El propio proyecto asume que habrá un 350% más de atascos

Así será el nuevo Paseo de Extremadura de Carmena: "Tardaré el triple en ir al trabajo"

El Ayuntamiento de Madrid tiene previsto empezar en agosto de este año con las obras que incluirán semáforos, aceras, pasos de peatones, carril bici y un radar de tramo

Foto: Retención en el tramo de la A-5 que cambiará el nuevo proyecto para el Paseo de Extremadura. (EFE)
Retención en el tramo de la A-5 que cambiará el nuevo proyecto para el Paseo de Extremadura. (EFE)

Cada día circulan más de 135.000 vehículos por la A-5. La mayoría de ellos tiene que pasar por el Paseo de Extremadura, que tiene cuatro carriles y es la carretera principal que une Madrid con ciudades dormitorio como Alcorcón, Móstoles o Arroyomolinos. Pero a partir de agosto de este año muchos de esos conductores tendrán que buscar rutas alternativas para entrar a Madrid. El Ayuntamiento de Manuela Carmena ha decidido convertir el tramo de autovía entre Batán y Cuatro Vientos en una carretera de poblado, con aceras, árboles, pasos de cebra, semáforos, carril bici y un radar. Y, lo más importante, la velocidad se reducirá a 50 km/h.

Una medida que la Asociación de Vecinos de Casa de Campo y Batán aplaude y que creen que mejorará la calidad de vida de los residentes a los lados de la autovía. Aunque otros vecinos del barrio que cogen a diario la carretera para ir a trabajar lo ven como un error, ya que aumentará las retenciones en hora punta para entrar a Madrid. Nunca llueve a gusto de todos, y menos en Madrid, pero lo cierto es que la urbanización de este tramo de la A-5 no afectará solo a los vecinos, sino a miles de vehículos e incluso a toda la almendra central. Como explicaba el concejal de Ahora Madrid, Carlos Sánchez Mato, en la presentación del proyecto, la intención no es mejorar el tráfico, sino reducirlo y avanzar en "una ciudad más sostenible, en la que los vecinos sean más protagonistas que el vehículo privado".

Previsión del aumento de tráfico tras las reformas. (Fuente: Ayuntamiento de Madrid)
Previsión del aumento de tráfico tras las reformas. (Fuente: Ayuntamiento de Madrid)


El tráfico aumentará un 350%

Lo más llamativo de la planificación es que se da por hecho que el tráfico aumentará considerablemente. Algo que los vecinos también prevén. Entre los grupos de WhatsApp de residentes de la zona se comparten capturas del proyecto y todos comentan lo mismo: "Se van a hinchar a poner multas", "voy a tardar el triple en ir a trabajar" o "eso por las mañanas se va a poner imposible". Una consecuencia de reducir la velocidad a 50 km/h y semaforizar un tramo tan concurrido como el Paseo de Extremadura. El propio Ayuntamiento de Madrid admite en el dossier del proyecto presentado esta semana que si se incluyen semáforos tanto a la entrada como a la salida de la M-30, "las colas se incrementarán en un 350%", es decir, unos 2.500 vehículos parados.

Los vecinos creen que el ruido aumentará por los frenazos y que también subirá la contaminación por los miles de coches parados

Es el caso de Amparo, que es vecina de Cuatro Vientos y explica a El Confidencial que utiliza ese tramo de carretera siempre que baja a Madrid o va a visitar a su familia, que vive en Campamento. "Las paradas de los semáforos lo único que van a hacer es crear más lentitud y atascos", asegura. Además, no cree que el nuevo proyecto vaya a suponer una mejora para los vecinos por "el ruido de los frenazos y la contaminación de los coches parados". "No es una solución al ruido como dicen", explica Amparo, "todo lo contrario, lo único que conseguirán es dificultar mucho más el tráfico en la zona". "En Colonia Jardín están encerrados entre la carretera de Carabanchel a Aravaca y la carretera de Extremadura, siendo una tapadera para entrar y salir del barrio", dice esta vecina que lleva viviendo en la zona toda la vida.

En realidad, es un problema de presupuesto, asegura Amparo. "Esta zona está súper deteriorada y abandonada. No se gasta presupuesto en los barrios" y por eso cree que no se ha planteado soterrar la carretera, que "es lo que se debería hacer". "Los semáforos empeorarán la situación de los vecinos y de la gente que va a trabajar".

Manuela Carmena, junto a los concejales, José Manuel Calvo, Inés Sabanés y Carlos Sánchez Mato, en la presentación del proyecto.
Manuela Carmena, junto a los concejales, José Manuel Calvo, Inés Sabanés y Carlos Sánchez Mato, en la presentación del proyecto.

Los semáforos, dice el proyecto, aumentarán el tráfico, sí, pero también lo "laminarán". Es decir, se pondrán a la entrada a la vía para "servir de barrera". "Una vez superado el primer semáforo la onda verde permite aumentar la velocidad", explica el Ayuntamiento, aunque "en cualquier caso aumenta el tiempo de trayecto". Y eso, que aumente el tiempo del trayecto, es lo que más preocupa a la gente que utiliza ese tramo para ir a la ciudad a diario.

María, que vive en Alcorcón y utiliza el Paseo de Extremadura para ir a trabajar al centro, también lo tiene claro. "Los días de lluvia son infernales", asegura, y está convencida de que serán mucho peor cuando se incluyan los semáforos.

En verde, punto en el que se encontraría uno de los semáforos. (Fuente: Ayuntamiento de Madrid)
En verde, punto en el que se encontraría uno de los semáforos. (Fuente: Ayuntamiento de Madrid)

Para intentar evitar esa aciaga previsión, el proyecto incluye otras medidas aparte de la semaforización y el radar de tramo. Se construirá una conexión directa desde la Avenida de los Poblados a la A-5 sentido entrada y uno de los carriles se convertirá en un carril bus-VAO reversible. ¿La intención última? Favorecer el transporte público y facilitar la vida a los peatones. "La voluntad municipal es (...) impulsar el desarrollo del transporte público que será posible con la gestión inteligente de la nueva calle, políticas de aparcamientos que faciliten el cambio de modo, la potenciación de modos activos y saludables, y la recuperación del espacio público para los ciudadanos", explican desde el consistorio. Todo en fases que se irán implementando desde este agosto hasta más allá de las elecciones municipales de 2019.

Desde el Ayuntamiento creen que "no debe haber autopistas en las ciudades, sino ser un espacio para estar, para pasear, para montar en bici"

El concejal de Desarrollo Urbano Sostenible del Ayuntamiento de Madrid, José manuel Calvo, explica que "antes de las elecciones" se instalará el radar de tramo, primero a 70 km/h y luego a 50 km/h y el Bus VAO en sentido entrada a Madrid. Después de los comicios se pondría en marcha el resto del proyecto, con los pasos de peatones y los semáforos. "No debe haber autopistas en las ciudades", dice Calvo, tienen que ser "un espacio para estar, para pasear, para montar en bici".

"Hay que quitarse el coche de la cabeza"

Este proyecto no sale de la nada. Forma parte del plan de ordenación y medio ambiente del Ayuntamiento de Carmena de dar, poco a poco, menos prioridad a los coches y más facilidades a los peatones. El efecto embudo aumentará para los coches, pero los vecinos que llevan años conviviendo puerta con puerta con la contaminación de la A-5 están de enhorabuena. Desde la asociación de vecinos de la zona, de hecho, se puso en marcha una campaña con el hashtag #A5VíaUrbana que pedía justamente algunas de las medidas que se van a implementar ahora. Un movimiento al que se sumaron otras plataformas como Greenpeace. Raquel Montón, responsable de la campaña de Movilidad de la organización asegura que es un proyecto "estupendo", teniendo siempre en mente que la finalidad a largo plazo es "quitarse el coche de la cabeza".

Los residentes consideran que ayudará a disminuir la contaminación atmosférica y acústica que hay ahora mismo en ese tramo, en el que las casas están a escasos centímetros de la autopista. Una reivindicación que llevan haciendo durante años los vecinos, que no solo ven la autovía desde las ventanas de su casa, sino que para llegar a sus casas tienen que atravesar la carretera con pasos subterráneos.

Además, según explican desde Greenpeace, la contaminación es algo que "afecta a la salud de todo el mundo" y aunque admiten que, hasta que se terminen de implementar todos los cambios en la vía, se pueden producir "molestias", esos inconvenientes harán que poco a poco se cambien los hábitos de movilidad de los madrileños. "En Madrid solo el 26% de los desplazamientos se hace a través de vehículos privados", explica Raquel, "el resto ya se mueve con otras formas de movilidad sostenible como el transporte público, andando o la bicicleta". Por eso, soterrar la vía como se planteó en un primer momento no sería una solución. "El destino es librarse del coche, gastar fondos públicos en soterrar es la manera contraria" a fomentar otras opciones de transporte.

La capital lleva diez años incumpliendo los límites legales de contaminación y desde Greenpeace vaticinan que, poco a poco, las seis entradas a Madrid, "que ahora están adaptadas a ese 26% minoritario que utiliza el coche, se irán adaptando a la mayoría". En un informe publicado por esta organización ecologista que compara la movilidad en la ciudad con otros núcleos urbanos europeos, explican que, por ejemplo, en Zúrich, el uso del transporte público es seis veces mayor que en Madrid, por lo que piden que los medios alternativos sean "eficientes y baratos". Y para eso piden "implicación de todas las instituciones" y no solo los ayuntamientos. "En Viena el abono anual solo cuesta 365 euros al año, es decir, un euro al día", explica Raquel Montón, sin embargo, "en Madrid es un 50% más caro".

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