EL DRAMA EMOCIONAL DE LA PANDEMIA

Madrid instruye a los médicos para afrontar la muerte de pacientes lejos de familiares

La Comunidad crea un protocolo para que los sanitarios sepan cómo atender a los pacientes al final de su vida y comunicar a los familiares la situación ante los "problemas emocionales" que el Covid-19 genera

Foto: Hospital de campaña dentro del propio Hospital del Henares, en Coslada.
Hospital de campaña dentro del propio Hospital del Henares, en Coslada.
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La Comunidad de Madrid encabeza la lista de fallecidos por coronavirus en España, con más de 3.300 muertes al inicio de esta semana. Muchos de ellos no pueden despedirse de sus familias, ni tampoco sus seres queridos tienen opción de acudir al hospital o a la residencia para dedicarles unas últimas palabras. Es otro de los grandes dramas de la pandemia. Por eso, la Consejería de Sanidad ha elaborado un "protocolo de atención a pacientes y familias al final de la vida" con el objetivo de instruir al personal sanitario para afrontar una situación que jamás habían vivido antes.

El documento, cuya última actualización es del pasado 25 de marzo, ya está en todos los hospitales de la región y advierte de que el cuidado de las transiciones y el duelo puede quedar en un segundo plano ante la imposibilidad del acompañamiento de los familiares a los pacientes más graves. La repercusión emocional que este escenario puede provocar en las familias, en los propios pacientes que asisten al final de su vida e incluso en los sanitarios que tienen que actuar en un momento límite ha obligado al Gobierno regional a marcar unas pautas.

El objeto del protocolo no deja lugar a dudas: “Proporcionar una atención humana a los pacientes que están en sus últimos días y a su familia” y, por otro lado, “prevenir los problemas emocionales futuros en un contexto de elevado estrés sanitario”. Todas las partes sufren.

Sanitarias, en el exterior del hospital de Ifema. (EFE)
Sanitarias, en el exterior del hospital de Ifema. (EFE)

La orden de Sanidad pasa por que cada centro hospitalario defina un equipo de atención al duelo (con colaboración de los servicios de psiquiatría y salud mental) y establece una serie de instrucciones que los sanitarios deben seguir. En el caso de los pacientes que se encuentran ya en situación de final de vida, dice el texto oficial, “se debe avisar telefónicamente a los familiares informando de que se ha producido un cambio en el estado del paciente que hace prever que pueda fallecer en poco tiempo”. El protocolo sugiere que si existe la posibilidad de ver al paciente “y se dispone de equipo de protección correspondiente”, la familia podrá acudir.

Eso sí, “el tiempo de permanencia será muy limitado y el familiar que acuda no puede tener sospecha de infección por Covid-19”. Será posible también llevar consigo algún objeto de especial valor para el paciente, como cartas o fotografías. Sanitarios de hospitales madrileños reconocen que estos momentos son muchas veces los más duros. Los pacientes que tienen opción de ver a su familia en sus últimos momentos son los que se encuentran en planta, no en UCI. Y muchas veces ni siquiera llegan a tiempo. “Y cuando llegan, es doloroso ver a las familias a metro y medio de distancia diciendo adiós. Ocurre que somos las enfermeras quienes les cogemos la mano por última vez”, explica una sanitaria de un hospital en el centro de Madrid.

Para los casos en los que los pacientes están tan graves que son incapaces de comunicarse, el protocolo también establece que los profesionales sanitarios deberán trasladar a las familias “las últimas comunicaciones que hayan podido hacer al personal de enfermería”. “Transmitir a la familia que el paciente está siendo atendido por el equipo de enfermería en todo momento y pendiente de su evolución es muy importante”, como también decirles las últimas palabras que ellos no pudieron escuchar de viva voz. Igual que el paciente debe saber en todo momento “que sus familiares están luchando desde fuera aunque no los pueda ver”.

Instrucciones para una situación que ningún sanitario pensaría que afrontaría de esta manera, como tampoco las familias imaginaron que se verían obligadas —en una gran mayoría— a pasar un duelo en la distancia, sin poder decir adiós.

El peor momento para los hospitales

A pesar de que la evolución de los números hace pensar al Gobierno central que las medidas de confinamiento están funcionando (la tendencia de descenso en el número de contagios es sostenida desde hace seis días), las autoridades ya advirtieron de que el peor momento para los hospitales llegará en los primeros días de abril. Las UCI de los centros madrileños llevan días rozando el colapso, hasta el punto de que las camas de cuidados intensivos se ocupan en función de las posibilidades que tengan los pacientes de vivir. No hay sitio para todos los enfermos graves.

La situación es tan dramática que muchos hospitales se están viendo obligados a improvisar nuevas instalaciones para aliviar la presión asistencial que sufren. Por ejemplo, el Ejército está levantando en el Gregorio Marañón desde este lunes —y en colaboración con la asociación Médicos del Mundo— siete carpas con una capacidad inicial para 65 personas en la zona exterior del centro. La idea es atender a pacientes con síntomas leves a la espera de que ingresen en hospitales medicalizados o en el hospital de emergencia de Ifema.

Carpas que el Ejército está levantando en el exterior del Gregorio Marañón.
Carpas que el Ejército está levantando en el exterior del Gregorio Marañón.

También es habitual que muchos hospitales como La Paz o el Severo Ochoa de Leganés tengan durante días a pacientes con sintomatología leve en los pasillos. Hay iniciativas de búsqueda de mantas y material similar para evitar que pasen frío, en línea con iniciativas de donación que empresas como Iberia hicieron a Ifema hace días.

En el Hospital del Henares, en Coslada, los sanitarios han terminado por montar otro hospital de campaña en la zona del pasillo principal que une dos alas del centro, justo frente a las plantas de hospitalización. La imagen da cuenta del desbordamiento que sufren y del que los sanitarios llevan días alertando: “El volumen de pacientes es brutal y el hospital ya se quedaba pequeño antes del Covid-19”. Los municipios de alrededor —Coslada y San Fernando de Henares— tienen una población que ha ido en aumento desde que se construyó el hospital para descargar los principales centros de Madrid. "Teníamos a 70 pacientes en una sala para 50. Luego pusieron a los pacientes menos graves en un pasillo que une las dos alas y está lleno", explican fuentes del hospital. El material escasea. "La mascarilla y la bata son para una semana. Guantes más o menos hay. Test no hay a menos que tengan síntomas".

Profesionales sanitarios explican que durante los inviernos pasados, en época de gripe normal y gripe A, ya era necesario abrir nuevas camas para aumentar la capacidad de asistencia. El escenario actual de coronavirus ha terminado por desbordar todas las previsiones posibles. Ahora, las camas se extienden en pasillos y algunos pacientes llevan días postrados en sillas de salas de espera.

Madrid

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