centros desbordados

A la espera del Aquarius... Madrid ya ha alojado a 911 solicitantes de asilo este año

Sigue a la espera de que el Gobierno confirme si algunos migrantes del buque quieren ir a Madrid. Hay disponibles 20 viviendas en un año que ha escapado a cualquier planificación

Foto: Pancarta para dar la bienvenida a los refugiados en la sede del Ayuntamiento de Madrid. (EFE)
Pancarta para dar la bienvenida a los refugiados en la sede del Ayuntamiento de Madrid. (EFE)

La crisis migratoria que afronta la Unión Europea desde hace tiempo, agudizada en las últimas semanas con el foco mediático puesto en el Aquarius —el buque con 629 inmigrantes a los que Italia les cerró la puerta— que arribó a la costa valenciana hace una semana, ha despertado una ola de solidaridad en muchas ciudades españolas que han puesto a disposición recursos de acogida inmediata. Es el caso de Madrid, cuyo gobierno municipal ha estado sensibilizado con la acogida de refugiados desde el inicio de legislatura (la pancarta desplegada en Cibeles dio prueba de ello entre críticas de la oposición), que se volcó al conocer la noticia anunciando la posibilidad de acoger a un máximo de 100 migrantes del Aquarius (unas 20 familias) en 20 pisos de la Empresa Municipal de la Vivienda (EMVS). Así se lo trasladó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y, por ahora, sigue a la espera al no haber solicitantes para este destino.

Fuentes del área de Derechos Sociales que dirige Marta Higueras explican que los alcaldes ponen a disposición del Ejecutivo central los recursos y es éste el que los gestiona. Las iniciativas de las ciudades las está coordinando la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), pero los consistorios no tienen competencias más allá de comunicar el número de viviendas que pueden emplear a la acogida. En ese sentido, Madrid sigue a la espera de que el Gobierno le comunique si algunos de los migrantes procedentes del buque solicita acudir a la capital. La mayor parte de ellos, habría pedido en un primer momento ir a Francia.

Manuela Carmena anunció que Madrid ponía a disposición del operativo un total de 20 viviendas. La cifra fue exacta porque los recursos disponibles en la ciudad han mermado de forma notable este año. Según los datos más actualizados que maneja la concejalía de Higueras y a los que ha accedido este diario, el Ayuntamiento ha dado alojo a un total de 911 solicitantes de asilo en lo que va de año. No existen viviendas específicas para personas refugiadas de otros países, sino que el consistorio tiene a través de la EMVS unidades de alojamiento destinadas a personas migrantes en situación de emergencia social y extrema vulnerabilidad, bien porque hayan pedido refugio y sigan a la espera de la contestación de las Oficinas de Atención al Refugiado para formalizar su situación de asilo en España, o bien porque son inmigrantes irregulares (en algunos casos de forma sobrevenida) y no cuentan con las condiciones mínimas para vivir autónomamente.

El Aquarius en el momento en que llegaba a Valencia el pasado domingo. (EFE)
El Aquarius en el momento en que llegaba a Valencia el pasado domingo. (EFE)

De enero a junio Madrid ha alojado a un total de 911 personas. En torno a 194 fueron al centro de acogida alternativo de Vallecas, 140 al centro Pinar de San José (Carabanchel), 433 al albergue Mejía Lequerica (Chamberí) y 144 fueron alojados en pisos compartidos a través de convenios con la EMVS. Pero no fueron los únicos. Desde finales de 2017 hasta la actualidad, la red de alojamientos municipal ha tenido que dar respuesta a un mayor número de peticiones de asilo e inmigrantes en situación irregular. El consistorio reconoce que los recursos que en años anteriores fueron suficientes para dar respuesta a la situación, a finales del pasado año se vieron completamente desbordados ante el extraordinario repunte de solicitudes.

Además, en el mes de febrero el Ayuntamiento tuvo que abrir de forma provisional un centro de emergencia en la calle Franco Rodríguez (distrito de Tetuán) para alojar a 50 adultos (se atendieron finalmente a un total de 108 personas) que se encontraban a la espera de adquirir la condición de refugiado. Un procedimiento que en algunos casos se había ralentizado hasta los ocho meses. Sobre esta situación, el consistorio ha trasladado desde el mes de marzo al Ministerio de Empleo y Seguridad Social la necesidad de adelantar las primeras entrevistas de formalización de la solicitud de 483 personas. Una cifra significativa y preocupante que pone de manifiesto las dificultades y deficiencias en el modelo estatal de asilo y refugio.

A lo largo de este 2018, el Ayuntamiento ha tenido que hacer frente a una situación que escapaba de cualquier planificación y previsión. En el mes abril dos de los centros municipales que normalmente echaban el cierre el 31 de marzo con el fin de la campaña de frío (que comienza cada año el 25 de noviembre y se destina esencialmente a las personas sin hogar) tuvieron que ser reacondicionados para alojar a un total de 300 personas ante la avalancha de solicitudes de asilo. Fueron el centro Pinar de San José y el de Vallecas.

El actual escenario de emergencia social al que ha ido haciendo frente el consistorio ha colmado en gran medida los recursos municipales. Los centros están repletos y el parque de vivienda social agotado, como denunció la propia delegada Higueras ante la imposibilidad de revertir la venta de pisos a fondos buitre llevada a cabo por el anterior gobierno municipal.

En todo caso, aunque el Ayuntamiento no tiene constancia todavía de que migrantes del Aquarius hayan solicitado refugio en Madrid, reitera el ofrecimiento de 20 viviendas para un total de 100 personas. El consistorio puso en 2016 a disposición del Gobierno estatal (en manos del PP) 41 viviendas para refugiados. En año y medio el gabinete de Rajoy dio uso a 21 y las 20 restantes siguen estando disponibles para el actual Ejecutivo de Sánchez.

Manuela Carmena junto a Pedro Sánchez. (EFE)
Manuela Carmena junto a Pedro Sánchez. (EFE)


Tarjeta de vecindad, logo: el legado de Carmena

Más allá de las actuaciones por petición de asilo, el consistorio madrileño continúa avanzando en las políticas sociales migratorias. Este verano por fin verá la luz la tarjeta de vecindad, una promesa que Ahora Madrid hizo al llegar al Palacio de Cibeles y que fue aprobada en pleno con el PSOE en octubre de 2016. El objetivo es proporcionar algunos derechos a los inmigrantes sin documentación que servirán, entre otras cosas, para que puedan acceder a alquileres de vivienda o cursos de empleo remunerados y utilizar una cartera de servicios municipales.

Que la solidaridad se ha convertido en una de las grandes banderas para esta corporación es indiscutible. El anuncio, también esta semana y coincidiendo con el Día Mundial del Refugiado, de que Madrid cambiará su logo turístico para figurar ante el mundo como la ciudad del abrazo (precisamente este logo será eso) es un nuevo ejemplo del legado que Carmena quiere dejar en esta legislatura. Ya en 2015 Celia Mayer, que todavía estaba al frente del área de Cultura, insistía en que uno de los grandes retos que tenía por delante el nuevo Ayuntamiento era el de "construir un relato" de ciudad, que se constituyera como un gran atractivo para el turismo y lanzar una imagen específica de Madrid.

Igual que París se identifica como la ciudad del amor, Milán de la moda o Londres cuenta con una imagen vinculada a la tradición monárquica y los grandes museos. Entonces, la concejala insistía en que el relato de la capital española había involucionado por culpa de las políticas de austeridad de anteriores administraciones. Al final, casi dos años después y con Cultura en manos de la alcaldía, Carmena confirmó que la seña de identidad de la ciudad debe ser su hospitalidad.

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