INSISTE EN PROTEGER EL EDIFICIO DE MADRID

La guerra por Ambasz: el Ayuntamiento se opone al proyecto pese al sí de Patrimonio

La comisión de Patrimonio vota a favor de seguir adelante con el proyecto del arquitecto. El Ayuntamiento se niega e insiste en la necesidad de no derribar el edificio del Paseo del Prado

Foto: Edificio del número 30 del Paseo del Prado donde la Fundación Ambasz pretende levantar su museo.
Edificio del número 30 del Paseo del Prado donde la Fundación Ambasz pretende levantar su museo.

La comisión local de Patrimonio Histórico de Madrid debía decidir en su reunión de este viernes si daba luz verde al proyecto definitivo de la Fundación Ambasz en el número 30 del Paseo del Prado, en el edificio que la anterior corporación de Ana Botella cedió gratuitamente al arquitecto argentino Emilio Ambasz y en el que pretende —después de derribarlo— levantar un mueseo en torno a su obra. El Ayuntamiento de Madrid envió a este órgano su informe técnico definitivo, elaborado por los servicios municipales del área de Desarrollo Urbano Sostenible, en el que descartaba categóricamente la demolición del edificio situado en pleno Eje Prado-Recoletos dada la importancia histórica del mismo para la ciudad y recordando que para sustituirlo es necesario mejorar los valores del inmueble y conservar las características arquitectónicas del entorno. Cosa que no ocurrirá con el nuevo uso que se le pretende dar, afirma el informe.

Sin embargo y para sorpresa del consistorio, la comisión ha votado por mayoría seguir adelante con el proyecto de Ambasz que si bien renunció a su elemento más controvertido (la fachada vegetal que contenía el primer boceto) sigue manteniendo características que los técnicos municipales desaconsejan por completo. Según ha podido confirmar este diario, los votos que del Ayuntamiento dependían (tres) fueron negativos, mientras que los de la Comunidad madrileña (siete) se decantaron por el sí apoyándose en tres informes alternativos elaborados por el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y una asesora de la candidatura del Paseo del Prado a la lista de la Unesco. Especialmente tajante se mostró la directora general de control de la edificación del consistorio, Ana Perpiña, insistiendo en que no es partidaria de autorizar la demolición de un edificio cuyo valor patrimonial es suficientemente importante como para no ser sustituido.

La Comunidad, por su parte, ha insistido en que los informes técnicos analizados señalan la viabilidad del proyecto "en base a las notables mejoras" y recalcan, sin embargo, "el escaso valor arquitectónico" según la documentación presentada por el COAM. Por su parte, la Real Academia asegura que la fachada oriental del Paseo del Prado "admite la inclusión de tal edificio" aunque sí insiste en que lo deseable sería acentuar las líneas que marcan la horizontalidad de la fachada. Sobre la petición del consistorio para aumentar la protección del inmueble, la directora general de Patrimonio, Paloma Sobrini, recuerda que eso sería objeto de otro expediente de competencia municipal y recuerda que para ello sería necesario también actualizar el Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos de la ciudad.

Ante las posturas encontradas comienza la guerra definitiva entre administraciones y con los intereses del arquitecto en medio. El Ayuntamiento tiene claro que seguirá dando la batalla y tal y como ha podido confirmar este diario, iniciará lo antes posible una modificación puntual del Plan General para elevar el grado de protección del edificio y evitar así que sea derribado. En la actualidad, el edificio en cuestión —de 3.000 metros cuadrados y ladrillo rojo— está catalogado como "nivel 3 de grado ambiental" después de que en 2013 se modificara el Plan General por parte de la Comunidad, bajando el grado de protección (hasta entonces seguía en el "nivel 2 grado estructural", manteniéndose protegido).

Precisamente, la cesión gratuita a Emilio Ambasz por 75 años fue aprobada en la última junta de gobierno presidida por Botella. A partir de ahí solo faltaba el visto bueno de la comisión de Patrimonio —que finalmente se reunió este viernes, dos años después—. El cambio de Gobierno en mayo de 2015 frenó los tiempos de la operación. La decisión que ha tomado hoy el órgano dependiente de la comunidad deberá ser refrendada en todo caso por la comisión de Patrimonio municipal, que debe conceder en última instancia la licencia. Y precisamente aquí sufrirá un nuevo parón. El consistorio es consciente de que se enfrenta a una denuncia por parte del arquitecto, que podría exigir una importante indemnización.

El Ayuntamiento recuerda que el edificio es de titularidad municipal e insiste en que revocar esa cesión y proteger el edificio madrileño es una prioridad como lo fue mantener en pie el Edificio España.

Madrid

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