EN LA COMUNIDAD DE MADRID

"Nos espera un infierno": PP y Cs auguran una difícil coalición y un Vox "puñetero"

Madrid experimentará una legislatura inédita, con dos partidos gobernando juntos por primera vez y dependiendo de los votos de un tercero. Todos prevén crisis puntuales

Foto: Isabel Díaz Ayuso (de pie), con Rocío Monasterio (detrás) e Ignacio Aguado
Isabel Díaz Ayuso (de pie), con Rocío Monasterio (detrás) e Ignacio Aguado

"La investidura de Isabel Díaz Ayuso es cuestión de tiempo. Va a costar pero se hará. Lo complicado llegará luego. Y es que tres son multitud". Un dirigente de Ciudadanos resume con esta frase la nueva etapa que se abre ahora en la Comunidad de Madrid. Por primera vez en la historia del Parlamento madrileño habrá un Gobierno de coalición con dos partidos. Y con un hándicap añadido. Todo lo que consensúen populares y naranjas necesitará irremediablemente los votos de los 12 diputados de Vox, es decir, de un tercero. Las matemáticas mandan en el tablero regional. Y como dice este responsable de Ciudadanos, tres son multitud.

Con este panorama las negociaciones continuas y los pactos van a tener que estar muy presentes en una movidita legislatura que se avecina. Si ya hubo problemas para que PP, Cs y Vox se pusieran de acuerdo para cerrar en el último momento el reparto de la Mesa de la Asamblea, si los está viendo para cerrar la investidura de Díaz Ayuso (que acabará saliendo), nadie duda de que el día a día en este nuevo curso político será un constante quebradero de cabeza. "En algunos momentos esto puede ser un infierno", explican desde el PP de Madrid, acostumbrados a gobernar en solitario y con amplias mayorías absolutas los últimos 24 años.

El experimento es nuevo. En la pasada legislatura, aunque Cristina Cifuentes no obtuvo la mayoría absoluta, gobernó en solitario gracias a un pacto de investidura firmado con Ignacio Aguado. Ciudadanos no quiso entrar en el Ejecutivo y jugó a un doble juego: apoyó todos los presupuestos anuales de Cifuentes e intentó transmitir que al mismo tiempo hacía una oposición seria y contundente, aunque fuera contra el 'viejo' PP de Madrid en algunos episodios memorables en las comisiones de investigación. Ahora PP y Ciudadanos gobernarán juntos. Como en Andalucía.

El reparto de sillones ya se ha hecho. El acuerdo conlleva que el futuro Gobierno de la Comunidad de Madrid (si finalmente Vox da su beneplácito) pase de las nueve consejerías actuales a trece: siete son para los populares y seis para los naranjas. El PP tendrá así las siguientes competencias: Presidencia, Interior, Emergencias y Desarrollo Local; Hacienda y Función Pública; Sanidad; Educación y Juventud; Justicia; Ordenación del Territorio y Vivienda; Medio Ambiente, Agricultura y Sostenibilidad. Es decir, la sanidad, la educación, el urbanismo, la vivienda y Justicia recaen en los de Díaz Ayuso.

Vista general de la Asamblea de Madrid. (EFE)
Vista general de la Asamblea de Madrid. (EFE)

Las consejerías de Ciudadanos recogerán por su parte las siguientes competencias: Portavocía del Gobierno, Deporte y Transparencia; Economía, Ciencia, Competitividad y Empleo; Universidades e Innovación; Asuntos Sociales y Familia; Transportes e Infraestructuras, y Cultura y Turismo. Los de Aguado gestionarán por tanto en solitario los transportes madrileños y con toda seguridad tendrán la dirección del metro. También las políticas de empleo y el turismo. El equilibrio radicará, según apuntan fuentes de ambos partidos, en cómo se vendan conjuntamente los aciertos y los fallos de la acción de Gobierno, independientemente de la consejería.

En Andalucía de momento este equilibrio está funcionando bien. Pero en Madrid hay un escenario diferente que según la oposición puede conllevar problemas. "Mientras en Andalucía se ha heredado un Gobierno que llevaba décadas en manos del PSOE, y Cs y PP están levantando alfombras que no eran suyas, en Madrid quien ha gobernado durante años es el PP de Aguirre, González y Cifuentes. Vamos a ver qué hace Aguado cuando tenga que levantar las alfombras del que ahora es su socio de Gobierno", relata un diputado de Más Madrid, la formación de Íñigo Errejón.

El reparto de poder pactado en Madrid se ha traducido en una fórmula inédita que no está en el acuerdo firmado que se hizo público: PP y Ciudadanos compartirán responsabilidades en dos de las consejerías más sensibles del Gobierno: Hacienda (que organiza todo el presupuesto regional) y Sanidad (que es la que más dinero maneja). Aunque el PP gestionará ambos departamentos, Ignacio Aguado ha consensuado con Isabel Díaz Ayuso que la formación naranja tendrá viceconsejeros en los dos. Esta especie de Gobierno 'cruzado' no se repite en ninguna otra consejería. Y es que Ciudadanos no se acaba de fiar del todo del PP.

En principio es inevitable que haya dos Ejecutivos paralelos y una acción de Gobierno común, basada en el acuerdo inicial de 155 puntos. Cada partido gestionará sus consejerías (excepto las salvedades de Hacienda y Sanidad) y las empresas públicas que dependen de ellas. Un espacio de fricción puede ser la portavocía. En Andalucía está en manos del PP, pero en Madrid se ha pactado que la asuma Ignacio Aguado. Él será con toda seguridad el encargado de dar las tradicionales ruedas de prensa tras el Consejo de Gobierno. Un punto a favor de Ciudadanos, que ha conseguido que su líder madrileño gane un plus de notoriedad y conocimiento público durante toda la legislatura. Una cesión que algunos dentro del PP ven como un error por parte de Isabel Díaz Ayuso.

La candidata del PP a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, tras su intervención durante el Pleno de investidura sin candidato. (EFE)
La candidata del PP a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, tras su intervención durante el Pleno de investidura sin candidato. (EFE)

Entre otras cosas porque todos asumen que habrá una fuerte competencia mediática entre Díaz Ayuso y Aguado. La popular no querrá que su socio sea el único que comunique y se apunte los éxitos, y el 'naranja' no querrá comerse él solo los marrones. Una vez más, un difícil equilibrio. Ciudadanos también ha exigido en el acuerdo que se ha firmado un compromiso de "tolerancia cero" con la corrupción política. "Cesaremos inmediatamente a cualquier miembro del Gobierno o alto cargo de la Comunidad de Madrid que esté siendo investigado por delitos de corrupción política", señala el punto 152 del texto. Otro posible punto de fricción, visto lo que ha pasado en anteriores legislaturas.

Y es que algunos de los diputados del PP están salpicados por casos de corrupción, a la espera de que los tribunales decidan sobre ellos. Desde Ciudadanos lo saben y esperan que estas 'mini crisis' se puedan resolver correctamente. Lo firmado solo obliga a altos cargos del Gobierno, no a diputados. La decisión sobre estos últimos, si se vieran inmersos en procesos judiciales, recae sobre los respectivos partidos. Ciudadanos ha obligado a sus 26 diputados a firmar su renuncia si un juzgado les investiga. En el PP no se ha producido ese compromiso.

Otro aspecto a debate es cuánto durará el acuerdo de Gobierno. En principio es para toda la legislatura, los cuatro años, pero las dos partes no son tontas y saben que políticamente es inviable que el pacto dure hasta 2023. Entre otras cosas porque electoralmente no interesa. PP y Ciudadanos no pueden llegar de la mano a los próximos comicios. Ya pasó en Andalucía, cuando Ciudadanos decidió en septiembre de 2018 escenificar la ruptura de su acuerdo de investidura con el Ejecutivo socialista de Susana Díaz, tras tres años de apoyo. En Madrid esa ruptura fue mucho más 'light' tras la abrupta dimisión de Cifuentes en abril de 2018, ya que Aguado siguió apoyando la investidura de su sucesor, Ángel Garrido (hoy en las filas naranjas).

Y entre medias de estos dos socios preferentes está Vox. En una posición de relativa fuerza. Sus 12 diputados no solo son necesarios para salvar ahora el escollo de la investidura de Díaz Ayuso, sino que serán cruciales estos cuatro años. PP y Cs no podrán por ejemplo sacar sus presupuestos anuales si Vox no da su visto bueno. Lo mismo pasará con proyectos de ley y proposiciones en la Asamblea de Madrid. Desde el PP ya saben que tendrán que hacer un continuo esfuerzo para hacer de pegamento entre Ciudadanos y Vox, que en principio van a cultivar una escasa relación parlamentaria. "Y en este aspecto Vox puede ser muy puñetero", señalan fuentes populares. "Ya lo está siendo para la investidura", recalcan.

La portavoz de Vox, Rocío Monasterio. (EFE)
La portavoz de Vox, Rocío Monasterio. (EFE)

"No deseamos formar parte de este Gobierno", ha señalado Monasterio. De hecho, su objetivo es incluso adelgazar la Administración regional, otro de los campos de batalla que se avecinan. Desde el PP saben que Monasterio va a exigir influir en los presupuestos regionales, pero esperan que sus exigencias se limiten a lo que ya adelantó en el pleno sin candidato. "Entendemos que, de acuerdo a nuestra representación, no podemos exigirles que apliquen nuestro programa en su totalidad. Pero no pueden pedir a nuestros votantes que asientan religiosamente a sus propuestas. Porque eso, aunque tal vez no lo pretendan, es darles una bofetada", dijo la portavoz de Vox. El PP asegura que ya ha incluido varias de sus propuestas en el acuerdo programático firmado con Ciudadanos. Y que la redacción de los presupuestos supondrá otra dura negociación. Lo dicho, esta legislatura "puede ser un infierno".

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