hay preocupación por el futuro laboral

Día 1 en Génova 13: avalancha de afiliaciones en medio del trauma y el miedo al futuro

Los trabajadores de la sede nacional vivieron en 'shock' la jornada del viernes y sorprendidos ante el elevado número de llamadas de ciudadanos que quería información sobre cómo afiliarse

Foto: Un hombre se manifiesta delante de la sede del Partido Popular, en la calle Génova de Madrid. (EFE)
Un hombre se manifiesta delante de la sede del Partido Popular, en la calle Génova de Madrid. (EFE)

¡¡Si nos tocan a una, nos tocan a todas!! Las personas que iban este viernes a la sede del PP, en el número 13 de la calle Génova, miraban alarmadas el alboroto que se había montado justo al lado. El día venía cargado ya de sobresaltos. Mientras Pedro Sánchez ganaba la moción de censura en el Congreso y Mariano Rajoy se despedía de la presidencia, un grupo de extrabajadoras del Hotel Bahía de Vigo protestaba a pocos metros del cuartel general de los populares, megáfono en mano. ¡¡Basta de precariedad laboral, basta de explotación impune!! El hotel ha despedido a una veintena de camareras de pisos.

Las protestas rompían el silencio incómodo que se vivía este viernes en Génova 13. El ambiente era extraño. "Estamos en 'shock'", comentaba uno de los pocos empleados del PP que quería hablar. Todas las televisiones que estaban encendidas seguían en directo la segunda jornada de la moción de censura, retratando minuto a minuto el fin de una era. Gestos serios, incluso tristes. Preocupación, miedo... "esto es un trauma". "¿Y ahora qué va a pasar?" La primera planta de Génova la ocupa el PP de Madrid, el embrión de muchos de los males que han sentenciado al ya expresidente. Gürtel, Púnica, Lezo... todo se coció en épocas pasadas.

Es curioso ver según se suben las escaleras una foto de Rajoy y Cristina Cifuentes juntos y sonrientes. "Parece mentira que ya no esté ninguno. Quién nos lo iba a decir hace tres meses", afirma otro trabajador del PP. Lo que está claro es que el futuro es incierto. Este martes hay reunión de la dirección nacional y todos esperan que se anuncien decisiones sobre el nuevo rumbo a seguir. No hay que olvidar que el partido lleva ya unos meses aplicando un plan de bajas voluntarias e incentivadas que de momento ha tenido una fría acogida en la plantilla de la organización, que cuenta con más de 450 empleados y unos gastos de personal de 19 millones de euros.

Eso es lo que más preocupa, el futuro. Muchos coinciden en destacar que el golpe ha sido muy duro y que una de las tareas que ahora tiene que afrontar el partido es "cómo levantar los ánimos de los militantes". Fuentes de Génova señalan que este viernes, primer día de la nueva era, han sido muchas las personas que han llamado a la sede para informarse qué tienen que hacer para afiliarse. Insisten, "hemos recibido muchas llamadas". Más que un día normal. Presencialmente solo se acercaron dos personas por la mañana. El partido no cree que la marcha de Rajoy (que sigue siendo el presidente nacional de la formación) y la crisis que se ha vivido en el PP de Madrid tras la dimisión de Cifuentes provoquen bajas entre los militantes. "Todo lo contrario. Vamos a salir más reforzados", explican las mismas fuentes.

La que sí ha comunicado la baja ha sido la hija de Cristina Cifuentes, que presentó su renuncia el pasado 21 de mayo. Días antes lo había hecho la hermana de la expresidenta. La madre, de momento, sigue afiliada en el distrito de Moncloa. Son pocos no obstante los trabajadores de Génova que quieren pronunciarse públicamente. Lo que está claro es que el tema que más preocupa es su futuro laboral. La pérdida de la Moncloa supone que más de 1.000 asesores del Gobierno central se van a la calle. El partido intentará buscarles acomodo laboral en otras administraciones. Pero va a ser difícil. En el partido no hay hueco, con una especie de ERE aún activo. Por eso hay muchos candidatos para pocas plazas y son muchos en Génova los que temen que pueda haber cambio de cromos.

El presidente del gobierno Mariano Rajoy, despidiéndose de su grupo tras la moción de censura. (EFE)
El presidente del gobierno Mariano Rajoy, despidiéndose de su grupo tras la moción de censura. (EFE)

Independientemente de temores personales, el mazazo de perder el Gobierno central ha sido duro. "Ya solo gobernamos en cinco comunidades, Madrid, Galicia, La Rioja, Castilla y León y Murcia. Y en los grandes ayuntamientos hay que irse al sexto, Málaga, para encontrar un gobierno del PP", explica un dirigente del nuevo equipo del PP de Madrid, que con la nueva dirección de Pío García Escudero se ha reducido bastante y busca una nueva estrategia de comunicación para recuperar los votantes que según las encuestas se han ido a Ciudadanos.

Lo malo es que el horizonte judicial no es nada halagüeño. La publicación de la sentencia de la Gürtel ha supuesto la puntilla para Rajoy, igual que el famoso vídeo de las cremas del Eroski propició la caída de Cifuentes. Y es que la mancha de la corrupción va a seguir enfangando la marca PP. Quedan varias piezas de la Gürtel por enjuiciar, más las noticias que se vayan conociendo según avancen las investigaciones de Púnica y Lezo. Más madera al fuego. Sin olvidar la famosa pieza de los papeles de Bárcenas, reabierta hace poco y sin duda la más mediática, que afecta a la cúpula popular con los presuntos sobresueldos y la reforma en negro de la sede del PP.

Esa es otra. Génova 13, que el viernes vivía en 'shock' los acontecimientos que se desarrollaban en el Congreso, volverá a las portadas de los medios cuando comience el juicio. Entonces se tendrá que exponer públicamente las interioridades del edificio. El escrito de la Fiscalía Anticorrupción es contundente. El PP pagó 1,5 millones de euros en negro al estudio de arquitectura que reformó varias plantas de su sede. Parte de ese dinero salió de la supuesta caja B del partido.

Madrid

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