ANTES DE LAS ELECCIONES MUNICIPALES

El 'arma electoral' de la nueva Castellana: Carmena quiere aprobar el plan en 2019

El proyecto, que se desarrollaría a lo largo del próximo mandato, quedaría aprobado antes de finalizar la legislatura y actuaría como un importante arma electoral en la campaña

Foto: La concejalía de Desarrollo Urbano Sostenible quiere aprobar el proyecto antes de las municipales.
La concejalía de Desarrollo Urbano Sostenible quiere aprobar el proyecto antes de las municipales.

El Ayuntamiento de Madrid trabaja contrarreloj para que a finales de año la ciudad tenga terminada la nueva Gran Vía, el gran proyecto por el que ha apostado el equipo de Gobierno de Manuela Carmena en esta legislatura. Y, ahora, no solo ha comenzado a proyectar los planes de futuro para el próximo mandato, con el impulso de la transformación del Paseo de la Castellana, sino que la concejalía de Desarrollo Urbano Sostenible que dirige José Manuel Calvo pretende dejar aprobado el proyecto antes de las elecciones de 2019. Y lo hace con dos objetivos: tener avanzado el procedimiento sobre el papel por si la candidatura repite en la corporación y, sobre todo, tener lista un importante arma electoral que Ahora Madrid ha convertido en marca propia con su política de ciudad sostenible.

Fuentes consistoriales reconocen que no pueden poner encima de la mesa plazos exactos al haber iniciado ya un proceso de participación que mucho tendrá que decir en el proyecto final, aunque aseguran que uno de los escenarios que manejan —y que esperan poder cumplir— es que el plan quede aprobado en junta de gobierno y pleno municipal antes de que los madrileños acudan a votar en 2019. Los procesos de licitación, adjudicación y ejecución se llevarían a cabo al iniciar la siguiente legislatura y en la segunda parte del próximo mandato el bautizado como Paseo (en lugar de eje) Norte-Sur de la ciudad podría estar funcionando, exactamente igual que el proyecto de peatonalización de la Gran Vía, que el Gobierno iniciará a mediados de marzo y prevé inaugurar antes de que finalice el año.

Ahora Madrid es consciente de que el nuevo eje Norte-Sur es un plan a medio plazo, en tanto a que llevarlo a cabo pasaría necesariamente por mantenerse en el Palacio de Cibeles a falta incluso de que la propia candidatura se defina para las próximas municipales. El mensaje del área de Urbanismo, sin embargo, es claro en este momento: el proyecto de Gran Vía puede ser solo el principio y esta será su carta de presentación en los comicios para dar continuidad al "nuevo urbanismo" de Madrid, explican. Precisamente, el concejal José Manuel Calvo mantuvo el jueves una reunión con los impulsores de la petición 'Por un carril bici en la Castellana' en 'Change.org', a los que le faltan menos de 5.000 firmas para alcanzar las 25.000 y en cuya propuesta el consistorio también se ha basado para elaborar el anteproyecto hecho público.

La gran reforma que el Ayuntamiento propone para los años de la próxima legislatura mira directamente al eje que une Plaza de Castilla con Atocha; es decir, los paseos del Prado, Recoletos y Castellana. El gran objetivo seguirá siendo la reducción del tráfico motorizado a la mitad en la mayor parte de los tramos, en beneficio de los peatones y de "modos de movilidad sostenible" que contarán con varios carriles más.

Contempla nuevos itinerarios peatonales con la transformación de glorietas como la de Neptuno en un espacio transitable

Contempla también nuevos itinerarios peatonales con la transformación de glorietas como la de Neptuno (que se convertirá en un espacio transitable para los ciudadanos) o la eliminación de intersecciones entre bulevares; más infraestructuras ciclistas a lo largo del paseo que compartirán espacio con los coches a una velocidad limitada de 20 km/h; la ampliación de aceras y el aumento de zonas verdes y arbolado, además de la reordenación de los aparcamientos y la prioridad de los autobuses en los semáforos y un carril reservado para una linea de autobús de alta capacidad (linea 27). La corporación municipal asegura que el reto es convertir la arteria urbana más grande de Madrid en un "eje cívico" y, para ello, asegura que también fortalecerá el transporte público.

Carmena y los delegados de Medio Ambiente y Desarrollo Urbano, Inés Sabanés y José Manuel Calvo. (EFE)
Carmena y los delegados de Medio Ambiente y Desarrollo Urbano, Inés Sabanés y José Manuel Calvo. (EFE)

Según el proyecto de 81 páginas al que ha tenido acceso este diario, el consistorio establece cinco posibles tramos sobre los que actuará. El primero es el relativo al Paseo del Prado (entre Atocha y Cibeles) que el Ayuntamiento identifica como "uno de los espacios con mayor valor patrimonial" de la ciudad. En él pretende reducir a dos carriles por sentido la circulación del tráfico privado (en la actualidad hay cuatro en cada sentido), crear un carril bici exclusivo de doble sentido entre Atocha y la Plaza de la Lealtad y mejorar el espacio peatonal en los puntos clave del tramo, que se corresponden fundamentalmente con los museos. En cuanto al segundo tramo, el Paseo de Recoletos (entre Cibeles y Colón), en el que los carriles de circulación de coches se reducirían a tres por sentido (ahora hay cinco en un sentido y cuatro en el otro) y las aceras ganarían espacio en ambos lados en favor de los peatones.

El tercer tramo —que estaría dividido en dos partes; Colón-Eduardo Dato y Eduardo Dato-San Juan de la Cruz— comprendería el recorrido que más restricciones sufrirá al tráfico privado. En concreto, el intervalo del Paseo de la Castellana a la Plaza San Juan de la Cruz, que pasaría de sus seis carriles actuales en un sentido y siete en el otro a tres en ambos lados, y uno de ellos compartido con bicicletas y peatones a la mínima velocidad permitida. En cuanto al cuarto, que comprende la Castellana entre Nuevos Ministerios y la Plaza de Lima (uno de los espacios de centralidad terciaria de la capital), disminuiría los carriles para el coche privado de los ocho que tiene ahora a cinco y las bicicletas ganarán espacio gracias a un carril exclusivo. El quinto de los tramos de actuación, de la Plaza de Lima a Plaza de Castilla, solo vería reducido un carril (de cinco se queda en cuatro).

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