El incremento de ingresos en UCI frena la buena tendencia del coronavirus en Madrid
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Las claves de la semana

El incremento de ingresos en UCI frena la buena tendencia del coronavirus en Madrid

Los hospitalizados se mantienen y los pacientes críticos crecen por octavo día consecutivo

Foto: Foto: Reuters.
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Los nuevos datos sobre la evolución del coronavirus publicados por la Consejería de Sanidad madrileña apuntan al posible final de la buena tendencia en las últimas semanas. A finales de septiembre, el Gobierno regional decidió que ya no bastaba con ser contacto estrecho para realizar una prueba diagnóstica, sino que se precisaba ser conviviente, persona vulnerable o sintomática. Los datos de contagios y la incidencia acumulada, que ya mostraban una tendencia a la baja, comenzaron a descender más rápido.

Pero al margen de las dudas para interpretar los nuevos datos de incidencia tras el cambio, otros indicadores daban un respiro a la situación en Madrid. Las hospitalizaciones y los ingresos en UCI también descendían, aunque de forma menos acelerada que la incidencia del virus. En la última semana, sin embargo, el parón es más evidente. Mientras que la incidencia sigue a la baja, el número de ingresados permanece estancado, en torno a los 2.500 casos.

Más preocupante aún resulta el incremento de los pacientes en las UCI, que va al alza por octavo día consecutivo. Así, este miércoles, había 491 pacientes en las UCI, 28 más que hace una semana: un crecimiento del 6%.

Un millón de casos

España ha superado ya el millón de casos de covid-19 y ayer Sanidad notificó 20.986 nuevos casos, la cifra diaria más elevada de la pandemia. Se trata solo de aquellos a los que se les ha realizado una prueba diagnóstica, ya que el estudio de seroprevalencia del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) calculó que durante la primera ola del virus hasta un 5% de la población sufrió la enfermedad, lo que eleva la cifra a cerca de 2.350.000 casos hasta principios de julio.

La situación hospitalaria continúa siendo crítica. Las cifras de hospitalizaciones producidas en las últimas 24 horas presentan también una tendencia al alza que se aproxima a las 2.000 diarias, cuando hace dos semanas apenas superaban las 1.300. "Estamos preocupados por esta situación, pero riesgo de colapso inminente desde luego no lo hay", afirmaba Fernando Simón ayer en rueda de prensa, apelando a la importancia del control de la transmisión para reducir la presión hospitalaria. Según el último informe publicado por el Ministerio de Sanidad, hasta cinco comunidades superan ya el 35% de camas UCI ocupadas por covid: Melilla (58,3%), Ceuta (47,06%), Aragón (40,6%), Madrid (38,5%) y La Rioja (36,7%).

Otro de los hitos de la semana tuvo lugar el martes, cuando Navarra pasó la barrera de los 1.000 casos por cada 100.000 habitantes a 14 días, una cifra a la que hasta ahora no había llegado ninguna región. El día previo a la difusión de estos datos, la región anunciaba nuevas medidas de confinamiento. Además de Navarra, y a pesar de la ya mencionada mejoría en la incidencia de Madrid, envuelta en un contexto de dudas, también La Rioja, Aragón, Melilla y Castilla y León han sido estos días las regiones con peores datos de expansión del coronavirus.

Cambia el exceso de mortalidad

También esta semana, el sistema de Monitorización de la Mortalidad (MoMo) del ISCIII, que mide el exceso de mortalidad producido respecto a las muertes esperadas, ha modificado su estimación. Hasta el miércoles, calculaba que desde julio habían muerto en España por todas las causas 5.000 personas más respecto a lo habitual, mientras que el cálculo homólogo que hace el Instituto Nacional de Estadística (INE) elevaba la cifra a 11.000, informó 'El País'. Un día después, el organismo dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación cifra el exceso en 13.000 fallecidos para el periodo indicado. La suma de los tres periodos de exceso de mortalidad detectados por el sistema MoMo asciende a 57.006 defunciones.

Los nuevos datos sobre la evolución del coronavirus publicados por la Consejería de Sanidad madrileña apuntan al posible final de la buena tendencia en las últimas semanas. A finales de septiembre, el Gobierno regional decidió que ya no bastaba con ser contacto estrecho para realizar una prueba diagnóstica, sino que se precisaba ser conviviente, persona vulnerable o sintomática. Los datos de contagios y la incidencia acumulada, que ya mostraban una tendencia a la baja, comenzaron a descender más rápido.

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