EL consistorio PROTEGERÁ MÁS ELEMENTOS

La vieja fábrica de Clesa presidirá 'intacta' la ciudad de la medicina en Madrid

La nueva propuesta del ayuntamiento incluye aumentar los elementos protegidos del edificio: la nave transversal situada al sur de las naves centrales y el módulo de Laboratorios

Foto: Vista de la fábrica de Clesa. (Fundación Alejandro de la Sota)
Vista de la fábrica de Clesa. (Fundación Alejandro de la Sota)

La antigua fábrica del grupo lechero, en desuso desde 2012, será el epicentro de la llamada operación Clesa, uno de los grandes desarrollos del norte de la capital al que el Ayuntamiento de Madrid dio luz verde el pasado mes de octubre. El acuerdo entre los propietarios del terreno (Metrovacesa) y el consistorio dará como resultado la creación de una gran ciudad de la medicina en el entorno del Hospital Ramón y Cajal. Uno de los objetivos de la administración dirigida por Manuela Carmena era salvaguardar la fábrica, considerada uno de los referentes de la arquitectura industrial y, concretamente, del distrito de Fuencarral-El Pardo.

Lo que hizo el consistorio fue abrir un estudio para evaluar el uso que se le daría a la misma, probablemente cultural o deportivo, en beneficio de los vecinos, y establecer con claridad el cuidado del patrimonio como edificio protegido. Precisamente, el pasado jueves la Comisión Institucional para la Protección del Patrimonio Histórico, Artístico y Natural (CPPHAN) estudió la propuesta de catalogación del edificio proyectado en 1959 por el arquitecto Alejandro de la Sota que pedía mantener el nivel 3 con grado de catalogación parcial ya planteada en la comisión de 2015.

Los elementos a proteger propuestos en el dictamen de hace tres años eran las dos naves principales, con su estructura vertical y horizontal de hormigón (pilares y vigas), forjados, volumetría de cubierta y la fachada principal recayente a la avenida Cardenal Herrera Oria, así como las fachadas y volumetría del módulo de accesos y vestuarios. Esta nueva propuesta incluye como novedad la nave transversal situada al sur de las naves centrales y el módulo de Laboratorios. Es decir, el consistorio apuesta por garantizar una mayor protección y mantener casi intacta la fábrica.

El Gobierno de Carmena decidió tomar esta iniciativa para la antigua factoría en vista de que el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997 no incluyó entre los inmuebles catalogados el de Clesa, a pesar de haber estudiado esta posibilidad e incluso asignado número de catálogo. El consistorio de Ahora Madrid entendió que habiendo sido un ejemplo de modernidad, de racionalidad aplicada a la arquitectura industrial y de diseño funcional que pretendía situarse en la avanzadilla de las industrias españolas debía constituirse como edificio protegido. Y puso la maquinaria en marcha.

El proyecto

Los 44.000 metros cuadrados alrededor de la factoría propiedad de Metrovacesa —inmobiliaria controlada por Santander y BBVA— se destinarán a uso terciario con el objetivo de prestar servicios al barrio y a los usuarios del centro hospitalario. El reparto será el siguiente: 22.900 se destinarán a hospedaje (hotel y pisos de alquiler ligados a los usuarios del hospital exclusivamente); 19.800, a una residencia de estudiantes (enfocada a los MIR y otros médicos que visiten el centro por cursos y otras actividades) y el uso comercial contará con 3.000 metros cuadrados. Además, el acuerdo incluye una cesión de 1.000 metros cuadrados a Adif que servirá para concretar una nueva conexión peatonal con el centro hospitalario y ampliar el apeadero de la estación de Cercanías, otro de los grandes reclamos.

Imagen de la fábrica situada al lado del Hospital Ramón y Cajal. (Fundación Alejandro de la Sota)
Imagen de la fábrica situada al lado del Hospital Ramón y Cajal. (Fundación Alejandro de la Sota)

El proyecto comenzó en 2014 cuando la inmobiliaria solicitó la licencia para demoler la fábrica de Clesa. Los planes iniciales de Metrovacesa pasaban por transformar casi la totalidad de los terrenos industriales en un nuevo complejo residencial. Pero el área de Desarrollo Urbano Sostenible, dirigida por José Manuel Calvo, se negó en redondo al entender que el cambio de calificación de industrial a residencial sentaría un peligroso antecedente. En ese sentido, como adelantó este diario, el consistorio puso coto al 'pelotazo' de la promotora y empezaron unas nuevas negociaciones para redefinir el proyecto.

Finalmente, el acuerdo llegó. Según explican desde el ayuntamiento, el objetivo de esta actuación pasa por fomentar la recuperación de patrimonio histórico, proponer un proyecto urbanístico para el interés general del distrito y seguir avanzando en el reequilibrio territorial de la capital española. Este nuevo desarrollo en torno al Hospital Ramón y Cajal constituirá de alguna manera una gran ciudad de la medicina que actuará como punto neurálgico del barrio y pretende convertirse en seña de identidad.

Madrid

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