"Yo no las pisaría": un informe sobre Madrid Río critica el estado de sus rejillas
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tras una demanda por la muerte de un menor

"Yo no las pisaría": un informe sobre Madrid Río critica el estado de sus rejillas

El estudio pone el foco en el mal mantenimiento del parque, labor de la que se encarga Madrid Calle 30, sociedad adscrita al Área de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid

"El estado de las protecciones de seguridad que evitan que los usuarios del parque puedan caer por los huecos de las chimeneas no es el adecuado y deberían revisarse todos los tramex [rejillas] del parque". Esa es la conclusión a la que llegó el arquitecto Juan Gallego tras inspeccionar el pasado 18 de abril las rejillas que conforman la parte superior de tres chimeneas que conectan el Parque Madrid Río con los túneles de la M-30 que circulan por debajo, unas estructuras similares a las que se encuentran en distintas aceras de Madrid para ventilar el sistema de Metro. Aunque Gallego asegura a El Confidencial que el mal estado de las rejillas del parque no implica una situación de "inseguridad absoluta" para los viandantes que caminan sobre ellas, su opinión al respecto es clara: "Yo no las pisaría".

El arquitecto recoge esta advertencia en un informe que ha sido realizado a petición del padre de Alonso C. R., un joven de 15 años que falleció en febrero de 2017 tras caer 20 metros por una de las chimeneas del parque y golpearse contra un palé de ladrillos cuando se encontraba con otros tres menores. La causa judicial por dicho accidente fue sobreseída el pasado 15 de septiembre, al considerarse que los adolescentes habían manipulado la rejilla de la chimenea, pero el padre de la víctima ha demandado ahora tanto al Ayuntamiento de Madrid como a la empresa Madrid Calle 30, sociedad que se encarga del mantenimiento de dicha estructura, argumentando que la muerte de su hijo se debió a un mal funcionamiento de los servicios públicos.

Así fue el accidente en el que murió Alonso C. R.

En este sentido, el estudio de Gallego resulta clave para el caso, y es que el arquitecto contradice en dicho análisis el primer informe pericial, que sostiene que la víctima, "sola o con ayuda de sus amigos", arrastró la rejilla fuera de su alojamiento de forma intencionada. "Una vez analizado el estado de todos los tramex de la zona, no se puede descartar que el accidente se hubiera producido por un mal estado del tramex encontrado en el fondo de la chimenea. Se ha demostrado que el mantenimiento de la zona no es el adecuado, ni siquiera en las zonas visibles y más accesibles", defiende Gallego en su informe, dejando así en el aire la posibilidad de que la rejilla simplemente cediera ante el peso del adolescente, versión que siempre han defendido los tres amigos que se encontraban con el fallecido.

Huecos, roturas y cortes con radial

placeholder Separación del tramex del accidente del hueco que debería cubrir. (Foto: Juan Gallego Montoya)
Separación del tramex del accidente del hueco que debería cubrir. (Foto: Juan Gallego Montoya)

En su informe, Gallego analiza las rejillas de tres chimeneas de Madrid Río: dos que se encuentran a ras de suelo y aquella en la que se produjo el accidente, de unos siete metros de anchura y 2,5 de altura, estructura a la que la víctima se subió utilizando la caja de registro eléctrico que hay en uno de sus muros como apoyo. El arquitecto, por tanto, no inspeccionó el conducto en el que murió Alonso hasta el pasado abril, 14 meses después de que el chico se precipitara por el mismo. "Yo lo que me esperaba encontrar era un tramex perfecto, sin ningún problema. Me imaginé que dirían: 'Ha ocurrido algo, así que por lo menos vamos a sanear esta zona", explica el arquitecto a este diario. Sin embargo, Gallego se llevó una sorpresa tras revisar el lugar.

"Los desperfectos que vi fueron zonas rotas, zonas dobladas... También hay un tramex que han debido de colocar después y que no coincide con el hueco perfectamente, lo que deja una separación de unos dos o tres centímetros con el borde... Y también hay cortes en algunos de los tramex que habrían sido realizados con una radial, porque son limpios y perfectamente rectos", explica el arquitecto. Asimismo, en lo que se refiere a la posibilidad de que los daños se hayan producido después del accidente, Gallego recuerda que en el acta policial del 8 de febrero de 2017, día en que se produjo el accidente, los agentes ya avisaban de varios desperfectos en la estructura. "Después de revisar la zona del siniestro y ver los informes tanto de la policía como de la autopsia, soy incapaz de descartar que haya sido por un mal mantenimiento del tramex", afirma Gallego.

placeholder Corte con radial en un tramex que se encuentra a ras de suelo. (Foto: Juan Gallego Montoya)
Corte con radial en un tramex que se encuentra a ras de suelo. (Foto: Juan Gallego Montoya)

Al margen de esta chimenea, Gallego recoge también en su informe el estado de otros dos conductos del parque cuyas rejillas, a diferencia de la primera, se encuentran en la acera y cada día soportan el peso de decenas de personas. El arquitecto señala en su informe que ambas estructuras presentan un mejor mantenimiento que la primera, pero aun así enumera una serie de desperfectos. "En algunas zonas, te encuentras con que tienen cortes o están abolladas. Hay partes en las que incluso algún punto de soldadura ha saltado"; "en una de las chimeneas, el tramex está cortado longitudinalmente de un lado a otro más de la mitad de la sección del perfil con un radial", comenta. "Eso está ahí, nadie lo ha arreglado, nadie lo ha colocado en su sitio, nadie ha cambiado ese tramex, nadie le ha dado un punto de soldadura. Eso es lo llamativo".

Los responsables del mantenimiento

El 20 de febrero de 2004, el Ministerio de Fomento y el Ayuntamiento de Madrid firmaron un convenio por el que la titularidad de la M-30 pasaba a manos del consistorio. A partir de ese momento, la capital se hizo cargo del mantenimiento de la vía y de sus instalaciones, entre ellas las chimeneas de Madrid Río, que se construyeron tras el soterramiento de los túneles. Para ello, el consistorio creó la empresa Madrid Calle 30, una sociedad de economía mixta adscrita al Área de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid. Y el socio privado de esta, la Empresa de Mantenimiento y Explotación de la M30, se encarga a día de hoy de vigilar el estado de las rejillas que protagonizan este reportaje.

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