Los audios de las 'amenazas' del diputado de Cifuentes: "En las corridas, el toro palma"
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guerra judicial en el hospital de la princesa

Los audios de las 'amenazas' del diputado de Cifuentes: "En las corridas, el toro palma"

Eduardo Raboso, diputado del PP y médico, pidió a su equipo ayuda contra un compañero que le ha denunciado, ya que no se trata de "encargarle a nadie que le haga un tatuaje a su mujer en la cara"

Foto: Los audios de las 'amenazas' del diputado de Cifuentes: "En las corridas, el toro palma"
Los audios de las 'amenazas' del diputado de Cifuentes: "En las corridas, el toro palma"

"(...) Esto empieza a parecer una corrida de toros, y él puede dar muchas cornadas, pero en todas las corridas de toros, en todas todas, al final pasa igual, el toro palma". La guerra judicial y personal que mantienen dos médicos del hospital madrileño de La Princesa alcanzó uno de sus puntos álgidos el pasado 23 de diciembre de 2016, cuando Eduardo Raboso García-Baquero, diputado autonómico del PP y jefe del servicio de Otorrinolaringología de este centro sanitario, reunió a varios médicos de su equipo para pedirles su ayuda tras comunicarles que otro facultativo del departamento, el doctor Adolfo Hinojar, le había puesto una querella por injurias. "Como podéis imaginar, yo también me sé defender. Veremos a ver, quiero decir, que donde las dan las toman".

Como publicó El Confidencial, Raboso está siendo investigado en el juzgado número 47 de Madrid por un delito de injurias y calumnias, después de que acusara a su subalterno de acosador sexual y de tener trastornos psiquiátricos. El médico en cuestión, Adolfo Hinojar, ya fue sancionado por la Consejería de Sanidad a nueve meses de suspensión de empleo y sueldo tras una denuncia interna de Raboso y de una médica residente. Al final, Sanidad determinó que nunca hubo acoso, sino dos faltas de desconsideración por varios exabruptos que Hinojar dijo a sus compañeros. Desde entonces, ambos dirimen un enfrentamiento que ha salpicado al resto del departamento y ha llegado a los tribunales.

La grabación de esa reunión, a la que ha tenido acceso este diario, dura unos 40 minutos y recoge las palabras que Raboso dirigió a algunos de los miembros de su equipo (no todos) para comunicarles la querella de Hinojar y los pasos a seguir a partir de ese momento. "En función de cómo vayan las cosas, es posible que necesite ayuda vuestra de muy diversas formas", señala Raboso. Por lo que se oye en la reunión, los facultativos presentes no tienen en estima a Hinojar, al que definen como un mal compañero, de difícil carácter, una persona irascible que les grita constantemente y que disfruta de ciertos privilegios en el servicio.

Sus palabras no fueron bien recibidas por todos los presentes. Una de los miembros del servicio, la doctora Laso, envió un escrito a la gerencia del hospital señalando que "en dicha reunión, el Dr. Raboso solicitó expresamente apoyo y ayuda al servicio frente a esta denuncia del Dr. Hinojar, lo que entiendo que está plenamente fuera de las funciones que tiene atribuidas como Jefe de Servicio y no tiene relación alguna con la actividad asistencial, siendo un tema suyo personal, en el que considero que el servicio no tiene que verse involucrado".

Fachada principal del Hospital La Princesa de Madrid. (EFE)
Fachada principal del Hospital La Princesa de Madrid. (EFE)

Raboso, siempre manteniendo la calma, pide a sus subalternos que cumplan con su trabajo, pero que intenten evitar al doctor Hinojar, que cuanto menos "interactúen con él" mucho mejor. "Yo creo que conviene, cosa que haga, cosa que se comunica por escrito y sanseacabó. Cualquier 'pijez' que haga no dejéis de contármelo. Ni una", les pide Raboso, que en otro momento de la conversación explica a su equipo que el problema de que hayan llegado hasta ese punto es que la jefatura de servicios, que él dirige, "no tiene competencias disciplinarias, si no desde hace un año ya no estaríamos aquí".

Sanidad sancionó con nueve meses de suspensión de empleo y sueldo a Hinojar por "grave desconsideración con los superiores, compañeros, subordinados o usuarios". Según el expediente que abrió la Consejería de Sanidad tras la denuncia de Raboso y una residente, Hinojar amenazó a esta última tras una discusión con "meterle la polla por el culo hasta sacarle los ojos de las órbitas". Esta frase fue corroborada por tres facultativas del hospital, aunque en la instrucción que se ha llevado a cabo en el juzgado número 47 de Madrid el doctor Hinojar también ha aportado otros testigos que aseguran que nunca pronunció esa frase.

Raboso presume en esa reunión de ser un hombre con contactos. Ya había sido diputado del PP en la anterior legislatura. "(...) Yo hasta ahora he estado muy condicionado por la dirección y por la consejería (...) estoy esperando, esperando, pero este hombre lo está llevando a un terreno personal donde yo también sé moverme muy bien. Yo empiezo hoy iniciativas contra él a niveles a los que él no ha recurrido. Cada palo que aguante su vela". Raboso promovió la denuncia interna contra Hinojar en noviembre y para agilizarla llegó a escribir personalmente a la presidenta regional, Cristina Cifuentes.

"Me parece inadmisible la parsimonia e indolencia con la que se está manejando este asunto (...) y creo que se expone a la residente y a mí a un riesgo inaceptable de agresión física y al Gobierno a un escándalo intolerable e innecesario (...) te ruego tu intervención", llegó a decir en el mensaje que envió a Cifuentes. La queja de Raboso surgió efecto. Al día siguiente de escribir a la presidenta, el consejero de Sanidad (entonces Jesús Sánchez Martos) ordenaba la apertura de un expediente disciplinario contra Hinojar.

Foto: Un médico y diputado del PP, investigado por acusar a un subalterno de acoso sexual

La conversación de Eduardo Raboso con su equipo trasluce algunas amenazas. "Porque esto empieza a parecer una corrida de toros, y él puede dar muchas cornadas, pero en todas las corridas de toros, en todas todas, pasa igual, el toro palma", señala el hoy diputado, que en un momento de la reunión aseguró que se iba a defender "de forma absolutamente legítima y sin faltar a la ley, actuando en las vías que a mí me asisten en derecho", ya que no era cuestión "de encargarle a nadie que le haga un tatuaje a su mujer en la cara". La esposa de Hinojar es cargo de confianza en la Administración regional. La reunión finalizaba pidiendo a la doctora Laso, que tiene buena relación con Hinojar, que mediara en el conflicto, ya que si no "tengo cosas gordísimas, cosas de cárcel… Yo creo que se ha equivocado. No sabe dónde se ha metido".

En su escrito de queja a la dirección del hospital, escrito que también se aportó al expediente que la consejería abrió a su vez al doctor Raboso por acoso laboral a Adolfo Hinojar (expediente que se cerró), la doctora Lasa señala que "finalizada la reunión, el Dr. Raboso me lleva aparte y en privado me solicita de forma insistente que hable con el Dr. Hinojar para pedirle que retire su demanda, por su propio bien y por el bien del servicio, que le diga que se está equivocando, que tiene familia, que lo que está haciendo es un suicidio… Me pide expresamente que no me ponga de su lado y me recuerda que vivo muy bien, que me trata, no como a su madre, pero sí como a su hermana mayor, que siempre me ha tratado bien, que me ha protegido, que tengo una vida cómoda. Finalmente, me recuerda que él es un hombre agradecido".

El exconsejero de Sanidad Jesús Sánchez Martos.Raboso asegura que su servicio ha vivido dos años horrorosos y que esa reunión, de la que no recuerda todos los detalles, se enmarca en una reunión normal para analizar lo que estaba pasando. "Sigo pensando que actué correctamente. Son muchos, muchos, los incidentes protagonizados por el doctor Hinojar. Pero creo que actúe bien cuando la residente me presentó la queja por una conducta inadmisible. Yo también he intentado proteger al doctor Hinojar, ayudarle, pero solo he recibido ataques por su parte. Una auditoría interna promovida por CCOO, sindicato del que Hinojar es afiliado, una denuncia interna por acoso en la que testificaron más de 100 personas, y ahora una querella por injurias, que se va a archivar con toda seguridad. Yo no amenacé a nadie en esa reunión. Siempre digo que hay que actuar respetando la ley. Su mujer es una persona encantadora, y creo que se me está tratando injustamente".

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