Un 40% en La Moraleja, un 2% en el sur: la brecha para hacerse un test privado
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Un 40% en La Moraleja, un 2% en el sur: la brecha para hacerse un test privado

El cambio de estrategia que restringió los test a los contactos estrechos no supuso un incremento en la realización de estas pruebas en centros privados

placeholder Foto: Personal sanitario, durante los cribados masivos en Torrejón de Ardoz, el 10 de noviembre. (EFE)
Personal sanitario, durante los cribados masivos en Torrejón de Ardoz, el 10 de noviembre. (EFE)

De los 1.834.997 test PCR y de antígenos realizados en Madrid entre el 1 de julio y el 29 de octubre, 200.008, el 10,9%, fueron en establecimientos sanitarios privados. Pero ese porcentaje varía bastante según la zona básica de salud. En el Pozo del Tío Raimundo, Los Rosales, San Andrés, Villarejo de Salvanés o Perales de Tajuña, barrios del sur de la ciudad de Madrid o municipios al sur de la región, la proporción de test privados sobre el total de realizados está por debajo del 3%. En La Moraleja, Segre, Castelló o Eloy Gonzalo, zonas de mayor poder adquisitivo del centro y norte de la capital, supera el 30%.

En las zonas que han sufrido restricciones de la movilidad, la proporción de test privados respecto al total es menor. Y también en estas se observa una tasa de test por habitante más elevada, así como una mayor incidencia acumulada en los meses de la segunda ola. Todos esos aspectos están relacionados.

Por un lado, están las desigualdades económicas, que han sido un factor importante en la transmisión del virus en la segunda ola: en agosto y septiembre, el foco de la pandemia estuvo en el sur de la capital, donde la renta media es más baja. Por ahí empezó la Comunidad de Madrid a aplicar cierres perimetrales para hacer frente al virus, lo que también explica las diferencias entre la proporción de test privados por áreas.

En algunas zonas, el Gobierno regional ha mantenido las restricciones a la movilidad durante casi dos meses y ha realizado cribados masivos (los sigue llevando a cabo), elevando la tasa de test realizados en la sanidad pública sobre el total. El pasado 20 de noviembre, el Gobierno anunció que ya había realizado más de 740.000 test de antígenos, la mayoría en las zonas con mayor transmisión del virus.

Al comienzo de los cierres perimetrales por zonas básicas de salud, el umbral de referencia eran los 1.000 casos por 100.000 habitantes en los últimos 14 días. Con la mejora de la situación, la Consejería de Sanidad lo ha ido rebajando y ahora está en 400. Entre las zonas afectadas por este nuevo baremo, desde el lunes se encuentra La Moraleja.

Sin 'boom' en clínicas privadas

El 28 de septiembre, Madrid era la zona con mayor incidencia acumulada de coronavirus en España y entre las regiones más afectadas de Europa, con 787 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días. Ese día, la comunidad modificó su estrategia de detección precoz, vigilancia y control de covid-19. A partir de entonces, no se realizarían pruebas diagnósticas a todos los contactos estrechos de coronavirus, sino solo a convivientes, personas vulnerables, personas que atienden a este grupo, ámbitos sanitario y sociosanitario y personas en "situaciones de especial riesgo".

Muchos consideraron entonces que el cambio de estrategia podría favorecer a los centros privados. Pero un mes más tarde, el número de test PCR y de antígenos realizados en centros privados mantenía la misma proporción que antes de que se produjese el cambio: uno de cada 10 se realiza fuera del circuito público. Desde el 12 de noviembre, la estrategia de detección de Madrid volvió a incluir a los contactos del ámbito social —"familiares no convivientes, amigos, otros"— entre aquellos a los que realizar una prueba diagnóstica tras un positivo conocido.

Los datos, obtenidos a través de una solicitud de acceso a la información en virtud de la ley de transparencia, no incluyen otros tipos de pruebas, como los test rápidos de anticuerpos o los ELISA. No obstante, ninguno de estos son pruebas para detectar una infección activa (PDIA), las únicas que son tenidas en cuenta para calcular la incidencia de cada zona y por tanto la toma de medidas.

Los test sin ZBS asignada

Hasta en 121.906 casos, un 6,6% del total, no se dispone de la información del área donde residía la persona a la que se le hizo el test. Esta se consigna como desconocida. "La asignación de la zona básica de salud se ha hecho a partir del domicilio que consta para cada una de las personas a las que se ha realizado la prueba", indican en el documento de acceso a la información emitido por la Dirección General de Salud Pública.

La falta de este dato es más habitual en las pruebas realizadas en centros privados, donde la proporción de casos sin asignar a una zona concreta asciende al 20%. Esta ausencia de información de los test procedentes del ámbito privado afecta al 2% del total de los casos durante el periodo analizado.

La Consejería de Sanidad madrileña aclara que "todos los resultados se comunican a Salud Pública", pero que en ocasiones "el domicilio del paciente no está perfectamente georreferenciado". Puede darse el caso incluso, según indican, de que por faltar información como el número telefónico en la ficha del paciente su caso no quede asignado a una zona concreta. "Pero todo está controlado desde el punto de vista de salud pública", insisten.

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