HAY DOS MESAS: PROGRAMA Y EJECUTIVO

Ciudadanos sube el pulso y pone a Ángel Garrido a negociar el Gobierno con Ayuso

Cs hizo una propuesta equitativa de reparto de sillones que no ha gustado al PP, que respondió a la baja. El expresidente Garrido toma fuerza para desatascar las negociaciones con sus excompañeros

Foto: Isabel Díaz Ayuso y Ángel Garrido, cuando este aún militaba en el PP.
Isabel Díaz Ayuso y Ángel Garrido, cuando este aún militaba en el PP.

Ciudadanos y PP mantienen dos mesas paralelas de negociación: una sobre el programa que sustentará su futuro Gobierno y otra sobre cómo se estructurará ese Ejecutivo y el reparto de sillones. La primera avanza lenta pero sin contratiempos. La segunda en cambio ha vivido las primeras fricciones. Tanto que la formación naranja ha decidido dar más peso en su equipo negociador a su último fichaje, el expresidente madrileño Ángel Garrido, que se ha vuelto a encontrar así con la que fue su subalterna en la Comunidad de Madrid (Isabel Díaz Ayuso fue viceconsejera de Justicia cuando Garrido era consejero) tras su abrupta salida del PP.

Ciudadanos cuenta así con un hombre con experiencia en los entresijos del Gobierno regional en una mesa que no está avanzando como debería. ¿El motivo? Ciudadanos hizo una propuesta de reparto de consejerías que ha recibido por parte del PP una contrapropuesta que no ha gustado nada a la formación de Ignacio Aguado. Los naranjas creen que los resultados electorales (el PP obtuvo 30 diputados y Cs 26) conllevan una distribución bastante equitativa de las consejerías que conformarán el futuro Gobierno. Pero al responder a su primera propuesta, un documento inicial de trabajo, los de Ayuso opinan por contra que a Ciudadanos les corresponden menos consejerías y de menor importancia.

Actualmente, el Gobierno regional en funciones se distribuye en nueve consejerías, algunas con más de un área: Presidencia y Portavocía; Economía, Empleo y Hacienda; Medio Ambiente y Ordenación del Territorio; Sanidad; Educación e Investigación; Políticas Sociales y Familia; Justicia; Transportes y Vivienda, y finalmente Cultura, Deportes y Turismo. El objetivo de las dos partes es no incrementar mucho la estructura del Ejecutivo, pero al tener que distribuir la acción de gobierno entre dos formaciones, en principio se baraja desligar algunas de las consejerías que suman más de un área, como han hecho PP y Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid.

Un ejemplo. Si finalmente el Gobierno estuviera conformado por 11 consejerías, Ciudadanos vería lógico un reparto de seis para el PP y cinco para ellos. La respuesta en cambio de los populares ha sido bastante desigual, ocho para ellos y tres para Ciudadanos. Y encima áreas de menor importancia para los de Aguado, que siempre han barajado tener en sus manos los departamentos de Educación y Hacienda. Desde el PP señalan que su propuesta númerica ha sido bastante equitativa y que ahora queda determinar qué departamentos dependerían de casa consejería y qué partido asumiría cada consejería. El papel de Garrido, con amplia experiencia en gobiernos autonómicos y municipales, se antoja clave para desatascar este desencuentro inicial con sus excompañeros. Junto a Garrido está por Ciudadanos el número dos del partido en Madrid, César Zafra. El bando del PP está liderado por los diputados David Pérez y Alfonso Serrano, ambos del equipo más cercano de Ayuso.

El líder de Ciudadanos en la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, y su número dos, César Zafra. (EFE)
El líder de Ciudadanos en la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, y su número dos, César Zafra. (EFE)

De momento, los negociadores han dejado para el final el reparto más importante de esta mesa: la presidencia y la vicepresidencia. Desde el PP tienen claro desde el principio que solo hay una opción: que la presidenta sea Isabel Díaz Ayuso. Fuentes populares aseguran que Ciudadanos ha firmado un documento donde reconoce que Ayuso es la única candidata a la presidencia de la Comunidad. Y que a cambio la formación naranja obtuvo la presidencia de la Asamblea de Madrid, que ya ostenta el diputado naranja Juan Trinidad. Desde Ciudadanos, en cambio, mantienen la postura de que "todas las opciones están abiertas". No hay que olvidar que en las negociaciones del Ayuntamiento de Madrid Begoña Villacís llegó a ofrecer al PP repartirse la alcaldía dos años cada uno, la mitad de la legislatura.

El PP no contempla esa opción, teniendo en cuenta además que Vox ha descartado (al parecer no del todo) entrar en ese futuro Gobierno, algo que Ciudadanos siempre ha vetado. El acuerdo por tanto para el reparto de sillones solo se tiene que alcanzar entre dos. La presidenta de Vox en Madrid, Rocío Monasterio, señaló este jueves que "lo que queremos es que se respeten nuestras ideas", para añadir que si les ofrecen llevar algún ente o consejería para desarrollar "esas ideas o ese programa" se lo plantearían, aunque "no es una prioridad". Lo único cierto es que el tiempo apremia. El presidente de la Asamblea ha convocado este lunes y martes a los portavoces de los seis grupos parlamentarios para intentar proponer ese mismo martes un candidato a la comunidad, una propuesta que debe ir a pleno como muy tarde el 11 de julio.

Para PP y Ciudadanos, lo prioritario es alcanzar un pacto de programa, aunque se esté negociando paralelamente la estructura de Gobierno. "Lo importante es el programa, de momento es secundario quién llevará a cabo ese programa y desde dónde", señalan fuentes de ambos partidos. Díaz Ayuso intenta un acuerdo contrarreloj para llegar con un programa de mínimos al martes, un documento firmado por Ciudadanos y Vox. La mesa a tres no se va a producir. Ciudadanos nunca la ha querido y Vox ya anunció este miércoles que renunciaba a ella. "A mí no me importa que el señor Aguado no se siente conmigo, con que me firme el papel me basta", ha señalado Monasterio. Ayuso tendrá por tanto que hacer una labor titánica de mediación.

PP y Vox retomaron los contactos este jueves. El objetivo de Ayuso es reducir las exigencias de Monasterio (sobre todo en temas polémicos referente a la inmigración y el colectivo LGTBI) para intentar plasmar un acuerdo con el que Ciudadanos se sienta cómodo. Aquí la ecuación se repite en el ayuntamiento. Ciudadanos solo quiere firmar con el PP, independientemente de lo que luego el PP firme con Vox. El problema es que Monasterio ha dejado claro que es indispensable para que los 12 diputados de Vox apoyen a Ayuso que haya un pacto firmado a tres. "Tiene mucho sentido. Sobre todo, si queremos tener cuatro años de legislatura con un Gobierno común con tres partes, lo lógico es que tengamos un programa y un papel que las tres partes firmen", recalca Monasterio. La partida seguirá todo el fin de semana.

Madrid

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