QUEJAS DE MÉDICOS Y SINDICATOS

La 'zona cero' del Marañón: entrar con casco para consultar 193.000 historias clínicas

Desde enero, parte del archivo del hospital está vallado tras desprenderse parte del techo. Se ha diseñado un protocolo de actuación para consultar los expedientes de "manera extraordinaria"

Foto: Una valla alertando del peligro separa la 'zona cero' del archivo.
Una valla alertando del peligro separa la 'zona cero' del archivo.

El personal facultativo lo ha bautizado con cierta sorna: "la zona cero". Se refieren al vetusto archivo del Hospital Gregorio Marañón, uno de los más importantes de Madrid (atiende a 320.000 vecinos). Situado en el segundo sótano, a principios de enero parte de su techo se derrumbó y desde entonces gran parte de la instalación está cerrada. Varias vallas delimitan la zona peligrosa y solo unos pocos trabajadores pueden entrar a coger las historias clínicas afectadas por el derrumbe: 193.000 de las 510.000 que allí se almacenan. Y solo pueden acceder en casos excepcionales, cuando no quede más remedio que consultar el expediente.

"Es todo un despropósito. Esto ya no es un incidente, es una catástrofe", señala Carlos Castaño, presidente de la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (AFEM), un médico que trabaja en el Gregorio Marañón. La situación es tan surrealista que el hospital ha diseñado un protocolo de actuación para poder entrar en la zona afectada y ha comprado unos cascos azules para que los trabajadores que tengan que entrar a por las historias clínicas que allí se guardan lo hagan con todas las garantías de seguridad. Mientras, los nuevos expedientes que se generan se guardan en carritos, sin apenas organización.

Los cascos que deben usar los trabajadores que entren en la 'zona cero'.
Los cascos que deben usar los trabajadores que entren en la 'zona cero'.

La Federación de Sanidad de CCOO Madrid denuncia que la gerencia del hospital conoce perfectamente el problema desde enero y no busca ninguna solución, por lo que junto a la mayoría de sindicatos del centro ha pedido la dimisión del gerente, Joseba Barroeta. "Parece mentira que estemos en pleno siglo XXI, en Madrid, y haya que ponerse un casco para poder consultar la historia clínica de un paciente". En el Gregorio Marañón, uno de los hospitales de referencia de la Comunidad de Madrid. Una verdadera ciudad sanitaria dentro de la capital.

Su última memoria, de 2017, revela la magnitud del Marañón, por donde pasan cada día más de 17.000 personas y que realiza al año más de 31.000 operaciones y 14.000 intervenciones fuera de quirófano. Atiende 250.000 urgencias, 5.000 partos y 900.000 consultas. Con una plantilla de más de 7.400 profesionales. Por eso el archivo es una de las arterias más importantes del hospital. Allí se almacenan actualmente unas 510.000 historias clínicas, la memoria del Gregorio Marañón. Pero no todas son accesibles desde el 4 de enero de 2019, cuando se cayó parte del techo.

Uno de los pasillos que sí están habilitados.
Uno de los pasillos que sí están habilitados.

Los trabajadores del archivo tienen incluso apuntados en grandes cartulinas los números de los expedientes afectados, es decir, los que se pueden consultar porque no están en la zona afectada y los que no se pueden mirar porque están en los pasillos de la 'zona cero'. Estos últimos suman 193.000, el 38% del total. El hospital ha buscado una solución intermedia, "surrealista", según los sindicatos. Y es redactar un protocolo de actuación para entrar en esa parte peligrosa del archivo.

Esa "instrucción de trabajo" señala que solo se podrá entrar en esa zona "de manera puntual y extraordinaria, marcada por razones de urgencia, al considerarse como una tarea crítica ante la posible materialización del riesgo de desprendimiento de material". Este protocolo "afecta a todo el hospital ajeno a las tareas de reparación, que tenga que acceder por cuestiones de extrema necesidad al archivo". El responsable del mismo "deberá cerciorarse de que ninguno de sus trabajadores accede a la zona acotada sin disponer de la correspondiente autorización".

Los trabajadores confirman que solo entran a la 'zona cero' si un médico no tiene más remedio que consultar alguno de los historiales clínicos. Pero son casos excepcionales. Se evita entrar. Y si hay que hacerlo, "la Subdirección de Ingeniería tiene por función el acompañamiento al trabajador para la retirada del expediente y realizar inspecciones oculares de las condiciones de trabajo mientras se permanece en esta área", reza la instrucción. Y los que entren deben hacerlo con el casco puesto.

El doctor Castaño, de AFEM, señala que no solo están afectados los historiales clínicos, sino también los consentimientos informados, es decir, los documentos que firman los pacientes que van a ser sometidos a una operación o una prueba complicada y deben dar su autorización. "Los consentimientos no están digitalizados. En el Gregorio Marañón, están en papel. El paciente los lee, los firma y se guardan en su historial en el archivo hasta que semanas después llega el momento de la intervención. Pero, por ley [la de autonomía del paciente], antes de intervenir el médico debe tener el consentimiento. Y no lo tenemos porque no podemos ir al archivo".

Expedientes nuevos que se generan, almacenados en carritos.
Expedientes nuevos que se generan, almacenados en carritos.

Castaño señala como ejemplo que el mismo día que habló con El Confidencial había realizado dos operaciones programadas y en ninguna de las dos había podido consultar el consentimiento del enfermo. "¿Qué hago, pospongo la operación y perjudico al paciente?, que no tiene la culpa de la ineptitud de la dirección del hospital por no arreglar el archivo, ¿o incumplo la ley?". Hay más problemas añadidos, según los médicos. En mayo de 2017, el Servicio Madrileño de Salud decidió instalar en todos los hospitales madrileños el HCIS, la historia clínica electrónica. "Antes, el Marañón tenía un programa propio de digitalización. Y lo anterior a mayo de 2017 se ha ido migrando a lo nuevo, el HCIS. Pero en enero se cayó este nuevo sistema y los médicos no hemos podido consultar expedientes antiguos porque no podíamos ir al archivo físico ni consultarlos informáticamente".

Desde el Gregorio Marañón aseguran que la situación no es para nada crítica. "No se cayó el techo, sino parte de una vigueta del revestimiento en una zona concreta. Todas las historias clínicas han estado accesibles respetando para su consulta el protocolo de seguridad". El mismo portavoz del centro señala que en breve comenzarán las obras de reforma del archivo, "teniendo en cuenta que tenemos un hospital de 50 años que necesita mejoras constantemente". En cuanto a los consentimientos, "la gran mayoría están digitalizados y no ha habido problemas de consulta".

Madrid

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