APENAS SE APORTA INFORMACIÓN A LOS FAMILIARES

Residuos sanitarios en la puerta de la residencia con 10 infectados por Covid-19

Los familiares acuden a la puerta de la residencia, pero se la encuentran cerrada. Muchos han estado en contacto con infectados y siguen sin recibir alguna notificación

Foto: Residuos sanitarios en la puerta de la residencia La Paz, en Madrid. (A. P.)
Residuos sanitarios en la puerta de la residencia La Paz, en Madrid. (A. P.)

El martes, una anciana de 99 años falleció por neumonía en el hospital Gregorio Marañón de Madrid. Ayer, la Comunidad de Madrid informó de que había dado positivo por coronavirus en la necropsia, convirtiéndose en la tercera víctima del brote en España.

La anciana vivía desde hace años en la residencia de mayores La Paz, entre las calles Doctor Esquerdo y Doctor Castelo. Se trata un imponente edificio de Luis María Argentí, arquitecto jefe de la ciudad a comienzos del XX, muestra de la arquitectura racional de ladrillo y catalogado como Bien de Interés Cultural. Sus gruesos muros, concebidos desde el primer momento para evitar fugas de los internos, pues se diseñó como asilo, ahora perimetran uno de los mayores focos de coronavirus de España: 11 compañeros de la fallecida y una de las auxiliares de enfermería están también contagiados.

Todo indica que la situación se agravará en las próximas horas, ya que solo se ha analizado a una parte de los 80 residentes: "Se han realizado 15 pruebas y hay 12 positivos", dice Elena Moral, presidenta del sector de Administración General de la Comunidad de Madrid (AGCM) del CSIF, el sindicato de funcionarios. Hay baile de cifras: según la Comunidad de Madrid, son 10 en total. La anciana fallecida, ocho de sus compañeros y la trabajadora.

El interior de la residencia que alberga un foco del virus. (A. P.)
El interior de la residencia que alberga un foco del virus. (A. P.)

La Consejería de Sanidad afirma que se ha puesto en contacto con todos los familiares y que no ha prohibido las visitas, sino que se trata de una recomendación. Además, ha indicado que se han establecido zonas de aislamiento para los infectados y que serán trasladados al hospital dependiendo de cada caso. Por último, la consejería sostiene que se ha dotado al personal de la residencia de material protector y conocimiento del protocolo para evitar contagios.

Residuos peligrosos en plena calle

Sin embargo, ayer los trabajadores no parecían haber interiorizado el protocolo. A pocos metros de la puerta principal, en mitad de un cruce concurridísimo de Doctor Esquerdo, un trabajador de la residencia, con guantes y mascarilla, surgió tras un portón metálico y echó una bolsa en el contenedor ordinario. Estaba tan lleno que lo que arrojó quedó a la vista. En su interior, como puede comprobarse en la foto, había guantes sanitarios y material textil similar a una sábana. "No puedo decir nada, nos lo tienen prohibido", contesta a este medio antes de desaparecer por el portón.

Decenas de personas han esperado en el paso de cebra junto a los residuos sanitarios. (A. P.)
Decenas de personas han esperado en el paso de cebra junto a los residuos sanitarios. (A. P.)

Según el procedimiento de actuación frente al Covid-19 que publicó hace unos días el Ministerio de Sanidad, con los residuos que han podido estar en contacto con el coronavirus "se deben seguir los protocolos de descontaminación, mantenimiento y eliminación de residuos utilizados habitualmente para otro tipo de microorganismos con el riesgo de propagación y mecanismo de transmisión similar. Los residuos se consideran residuos de Clase III o residuos Biosanitarios Especiales (se considerarán residuo Biosanitario Especial del Grupo 3, similar a la tuberculosis)".

La normativa de la Comunidad de Madrid establece que los residuos de Clase III deben depositarse en un envase de residuos citotóxicos, impermeable, hermético y etiquetado con la leyenda 'biopeligroso'. Para su eliminación y traslado, es preciso contratar una de las empresas autorizadas por Madrid, pero en ningún caso pueden depositarse en un contenedor de basura en plena calle, donde han permanecido varias horas hasta pasar a ser problema del servicio de limpieza municipal.

Este periódico ha intentado obtener una explicación de los trabajadores de la residencia sin éxito. Sostienen tener orden de no comentar nada de lo que sucede dentro. Tras dos horas de espera, otra trabajadora sale con bolsas al contenedor, pero reacciona así al ver al periodista.

Una trabajadora se asoma por la puerta trasera de la residencia.
Una trabajadora se asoma por la puerta trasera de la residencia.

Desconcierto en las familias

En la puerta principal tampoco sabe nadie nada. Ayer por la tarde, cuando la noticia saltó a los medios, la residencia La Paz cerró las puertas a cal y canto; fuera, un enjambre de periodistas se lanzaba a por quienes entraban o salían del edificio. Una de las que intentaron entrar fue Carolina, la hija de la fallecida en el Gregorio Marañón, que se presentó en la puerta con un gorro de lana y una mascarilla. Iba a recoger los efectos personales de su madre. "Mi madre empezó a tener fiebre el viernes. Seguía con ella el sábado, y el domingo por la mañana llamé a la residencia para que al menos llamasen a un médico", explica.

Domingo, lunes y martes los pasó junto a su madre en el hospital. "Nos abrazamos, nos besamos y me tosió en la cara varias veces. Por eso vengo con esta mascarilla, por miedo a poder contagiar algo. Nadie me ha dicho que me haga las pruebas ni se ha puesto en contacto conmigo", lamenta Carolina, que finalmente solo pudo obtener un "te llamaremos" de la dirección de la residencia para volver a por las cosas de su madre.

La tasa de mortalidad del coronavirus en pacientes de más de 80 años es del 13%

Otros familiares también acudieron a llevarse a sus familiares sin éxito. "Yo creo que lo normal habría sido que nos llamasen a los hijos antes de enterarnos por la televisión, ¿no?", dice un hombre con barba blanca en la puerta. A su padre, de 83, aún no le han realizado las pruebas: "Que se las hagan y, si da negativo, nos lo llevamos a casa. Aceptamos las consecuencias, pero aquí no se puede quedar, porque al final...". La tasa de mortalidad del coronavirus en mayores de 80 años es del 13%.

Residuos sanitarios en la puerta de la residencia con 10 infectados por Covid-19

En mitad del caos, un cura sale corriendo de la residencia. Va sin mascarilla. "Misa a las ocho, lo siento", dice señalando la aledaña parroquia de Nuestra Señora de La Paz.

(A. P.)
(A. P.)

Dentro hay 20 fieles esperándole, sin saber de dónde viene. Mientras, decenas de curiosos se paran a preguntar en la puerta del asilo y reaccionan de la misma manera: tapándose la nariz con el jersey y apretando el paso.

Madrid

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