EN TORNO A LA ZONA DE ARGÜELLES

El eje del asco: cinco bares en Madrid que hacen pleno en la inspección de Sanidad

Un cuarto de los establecimientos que reciben la peor calificación de Sanidad se encuentra en cinco calles del distrito de Moncloa

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Domingo, tarde calurosa de octubre en Madrid. En la puerta del mesón asturiano La Reguera, en la calle Martín de los Heros, un grupo de parroquianos debate, sin mucho fuste, sobre el legado de los íberos en España: "Fueron clave en lo genético y en lo judicial. Que algunos tengamos los ojos azules y que no te puedan matar por la espalda se lo debemos a ellos", dice una señora mientras sujeta un pequeño perro. "¡Mentira! Antes estuvieron los carpetovetónicos, que ya hacían todo esto", le responde su compañero.

Dentro, Isabel, la dueña, le sirve una Coca-Cola a otro cliente ajena a la discusión. El cliente solo mira la tragaperras, a la que lleva un rato echando monedas, e Isabel, a la telenovela alemana de la televisión. Nos encontramos en el clásico mesón español: baldosas oscuras, la botella de ponche Caballero a la vista, escudo del Atleti entre platos y un mapa de Asturias cuyo trazo se ha disuelto por el paso de los años.

Interior del mesón La Reguera, con Isabel al fondo. (A. P.)
Interior del mesón La Reguera, con Isabel al fondo. (A. P.)

Nadie diría, desde fuera, que en realidad nos encontramos ante un unicornio de la hostelería capitalina. La Reguera pertenece a un selecto grupo, de solo 20 locales en Madrid, que ha suspendido en todas y cada una de las categorías de la inspección de Sanidad. Lo sabemos gracias a las fundaciones Civio y Maldita, que han conseguido, por primera vez en la historia, que los resultados de las inspecciones sanitarias de MadridSalud sean liberados públicamente.

Más de 3.000 inspecciones del último año y medio que están cambiando la percepción que los madrileños tienen de sus restaurantes. Lleva camino de convertirse en el TripAdvisor de la Sanidad, como sucede en países como Noruega o Estados Unidos, donde estos datos son públicos. Los madrileños ahora saben, por ejemplo, que seis de cada 10 bares en Arganzuela suspenden la inspección o el nombre de los 121 colegios de la ciudad que tienen problemas relacionados con la higiene de los alimentos. Desde la Asociación de Hostelería de Madrid, en lo que promete convertirse en una nueva guerra por el relato, se intenta dar otro contexto a los datos: "Los establecimientos de Madrid reciben 9.000 inspecciones al año, de las cuales solo 182 terminan en un decreto de suspensión. Hablamos de un 2% del total, esto demuestra que la hostelería de Madrid es segura".

Una de esas actas de suspensión se la llevó Isabel, de La Reguera. Así recuerda el 3 de septiembre del año pasado, el día en que les visitó la inspectora de Sanidad: "Vino al mediodía, a la hora de las comidas, con todo el mesón lleno de clientes. Hizo la revisión y nos cerró el bar. Ni se esperó a que acabase la gente de comer, nos mandó a todos a la calle". Según la dueña, la inspectora les pidió que pintasen el almacén, llevasen el agua caliente al baño de trabajadores y limpiasen a fondo la cocina. Sanidad dice que, además, hubo incumplimientos en el estado de los alimentos y descontrol sobre las fechas de caducidad.

Una inspectora de Sanidad está causando el pánico entre los hosteleros de Moncloa

"No, no, al menos a nosotros nunca se nos ha quejado ningún cliente de la comida", dice Isabel. "Aquí lo que pasa es que este local tiene 40 años y, por mucho que una limpie, hay grasa y suciedad que ya no se quita", explica. La Reguera estuvo cerrado una semana y volvió a abrir una vez Sanidad comprobó que se habían llevado a cabo las reformas, dice la dueña.

"No te voy a negar que esta inspectora de Sanidad es muy estricta", afirma Isabel, "¿Qué le costaba esperar a que acabase de comer la gente? No sé, si esto estuviera lleno de ratas, pues oye, lo comprendo, pero por un problema de pintar el almacén... ". "En esta zona nos ha pasado a unos cuantos: ha cerrado dos cafeterías y una carnicería, estamos todos los hosteleros asustados con la inspectora. Y lo malo es que siempre está rondando por aquí", dice.

Epicentro, Moncloa

En efecto, un 25% de los locales que hacen pleno en la inspección de Sanidad se encuentra en un eje de 600 metros en pleno Moncloa, un barrio acomodado del centro de Madrid. Tres restaurantes, un mesón y una cafetería a pocos metros que tienen en común haber obtenido la peor calificación que otorga Sanidad. Los datos publicados muestran que es habitual que un local falle en alguno de los controles, si bien la mayoría no acumula más de dos o tres reproches de MadridSalud. Para conseguir un pleno, el 0,6% de todas las inspecciones analizadas, un restaurante tiene que mostrar una higiene general deficiente, no disponer de medidas de autocontrol, no dar formación a su personal sobre manejo de alimentos e higiene, no tener la comida correctamente preservada y mostrar algún problema en la estructura del inmueble, normalmente relacionado con la salida de humos o los baños.

El bar La Tizona, cerrado un domingo por la tarde. (A. P.)
El bar La Tizona, cerrado un domingo por la tarde. (A. P.)

Un mes antes de cerrarle el mesón a Isabel, la 'inspectora cierrabares', como bromean sobre ella los hosteleros de la zona, cerró el bar La Tizona, en el 9 de la calle Quintana, a dos minutos andando desde el mesón asturiano. Fue el 8 de agosto del año pasado y, en efecto, fue otro pleno de incumplimientos. La inspectora regresó en abril de este año y volvió a suspender a la cafetería, aunque esta vez solo por problemas estructurales, por las condiciones higiénicas de los alimentos y por las medidas de autocontrol. Ayer, pese a que su horario dice que abre todos los días de 7 a 21, estaba el cierre echado.

Pero el día grande de la inspectora fue el 4 de septiembre del año pasado, dos días después de visitar a Isabel. Aquella mañana, se pasó por Aderezo 37 y Grill 35, dos locales separados unos pasos, en los números 37 y 39 de Marqués de Urquijo. Dos 'perfects' y todos para casa. Doce incumplimientos de 12 posibles. Grill 35 cerró para siempre después de la inspección. Le sucedió una ciudadana china, que montó allí el japonés Fu, que fracasó y ha cerrado. El dueño del local, que lo tiene en alquiler por 2.000 euros, sostiene que nunca ha tenido problema alguno con Sanidad y está en perfectas condiciones. Por el contrario, Aderezo 37, un restaurante de cocina tradicional con toques vanguardistas, se puso manos a la obra y, para cuando la inspectora regresó, el 23 de marzo de este año, no pudo encontrarle un solo fallo al restaurante.

Los locales de la calle Marqués de Urquijo. (Google Maps)
Los locales de la calle Marqués de Urquijo. (Google Maps)

El último local en llevarse un acta completa fue el japonés Morikaen, en Hilarión Eslava, a un paso del antiguo ministerio del Aire. Su caso es curioso: no se detectó ningún problema durante su primera inspección, en mayo de 2018, pero 11 meses después suspendió en todas las categorías. Desde el Morikaen niegan que el restaurante haya sido clausurado y admiten los problemas con Sanidad, si bien se habrían limitado "a unas cuestiones técnicas que se solucionaron en pocas semanas".

Aunque de modo menos ominoso, otros locales de la zona también han obtenido actas desfavorables, como el bar Cratera, también en Marqués de Urquijo, que falló en cinco de las seis categorías, o el restaurante La Figal, en Buen Suceso, que solo aprueba en la formación de sus trabajadores.

Madrid

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