en el hospital universitario de fuenlabrada

Muebles vacíos y polvo: un hospital tarda nueve años en ocupar una planta oncológica

Inaugurado en 2009, el centro cedió al CNIO 1.200 metros destinados a investigación, que no se usaron hasta 2018. Podemos descubrió en una visita que el área estaba equipada pero sin personal

Foto: La planta vacía del hospital de Fuenlabrada.
La planta vacía del hospital de Fuenlabrada.

Esperanza Aguirre lo presentó a bombo y platillo en marzo de 2009. El Hospital Universitario de Fuenlabrada, que da servicio a 225.000 habitantes, inauguraba un imponente edificio oncológico de 6.700 metros cuadrados y cuatro plantas. Un proyecto que demostraba "el compromiso del Gobierno de la Comunidad de Madrid por mejorar la calidad de nuestra sanidad", señalaba entonces la presidenta madrileña. "Estas instalaciones van a centralizar la actividad asistencial y de investigación de los ocho hospitales del sur de la región". El coste del inmueble, sin contar con los equipamientos médicos, fue de 9,3 millones de euros.

Sin embargo, el edificio nunca ha estado funcionando al 100%, y eso que este mes de marzo cumple 10 años. Hasta 2018, la última planta ha estado vacía, amueblada pero almacenando polvo sin ningún tipo de actividad. En marzo de 2011, dos años después de que Aguirre lo inaugurara, su consejero de Sanidad, Javier Fernández-Lasquetty (hoy jefe de gabinete de Pablo Casado), presentaba la última fase del centro, señalando que esa tercera planta, de 1.236 metros cuadrados, acogería las instalaciones del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).

De hecho, el hospital había firmado en 2009 un convenio con el CNIO por el que le cedía parte de las instalaciones, incluida esa tercera planta, para labores de investigación, donde se iban a ubicar "los laboratorios de las unidades de diagnóstico molecular, genómica e inmunohistoquímica; y una sala de cultivos, donde se podrán realizar investigaciones sobre el tejido de los pacientes oncológicos tratados". El resto del edificio sí alberga desde el primer momento consultas, despachos, salas de trabajo, salas de espera de pacientes y zonas de pruebas médicas.

El edificio oncológico del hospital de Fuenlabrada.
El edificio oncológico del hospital de Fuenlabrada.

Pero la sorpresa se la llevó la diputada de Podemos Mónica García cuando visitó la instalaciones el año pasado y vio que la última planta estaba vacía. "La planta tercera del edificio oncológico es una oda al desaprovechamiento del talento investigador de nuestra región. Toda una planta de unos 1.200 metros cuadrados totalmente equipada para la investigación, con participación incluso de fondos Feder europeos, vacía y abandonada durante años por la falta de interés de las administraciones del PP".

La parlamentaria García recalca que en su visita se encontró "un espacio muy amplio perfectamente amueblado y equipado con aparataje básico para la investigación, frigoríficos, centrifugadoras, etc.. Un lugar privilegiado sin estrenar con más aspecto de exposición que de lugar preparado para la investigación, y con pocos signos de uso. Limpio, porque lo limpiaron antes de mi visita, y diáfano. Una zona que debería estar destinada a albergar investigadores y que sin embargo solo ha albergado polvo y pérdida de oportunidad".

Desde el hospital reconocen que la tercera planta no empezó a usarse hasta 2018. Según un portavoz del centro, "si bien es verdad que cuando vino a visitarnos la diputada de Podemos solo había dos despachos ocupados en la tercera planta del oncológico, en la actualidad las instalaciones están parcialmente ocupadas por un grupo de oncológica transnacional que está desarrollando tres proyectos de investigación europeos además de diversos ensayos clínicos". Ese grupo está integrado por un investigador principal, tres investigadores colaboradores, dos técnicos, un 'data manager' y un coordinador de grupo.

Es decir, ocho personas en 1.236 metros cuadrados. "No está nada mal, tocan a 162 metros cuadrados por trabajador", ironizan desde el sindicato CCOO, y recalcan que "si dividimos los 9,3 millones de coste de construcción entre cuatro plantas, nos salen 2,3 millones sin utilizar durante casi 10 años". Este diario ha comprobado que parte de la planta sigue vacía y que la semana pasada había obreros trabajando en ella. El edificio cuenta además con dos aceleradores lineales cuya tecnología está específicamente diseñada para la radioterapia adaptativa (que costaron 3.407.000 euros) y un novedoso equipo de resonancia magnética (4,5 millones).

Un cartel que indica que el centro cuenta con financiación de los fondos europeos Feder.
Un cartel que indica que el centro cuenta con financiación de los fondos europeos Feder.

El hospital firmó en junio de 2009 un convenio para la puesta en marcha del programa de investigación clínica del CNIO. "Dicho convenio se ha ido renovando periódicamente, siendo la última vez en enero de 2018, por lo que se puede colegir que la relación entre ambas instituciones ha sido continuada y satisfactoria", señalan desde el centro. Ese convenio regula la ocupación de espacios. "En la primera y segunda planta se viene desarrollando la actividad clínica de los investigadores del CNIO y del propio servicio de oncología médica. Actualmente, la tercera planta esta ocupada por un grupo de investigación del hospital y está prevista la ocupación del resto de las instalaciones este mismo año con un proyecto de bioincubadora con equipos especializados en el desarrollo de terapias avanzadas".

Han tenido que pasar 10 años para que esa planta destinada a la investigación oncológica empiece a funcionar a pleno rendimiento, aunque desde el hospital aseguran que la colaboración con el CNIO "se ha venido desarrollando en diferentes líneas, en torno a 78 estudios". En el hospital señalan, no obstante, que la financiación de las obras se realizó por parte del hospital con fondos con cargo a presupuestos de la Comunidad de Madrid sin la intervención de los fondos europeos Feder, aunque en esa misma planta hay una pegatina que deja entrever que hubo inversión europea.

El hospital cedió las instalaciones al CNIO. ¿Por qué la tercera planta no se ha usado todos estos años? Desde el CNIO se limitan a señalar que "más allá de la actividad científica que estamos desarrollando de forma satisfactoria, la estrategia de la utilización de los espacios del hospital es competencia del propio hospital". La propia Consejería de Sanidad reconocía en marzo de 2018 en la Asamblea de Madrid que el edificio oncológico supuso "una ambiciosa apuesta, que, evidentemente, en la fase inicial no se correspondió con la actividad desarrollada, especialmente en los laboratorios. Aunque es cierto que la tercera planta todavía no ha comenzado sus trabajos, estamos impulsando y apoyando la reactivación del convenio del CNIO".

Aunque ese convenio se firmó en 2009, Sanidad asegura que seis años después, en julio de 2015, todavía no se había reunido la comisión gestora del mismo. "El CNIO pasó una profundísima crisis, que conoce todo el mundo, con cientos de investigadores que no pudieron seguir su actividad investigadora". Otro fiasco se produjo en 2017, cuando el Consejo Europeo de Investigación (ERC) aprobó que el proyecto Avatar (tratamiento del cáncer de páncreas usando ratones) se trasladara al hospital de Fuenlabrada y fuera liderado por el doctor Manuel Hidalgo, que en esos momentos estaba litigando con el CNIO por su despido. Eso retrasó el proyecto. "Ahora ya hay varios investigadores adscritos al proyecto Avatar que ocupan dicha planta", sentencian desde el hospital.

Madrid

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