guerra judicial en el hospital de la princesa

Un médico y diputado del PP, investigado por acusar a un subalterno de acoso sexual

Eduardo Raboso, nuevo diputado de Cifuentes, ha sido denunciado por otro médico de su equipo de iniciar una campaña de desprestigio contra él. El denunciante fue sancionado por desconsideración

Foto: Fachada principal del Hospital de La Princesa. (EFE)
Fachada principal del Hospital de La Princesa. (EFE)

Guerra judicial en los pasillos del hospital madrileño de La Princesa. Eduardo Raboso García-Baquero, diputado autonómico del PP y jefe del servicio de Otorrinolaringología de este centro sanitario, está siendo investigado en el juzgado número 47 de Madrid por un delito de injurias y calumnias, después de que acusara a un médico de su equipo de acosador sexual y de tener trastornos psiquiátricos. Su subalterno, el doctor Adolfo Hinojar, fue sancionado por la Consejería de Sanidad sin nueve meses de empleo y sueldo tras una denuncia interna de Raboso y de una médica residente. Pero Sanidad determinó que no hubo acoso, sino desconsideración. Además, el juzgado de lo contencioso administrativo número 19 de Madrid anuló provisionalmente esa sanción a la espera de que se resuelva la vía penal, la del 47.

La instrucción está prácticamente acabada, explica un portavoz del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM). El juez que lleva el caso, Adolfo Carretero, ha pedido a la Fiscalía que se pronuncie sobre el mismo, ya que cuando empezaron las diligencias el demandado no era diputado (Eduardo Raboso tomó posesión el pasado 21 de septiembre) y ahora sí lo es, y por tanto está aforado. El magistrado quiere saber si debería inhibirse y pasar el caso al TSJM.

Hinojar presentó su querella por injurias y calumnias en noviembre de 2016. En ella, acusa a su jefe y hoy diputado autonómico de iniciar una campaña de desprestigio personal y profesional contra él "consistente en afirmar que el doctor Hinojar está infligiendo actos de acoso reiterados sobre una de las residentes del hospital". Ambos profesionales no se llevan bien. Eso es 'vox populi' en el hospital y en el departamento. Aunque el punto de inflexión se produjo el 26 de noviembre de 2015, cuando Raboso (que ya había sido parlamentario del PP en la anterior legislatura) escribió desde su teléfono un mensaje de WhatsApp a Cristina Cifuentes, presidenta regional.

"Querida presidenta (...) Hace dos semanas denuncié por registro [lo hizo el 16 de noviembre] el acoso laboral que uno de mis adjuntos estaba infligiendo a una de mis residentes. Dicho acoso tiene un fuerte contenido de género, ya que las broncas, siempre injustificadas, incluyen violentas amenazas obscenas de fuerte contenido sexual. En el incidente denunciado la amenazó ante testigos con meterle la polla por el culo hasta sacarle los ojos de las órbitas...". Raboso proseguía su mensaje asegurando que Hinojar "estuvo a punto de agredirme" en otro incidente y le acusaba de sufrir "trastorno psiquiátrico".

El médico y hoy diputado Eduardo Raboso.
El médico y hoy diputado Eduardo Raboso.

Raboso pedía a la presidenta que agilizara la investigación interna contra Hinojar, que ya había comenzado pero que no avanzaba al ritmo que a él le hubiera gustado. Quería que el asunto trascendiera fuera del hospital y pasara a la Inspección Médica de la consejería "para evitar desgracias (...) Me parece inadmisible la parsimonia e indolencia con la que se está manejando este asunto (...) y creo que se expone a la residente y a mí a un riesgo inaceptable de agresión física y al Gobierno a un escándalo intolerable e innecesario (...) te ruego tu intervención".

La queja de Raboso surgió efecto. Al día siguiente, 27 de noviembre, el consejero de Sanidad (entonces Jesús Sánchez Martos) ordenaba la apertura de un expediente disciplinario, aunque la médica residente que supuestamente había 'recibido' la grosera frase de Hinojar no denunció hasta tres días después, el 30 de noviembre (y eso que el incidente había ocurrido el 13 de octubre en la consulta de Hinojar). Durante la instrucción de ese expediente interno, fueron llamados a declarar varios testigos. Hinojar quiso que también lo hicieran los dos pacientes que estaban con él en la consulta, que firmaron una declaración jurada asegurando que no escucharon nunca esa frase tan hiriente de la boca del doctor Hinojar. Sanidad no los admitió.

Anulada la sanción de nueve meses

Luis Fernández Hermida, director general de Inspección y Ordenación, llegó a determinar que "no se ha demostrado ninguna conducta del doctor Hinojar que suponga violencia de género. No se ha evidenciado ninguna enfermedad mental que anule o disminuya su capacidad de decisión. Tampoco se ha evidenciado que su conducta suponga un riesgo físico para ninguna persona". Lo hizo tras analizar varios 'incidentes' denunciados internamente contra el médico. Aun así, tres facultativas del hospital aseguraron que oyeron la famosa frase de Hinojar, aunque la inspección reconoce "incongruencias" en sus declaraciones. Las tres afirmaron, no obstante, que nunca se habían sentido en peligro delante de Hinojar, y negaron que fuera una persona machista.

Una psiquiatra de La Princesa también declaró que "nunca ha tenido conocimiento de que el doctor Hinojar haya supuesto un riesgo de agresión para otras personas ni haya manifestado conductas de tipo acosador o controlador". Según el escrito de Hermida, "las declaraciones de las tres mujeres directamente implicadas en este incidente, así como la declaración profesional de la psiquiatra, restan todo valor a lo expresado por el doctor Raboso en sus múltiples manifestaciones tendentes a encuadrar este asunto en un marco de violencia de género con riesgo inminente para diversas personas".

El director general de la Inspección criticó la conducta de Eduardo Raboso. "Si tan grave consideraba el incidente del 13 de octubre, no se acaba de entender bien cómo es que deja pasar 27 días entre su conocimiento y su denuncia por escrito para, a continuación, actuar sobre todas las palancas que tiene a su alcance, incluido enviar un mensaje a la presidenta de la comunidad, con unos fines claramente distorsionadores, con el fin de apartar al doctor Hinojar de su puesto con toda rapidez".

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. (EFE)
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. (EFE)

Al final, Adolfo Hinojar fue sancionado con nueve meses de suspensión de empleo y sueldo por "grave desconsideración con los superiores, compañeros, subordinados o usuarios". Pero nunca por acoso. Aunque los instructores dejan claro que según los tres testigos dijo lo que dijo, "un exabrupto o grosería de muy fuerte calibre". El 3 de enero de 2017, Sanidad le comunicó la sanción, que se aplicó al siguiente día. En enero de 2017, Hinojar ya había denunciado por injurias a su jefe, Eduardo Raboso.

El médico recurrió su sanción ante los tribunales. El juzgado de lo contencioso administrativo número 19 de Madrid la anuló el 5 de mayo, aunque Hinojar no se pudo incorporar a su trabajo hasta el 6 de junio. Fuentes sindicales señalan que Raboso, gracias a su influencia en la consejería, logró también que la Abogacía de la comunidad llevara el asunto incluso a la Fiscalía para que investigara a Hinojar, pero el ministerio público no vio delito. Ahora, la guerra judicial se dirime en el 47. El Confidencial se ha puesto en contacto con el doctor Hinojar, que prefiere no hacer comentarios hasta que la Justicia se pronuncie, aunque aclara que nunca dijo la polémica frase y que los dos pacientes que no pudieron testificar en el expediente interno sí han declarado en el juzgado corroborando su versión.

La sanción de nueve meses, anulada cautelarmente, también está recurrida en vía judicial, aunque el juzgado contencioso administrativo que lleva este caso está esperando, por el principio de prejudicialidad, a que resuelva el juzgado 47 el procedimiento penal de injurias. A Raboso, por su parte, también le abrieron un expediente por acosar a Hinojar, pero se cerró. Hinojar sí quiere dejar claro que él y su familia han "vivido una auténtica persecución" y que quiere que "se haga justicia y olvidar todo esto". La documentación a la que ha tenido acceso este diario también incluye una denuncia en comisaría que Raboso puso acusando a Hinojar de ir por los pasillos del hospital con una especie de vibrador enseñándolo por la bragueta. Cuando se enteró, Hinojar denunció a Raboso por denuncia falsa. Ambos acabaron retirando sus demandas.

Raboso, por su parte, espera que en breve se archive la querella contra él. "Todo lo que hace Hinojar es por venganza. Porque me eligieron a mí para la jefatura de servicio y no a él. Yo también he sufrido bastante con este lamentable asunto. Yo solo transmití lo que me dijo una médica de mi departamento. No podía consentir lo que pasó. Había muchas quejas internas contra él. No hay que olvidar que en el juzgado 47 también han declarado muchos profesionales denunciando la actitud de Hinojar. El correo que envié a Cifuentes es un correo privado, y fue la mejor forma de describir lo que estaba pasando".

Madrid

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