A PARTIR DEL SÁBADO empiezan las sanciones

Bicis de carga: el nuevo negocio que triunfa gracias a las multas de Madrid Central

Las restricciones al tráfico en Madrid han hecho aflorar algunas oportunidades de negocio. Los repartidores en bici de carga, algunas aguantan 100 kilos, esperan 'ponerse las botas'

Foto: Parte de la flota de Mensos, 'startup' que se dedica a la ciclomensajería. (Foto: Guillermo Sanz)
Parte de la flota de Mensos, 'startup' que se dedica a la ciclomensajería. (Foto: Guillermo Sanz)

Las restricciones al tráfico privado en la bautizada como Madrid Central empiezan a funcionar en serio este fin de semana. Aunque el ayuntamiento puso las nuevas normas en marcha el pasado noviembre, a partir de este sábado 16 de marzo los usuarios que no cumplan recibirán multas. Siguen existiendo quejas de comerciantes, hoteleros y usuarios del coche privado que aseguran tener miedo a las dificultades o pérdidas que esta normativa pueda causar en su actividad. Pero también han surgido oportunidades para algunos emprendedores que consideran que sus negocios pueden pegar un subidón importante.

[Así es el mapa de Madrid Central]

Bicis de carga: el nuevo negocio que triunfa gracias a las multas de Madrid Central

Si hace dos años el 'carsharing' dio el 'pelotazo' en Madrid y logró consolidarse como alternativa al vehículo privado ante las primeras medidas del plan anticontaminación de Manuela Carmena, ahora empiezan a despegar otras alternativas sostenibles que afectan a sectores como el reparto de mercancías y distintos productos. Es el caso de los ciclomensajeros, que con la entrada en vigor de Madrid Central ya empiezan a notar un repunte en la demanda. Las ventajas del desplazamiento en bicleta por esta área parecen obvias: mayor agilidad, tiempo récord... y, sobre todo, no tienen problemas para cruzar por Madrid Central, sin miedo a multas y sin tener que entrar en unos horarios concretos o utilizar 'parkings'.

Bicis de carga de El plan B. (Instagram)
Bicis de carga de El plan B. (Instagram)

El fundador de Mensos, una de las pocas empresas de bicicletas de carga en la capital, lleva en este negocio cuatro años. Triatleta, amante de la bicis y con 10 años de trayectoria en el campo de la logística, Alejandro Corroto defiende este modelo "completamente testado" y que lleva años triunfando en otros países europeos como Dinamarca. Los principales clientes de esta 'startup' son hosteleros o comercios que quieren llevar sus productos a restaurantes, hoteles o negocios en la almendra central y que, a partir de ahora, tendrán problemas para usar otros medios de transporte como furgonetas o incluso motos.

Sus biciletas tienen diseño y tecnología propios. El punto de innovación en las bicis de Mensos llegó de la mano de un cajón de vidrio que permite una capacidad mayor de lo que hasta ahora existía en el mercado: 370 litros, aproximadamente 100 kilos, cifra equivalente al maletero de un coche. Dos de sus bicis son equiparables al almacenaje de una furgoneta Berlingo. Corroto insiste en el compromiso con los nuevos modelos de movilidad sostenible promovidos desde el ayuntamiento y que llevan tiempo implantados en otras ciudades como Londres o París. Además de que las bicicletas son de los pocos métodos de transporte no contaminantes, pone el acento en el espacio que ocupan en la calzada: el objetivo, dice, no es solo bajar los niveles de contaminación, sino ganar espacio y contribuir a que haya menos tráfico.

Mensos cuenta con 17 bicicletas de carga. Precisamente la agilidad de estos vehículos es lo llamativo para muchos de sus clientes, entre los que están Seur, Pastelería Mallorca o El Corte Inglés. La compañía de transporte de paquetería fue la primera que vio el negocio y desde 2015 trabaja con esta 'startup'. En concreto, cuenta con siete de las bicis de Mensos. Además del negocio de última milla (entregas de paquetes o tiendas 'online'), Mensos trabaja cada vez más con envíos urgentes o con horario concertado.

Una de las bicis de carga de El plan B. (Instagram)
Una de las bicis de carga de El plan B. (Instagram)

En este punto, las bicis de carga tienen muchas ventajas sobre otros competidores en lo que a eficacia se refiere. "Cada vez hay más restricciones al tráfico y, frente a los problemas que puedan tener coches o furgonetas, sumados a atascos, solo una bicicleta te puede garantizar que un envío vaya a llegar en un plazo muy concreto. Las motos pueden hacerlo, pero no tienen la capacidad de nuestras bicicletas", explica Corroto.

Tiene un ejemplo muy claro que se repite cada semana: "Nosotros llevamos 'caterings' de Mallorca cada semana a la tienda Apple, en la carrera de San Jerónimo. Una calle que no solo está en Madrid Central, sino de difícil acceso y muchos atascos. Los clientes quieren el envío en un horario muy concreto, y nosotros trabajamos con un margen de entrega de media hora. A la una menos 10 es pronto para entregarlo, y a la una y 20 ya es tarde. Con las bicis, se puede cumplir lo que quieren", asegura.

Hay otras empresas que tienen una actividad similar. Es el caso de la Bici de Elliot o El plan B de bici. Esta última, dirigida por dos socios, Miguel y Nacho, lleva en el negocio de la ciclomensajería ocho años. En su caso, cuentan con cinco bicicletas de carga y reconocen que Madrid Central puede ser una gran oportunidad. "Las restricciones a los coches se llevan implementando mucho tiempo en otras ciudades europeas. Lo que muchos creen que puede ser caótico tiene que servir para que los negocios se amolden. Nosotros le hemos dado la vuelta a la tortilla", explica.

Una de las bicis de carga de Mensos.
Una de las bicis de carga de Mensos.

Entre sus clientes, están algunos obradores que venden productos a restaurantes y hoteles en Madrid Central. "Tenemos nuestro local en plaza de España, justo en la frontera con el área restringida. Cada día nos dejan el pan en el local y desde ahí salen las bicis a hacer el reparto. Les propusimos una solución a un problema que no sabían cómo afrontar", explica. "De alguna manera, vamos improvisando y pensando en cómo podemos ayudar a estos negocios y así sumar clientes".

La idea de actuar como mediador entre productos y el cliente final utilizando como base un local fijo, el suyo, ha tenido muy buena acogida. Las cafeterías Faborit —que cuentan con varios establecimientos en el perímetro de Madrid Central— tienen el mismo 'modus operandi' con las tartas que venden en sus locales. Las dejan en el local y los repartidores de El plan B las trasladan a las distintas cafeterías. Sobre la destrucción de empleos que algunos comerciantes mencionan a raíz de las restricciones al tráfico privado, insisten en que ellos esperan crear nuevos puestos de trabajo de aquí a verano, precisamente por el nuevo sistema de movilidad en la ciudad. "Hay que adaptarse y evolucionar los negocios", concluye.

En el caso de Mansos, cuenta con un total de 26 trabajadores y consideran que profesionalizar la mensajería sostenible debe ser algo fundamental. "El reparto en bicicleta no puede hacerlo cualquiera y con pésimas condiciones laborales. Nosotros apostamos por una empresa sostenible y fiable", insiste Alejandro Corroto, que distingue esta línea de negocio de la de otros repartidores como pueden ser Deliveroo o Glovo. Su 'startup' facturó 280.000 euros en 2018 y espera acabar el ejercicio de 2019 con casi medio millón de euros. Además de la ampliación de la flota, la apertura de centros de distribución sostenibles para ser más eficaces es la próxima prioridad. Como muchas empresas jóvenes de hoy en día, funciona a través de rondas de financiación, para lo que en estos momentos tiene una abierta con el objetivo de conseguir 100.000 euros y ampliar el negocio.

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