TOMARÁ POSESIÓN ESTE LUNES COMO PRESIDENTA

Comienza la era Ayuso, la nueva 'lideresa' del PP que siempre dice lo que piensa

En mayo de 2018 salía por la puerta atrás del Gobierno regional. Ahora regresa por la puerta grande y con el objetivo de ser la nueva 'lideresa' del PP, el barón del partido con más poder territorial.

Foto: Isabel Díaz Ayuso. (EFE)
Isabel Díaz Ayuso. (EFE)

El 22 de mayo de 2018 Isabel Díaz Ayuso salía por la puerta de atrás del Gobierno regional. Cesaba como viceconsejera de Presidencia y Justicia tras solo ocho meses en el cargo. Ni ella deseaba seguir ni el nuevo presidente en funciones, Ángel Garrido (a la fuerza después de la dimisión de Cristina Cifuentes), la quería. Garrido habló con Pío García Escudero, que ya había sido elegido presidente de la gestora del PP madrileño tras la espantada de Cifuentes, para que buscara acomodo en el partido a Díaz Ayuso. Dicho y hecho. Ayuso se encargaría de la comunicación del PP regional.

Este lunes 19 de agosto, un año y tres meses después, Isabel Díaz Ayuso vuelve por la puerta grande a la Casa de Correos, sede de la Comunidad de Madrid. Tomará posesión como la tercera presidenta autonómica en el cargo (la octava persona en ocupar el sillón). "La vida da muchas vueltas. Y la política mucho más", señala una de las personas que compartió con ella Ejecutivo autonómico. Ayuso regresa con todo el poder en sus manos. En un Gobierno compartido, sí, en un nuevo experimento, pero con el objetivo de ser la nueva 'lideresa' del PP, el barón del partido con más poder territorial.

Ayuso tendrá que luchar para romper con el pasado más molesto (trabajó para Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes) y labrarse un perfil propio. Una difícil ecuación. Asegura sentirse orgullosa de la herencia dejada en Madrid por la gestión de anteriores gobiernos populares, pero su estrategia pasa por marcar distancias. Y cuanto antes mejor. En principio no tiene el carisma de Alberto Ruiz-Gallardón, ni la guasa ni la mala leche de Esperanza Aguirre, ni la imagen moderna (la 'progre' del PP) de Cifuentes. Lo que está claro es que tiene su propia personalidad.

"Yo digo lo que pienso. Quiero disfrutar de la política, que muchas veces es espectáculo. Quiero hablar sin miedo, sin miedo a no gustar, a caer mal. El miedo hace que el político se empobrezca", señalaba a El Confidencial en una conversación que mantuvo con este diario en enero de 2019, cuando todavía no sabía que Pablo Casado la iba a elegir para encabezar la candidatura a la Comunidad de Madrid. Entonces despuntaba en un papel bien distinto, al frente de la nueva secretaría de comunicación del PP. Este lunes comenzará en cambio a protagonizar el papel más importante de su vida. Y ya ha señalado en varias ocasiones que seguirá con su máxima: decir siempre lo que piensa. Pase lo que pase.

La futura presidenta electa de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en la última fiesta de La Paloma
La futura presidenta electa de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en la última fiesta de La Paloma

Un camino que tiene sus seguidores y sus detractores. "Eso que usted llama silencio yo en general lo recomiendo, es la verdad, porque soy de la opinión de que uno tiene que decir lo que piensa siempre, pero no lo que a uno se le ocurre", le espetó el líder socialista Ángel Gabilondo en el pasado debate de investidura. Y es que las críticas arreciaron durante toda la campaña electoral contra la forma de expresarse de Ayuso, a veces demasiado espontánea, como si en ocasiones el discurso no estuviera meditado, estudiado. Nació incluso en las redes sociales un nuevo término, las 'ayusadas'.

"Yo he lanzado opiniones personales que se han sacado de contexto en muchas ocasiones, se les ha dado una importancia que ni mucho menos tenían. Y sin embargo, quiero dejar claro que me reafirmo en cada una de las declaraciones que hice", señaló en una entrevista con este diario tras una pregunta al respecto. Para algunos puede ser un inconveniente. Para otros una virtud. "Es una persona sin dobleces, sin complejos, sin hipocresías. Dice las cosas como son", señalan desde su equipo. "Es un diamante en bruto. Lo que pasa es que a veces ese diamante es demasiado bruto", explica otra fuente del mismo equipo para poner en alza esa espontaneidad.

Ahora Ayuso es presidenta, y como bien señalan algunos dentro del partido tendrá que optar por un papel "presidenciable". Es decir, "que a lo mejor ya no es lo más conveniente tanta sinceridad". Lo que está claro es que Díaz Ayuso es ya una figura emergente en el nuevo PP de Pablo Casado, falto de referentes femeninos tras las abruptas marchas de Cifuentes, Cospedal y Sáenz de Santamaría. Antes de ser elegida tenía 32.000 seguidores en Twitter, hoy casi llega a los 64.000 (27.800 más que el secretario general del PP, Teodoro García Egea).

Ayuso fue una apuesta personal de Casado. Y su elección una sorpresa para la mayoría. Ambos se conocieron en 2005, cuando una joven Isabel, con 27 años, se acercó a la sede del partido en el distrito madrileño de Moncloa porque le gustaba la política. Casado dirigía la revista del distrito y se preparaba para ser presidente de Nuevas Generaciones de Madrid. Enseguida congeniaron. Díaz Ayuso acababa de licenciarse en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, tenía un máster en comunicación y ya pensaba en preparar el doctorado (que hoy todavía mantiene aparcado) sobre comunicación política. Su tesina había versado sobre los cambios de imagen del PP en la segunda legislatura de Aznar.

Una joven Díaz Ayuso, en su orla universitaria
Una joven Díaz Ayuso, en su orla universitaria

Antes de adentrarse de lleno en la política ya había trabajado en medios de comunicación, en una emisora de radio irlandesa (muy parecida a Los 40 Principales aquí en España), haciendo reportajes en Ecuador, de becaria en Marca, y en una empresa de 'marketing'. También trabajó para 'El Semanal Digital' antes de ser becaria en Faes (la fundación de ideas del PP) y participar como voluntaria en la campaña al Parlamento vasco de María San Gil. Su primera gran aventura ya dentro de una administración pública fue de la mano de Alfredo Prada, exconsejero de Justicia e Interior en el primer gobierno de Esperanza Aguirre. Un equipo, el de la consejería de Prada, en el que coincidió por ejemplo con el propio Pablo Casado y con la mujer del hoy presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.

Prada cayó en desgracia en 2008, pero la 'lideresa' no se olvidó en cambio de Díaz Ayuso, que entró a formar parte del gabinete de la entonces poderosa presidenta regional. Fue asesora y responsable de redes sociales. Lo cierto es que allí acabó teniendo algún encontronazo, por lo que tuvo que dejar el gabinete de Presidencia. Según señaló ella a este diario, acabó encontrando acomodo en una empresa pública, Promomadrid, que publicitaba la Comunidad en el exterior y buscaba captar inversiones. Según ha publicado recientemente 'El País' también trabajó para Madrid Network, un ente semipúblico creado por Aguirre que fomentaba la innovación.

Entre 2008 y 2011, la próxima presidenta regional percibió un salario de 4.219 euros netos mensuales en Madrid Network. En paralelo, llevaba la comunicación online del PP de Madrid y su equipo creó la ya famosa cuenta en Twitter del perro de Aguirre, llamado 'Pecas'. Ya destacaba dentro del partido como pionera en el uso de las redes sociales. En 2011 Ayuso 'ascendió' y obtuvo su primer cargo público, diputada en la Asamblea de Madrid tras la renuncia de otra parlamentaria. Pero la política tiene altos y bajos y la marcha de Aguirre (por enfermedad) a finales de 2012 no trajo buenos vientos para su nueva señoría.

"Con Ignacio González la relación no fue buena", señaló a El Confidencial. Y tuvo la fortuna de hacer grandes migas con otra diputada que con el tiempo sería la elegida por Rajoy primero para ser Delegada del Gobierno en Madrid y luego para sustituir al defenestrado González al frente de la Comunidad de Madrid: Cristina Cifuentes: "Con Aguirre aprendí mucho y disfruté de la comunicación política, pero quien me apoyó y me hizo crecer en mi carrera política fue Cifuentes", recordaba Ayuso. Ahora la Fiscalía Anticorrupción acaba de solicitar que se impute a ambas en el caso Púnica. "Soy otra persona, tengo otro perfil, otra etapa, otros proyectos", señaló Ayuso tras conocer las intenciones del Ministerio Público. Meses antes había afirmado que le gustaría "tenerlas cerca y contar con ellas". Cosas de la política.

Una joven Díaz Ayuso cuando tomó posesión por primera vez como diputada en la Asamblea de Madrid
Una joven Díaz Ayuso cuando tomó posesión por primera vez como diputada en la Asamblea de Madrid

La verdad es que Díaz Ayuso fue protagonista excepcional de la etapa más reciente y más oscura del PP de Madrid, la misma en la que los casos de corrupción (véase Gürtel, Púnica y Lezo) han ayudado a dañar la marca del partido. El nombre de Díaz Ayuso aparece en informes de la Guardia Civil dentro del caso Púnica como enlace entre Alejandro de Pedro (uno de los investigados) y la cúpula del PP de Madrid para la contratación fraudulenta de servicios de reputación pagados con dinero público. Pero esos informes nunca han señalado que la hoy portavoz del PP cometiera irregularidades ni que las conociera.

Francisco Granados, el principal imputado en Púnica, acaba de echarle un capote asegurando en declaraciones a El Confidencial que si bien la nueva presidenta mantenía contactos habituales en el marco laboral con el considerado conseguidor de la red, De Pedro, estos no desbordaban el ámbito profesional. "Mezclar a Ayuso en supuestas irregularidades es absurdo además de injusto", señaló el exconsejero. "Me relacionan con un caso de corrupción, cuando a mí nunca nadie me ha llamado a declarar. En la vida", estalló el miércoles en el debate de investidura.

En 2015 Cifuentes también la sumó a su equipo, llevando su campaña electoral en las redes sociales. Empezaba a ser una persona importante en el PP de Madrid y fue elegida diputada autonómica por segunda vez y portavoz adjunta del grupo parlamentario popular en la Asamblea de Madrid. En septiembre de 2017 saltó al Ejecutivo autonómico como viceconsejera de Presidencia y Justicia. Durante ocho meses. Acabó mal con Ángel Garrido, que ahora será su nuevo consejero de Transportes tras ser elegido por Ciudadanos (su nuevo partido) en el Gobierno de coalición. Fiel a su máxima de decir lo que piensa Ayuso le llamó político "de segunda mano".

La era Ayuso comienza con la periodista convertida en presidenta teniendo que lidiar con su pasado. No solo el caso Púnica. También el polémico préstamo de 400.000 euros que Avalmadrid concedió en 2011 a una empresa participada por su padre, crédito no devuelto. Un episodio del que no ha querido dar explicaciones. "Les encantaría acabar conmigo. Intentan dañar y menoscabar mi imagen a ver si así mis socios parlamentarios me retiran su confianza, con infundios y medias verdades", aseguró en la investidura. Lo dicho, empieza la era Ayuso.

Madrid

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