por los niños debido a la nieve

placeholder Foto: El edificio, tras la explosión. (Reuters)
El edificio, tras la explosión. (Reuters)

Lucía y Marta, de 11 años, regresaron este miércoles al Colegio La Salle La Paloma después de un mes sin clases. Pero no salieron al patio: estaba cubierto de nieve tras el paso de Filomena por Madrid. Ahora se encuentra lleno de escombros, tras una impresionante deflagración en un edificio contiguo de cinco plantas en la calle Toledo. El temporal obró el ‘milagro’ que les ha podido salvar la vida. “Ha sido como una bomba. Primero ha temblado todo y después se han disparado los cristales”, cuentan ruborizadas de miedo a las puertas del centro, que enseguida fue evacuado. Muy cerca de allí, el olor a humo y el ruido de las sirenas alertan de un suceso que deja tres muertos en pleno centro de Madrid.

En torno a las 15:00, un fuerte estruendo sacudió una de las avenidas más céntricas de la capital. En el número 98 de la calle Toledo, los escombros cubrieron la calle, alcanzaron hasta los 200 metros de distancia y un edificio de cinco plantas, perteneciente a la parroquia de La Paloma, quedó desnudo tras una gran explosión. Las llamas brotaban de la planta baja mientras una nube negra cubría el cielo y el olor a quemado se extendía por todo el barrio de La Latina.

Con numerosos efectivos de la Policía Nacional, unidades caninas y de Emergencias desplegados en la zona en cuestión de minutos, el Samur atendió a varios heridos de distinta gravedad a lo largo de la tarde. Un hospital de campaña permitió asistirlos ahí mismo y, así, solo trasladar a los graves a los hospitales de La Paz y Ramón y Cajal.

Hasta el lugar de los hechos se trasladó el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, que lamentó la muerte de al menos dos personas y señaló que otra se encontraba en paradero desconocido. Minutos después, el delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco, confirmó una tercera víctima mortal. Tras la confusión inicial, el propio Franco explicó a la Cadena SER que el tercer fallecido coincidía con la persona que en un principio se creía desaparecida.

Se trata de David S. M., de 35 años de edad, un electricista con cuatro hijos que pertenecía al Camino Neocatecumental, una asociación católica que colaboraba con la parroquia afectada por los hechos. Era el técnico que revisaba la caldera que, según todos los indicios, causó la explosión. Junto a él se encontraba Rubén Pérez, un sacerdote que fue trasladado a La Paz con quemaduras de gravedad y que está madrugada ha fallecido, convirtiéndose así en la cuarta víctima. Los otros dos fallecidos eran viandantes: una anciana de 85 años y un joven.

"Ha sido por una explosión de gas sobre el edificio de viviendas que se sitúa encima de la parroquia de La Paloma. En estos momentos, el edificio está incendiándose por dentro, pero no se considera prudente intervenir por parte de los Bomberos porque podría producirse un embalsamiento de gas que podría afectar muy gravemente la propia estabilidad y estructura del edificio", explicó Almeida ante los medios. Este jueves, comenzará un derrumbe controlado de las plantas superiores, que son las más afectadas.

"Es un milagro que no haya más muertos", sentenció el edil, que también agradeció la "actuación heroica" de los servicios de Emergencias y seguridad "tras un año muy duro". "Estamos llenos de todo tipo de adversidades, pero el conjunto de la sociedad madrileña va a superar las más duras pruebas, por adversas que sean", afirmó.

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Almeida, sobre el terreno.

Los Nogales La Paloma, un geriátrico que se encuentra en el número contiguo de la misma avenida, también sufrió destrozos y sus 56 residentes fueron evacuados al hotel de enfrente y a una cafetería. Desde allí, serán trasladados a los centros de Imperial y Pontones.

El jefe de mantenimiento de la residencia, Juan Miguel Estepa, estaba comiendo en un restaurante cercano cuando escuchó la explosión "como si fuese una bomba". Al salir, comenzó a ver humo y salió corriendo hacia lugar. Una enfermera de la residencia cuenta cómo "enseguida" se procedió al traslado de los ancianos: "Están bastantes tranquilos, lo viven como algo sorprendente y se preguntan qué más les puede ocurrir".

Foto: Foto: Sergio Beleña

La explosión afectó completamente a la fachada de la finca, propiedad del Arzobispado. Según la web de la parroquia, en el edificio había despachos, un centro de acogida de Cáritas, que estaba cerrado en ese momento, ocho salas de reuniones, un salón y tres viviendas para sacerdotes.

Al igual que la diócesis madrileña y numerosos líderes políticos, el propio papa Francisco mostró sus condolencias a las víctimas. En un telegrama remitido por la Secretaría de Estado vaticana al prelado de Madrid, el Pontífice trasladó su "cercanía y afecto" a la ciudad "en estos duros momentos".

Vídeo aéreo de la Policía sobre la explosión en la calle Toledo

Parte de los escombros cayeron en el patio del Colegio La Salle La Paloma, pero 'gracias' a la nieve que aún cubría parte del recinto, los niños no habían salido fuera. No obstante, un menor sufrió una pequeña herida. "Ha sido un momento muy difícil, pero los niños están ahora tranquilos", cuenta una profesora. No volverán a las aulas hasta que se evalúen los daños.

La planta baja del edificio estuvo en llamas buena parte de la tarde, mientras que el fuego también se apoderó por momentos de la segunda. Los Bomberos se afanaron en apagar los numerosos conatos que se sucedieron y los equipos de Emergencias culminaron la evacuación de los heridos y personas afectadas por el derrumbe pocas horas después de que se produjese. Cuando se estabilizó la situación, los perros de la Policía Nacional entraron el edificio para descartar la presencia de más víctimas entre los escombros.

La presidenta de la CAM, Isabel Díaz Ayuso, también acudió a la zona y expresó su solidaridad hacia los 11 heridos que causó la explosión. "La ciudad de Madrid y la comunidad, últimamente, están pasando episodios muy duros", afirmó la presidenta regional. Ayuso agradeció que no hubiese pasado nada en el colegio y reiteró que todos los alumnos estaban bien.

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Ignacio Aguado, en la calle Toledo.

Su vicepresidente, Ignacio Aguado, destacó la dificultad de la actuación de los equipos presentes en el lugar del suceso. "Emergencias está tratando de cortar el gas de la calle para así apagar el fuego y entonces será cuando los técnicos podrán entrar para valorar la situación", señaló.

Con el paso de las horas, los medios de comunicación y los políticos fueron sustituyendo a los numerosos curiosos que se acercaron en un primer momento para ver qué ocurría. Varios vecinos del barrio se mostraron muy sobresaltados. "Ha sido exagerado. Viví el 11-M y pensaba que esto era un atentado también", lamenta Mateo. Mientras, Blanca cuenta que vive en el edificio de enfrente y que se asustó mucho al oír la explosión: "La casa tiene daños, se han roto los cristales, el suelo ha temblado y se han caído todos los cuadros".

A última hora del día, numerosos efectivos de la Policía Nacional y de Emergencias aún se encontraban en la zona, que fue ampliamente acordonada. Hasta 15 dotaciones de los Bomberos de Madrid y 10 unidades del Samur se desplazaron al lugar de los hechos tras la deflagración.

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