CIUDAD LINEAL LIDERA LA LISTA

Más de 16.000 grafitis limpiados en Madrid: ¿cómo están las paredes de su distrito?

¿En qué distritos se han retirado más grafitis? ¿Cuántos miles de metros ocupaban las pintadas? El centro lidera la lista en cantidad y Ciudad Lineal, en superficie

Foto: Fotografía de archivo de un grafitero pintando una pared. (EFE)
Fotografía de archivo de un grafitero pintando una pared. (EFE)

Existen tantos grafitis en Madrid que su presencia ya parece haberse normalizado. Pero ¿sabía que este tipo de pintadas cubre miles y miles de metros cuadrados de superficie en la capital? Desde el consistorio han recopilado el número de grafitis eliminados este año por los servicios de limpieza en cada distrito, así como la extensión en metros cuadrados que ocupaban antes de desaparecer. Si ha notado que en los últimos meses los alrededores de su casa han sufrido algún cambio de color y no sabía por qué, he aquí una posible explicación a su incertidumbre.

En la base de datos elaborada por el Ayuntamiento de Madrid se registra que, entre enero y abril de 2017, se retiraron en la zona Centro-Argüelles más de 2.560 grafitis. Le siguieron Ciudad Lineal, con más de 2.370 pintadas, y Tetuán, con cerca de 1.880.

Pero en ninguno de estos casos la cantidad de grafitis se corresponde con la superficie que ocupaban y, si nos detenemos en la segunda clasificación, los distritos que lideran la lista son los siguientes: en primer lugar, Puente de Vallecas, con una superficie pintada mayor a 40.220 metros cuadrados, seguido de Carabanchel, con más de 36.680 metros cuadrados de grafitis eliminados, y Ciudad Lineal, con 35.722.

¿En total? Más de 16.000 grafitis limpiados en Madrid y casi 420.000 metros cuadrados cubiertos.

Algunos grafiteros ni se inmutan por la retirada de sus pintadas. Es el caso del madrileño Rol —nombre artístico—, grafitero profesional y director de la empresa Grafiti Madrid, que realiza encargos de negocios particulares. Hace tantos años que empezó en el mundo del grafiti que ya no le sorprende la voluntad de retirarlos. “Normalmente, los grafitis que quitan son las firmas porque son los que estéticamente pueden molestar más”, explica a El Confidencial. Para él, su trabajo consiste en “dar color a la ciudad” y defiende que “los jóvenes que se meten en esto lo que tienen que hacer es manchar la ciudad para aprender”.

Pintar una pared le puede costar a un grafitero mínimo 50 euros. Pero para las instituciones públicas y, en consecuencia, para todos los ciudadanos, su eliminación resulta mucho más cara. Desde el Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento recuerdan que “la limpieza de grafitis está incluida en los contratos integrales de limpieza” aunque “no existe desglose de los diferentes servicios, ya que las mismas máquinas sirven para la limpieza de manchas y olores”.

Se refieren a los cerca de 14 equipos de eliminación de pintadas que trabajan por zonas en el día a día, si bien desde el consistorio confirman que “cuando se trata de pintadas ofensivas, se actúa de inmediato”.

En el caso de limpieza de pintadas y grafitis en fachadas de edificios particulares, deben ser los propietarios los encargados de su mantenimiento

Pero ¿qué normativa regula la limpieza de los grafitis en la capital? Si nos fijamos en la Ordenanza de Limpieza de los Espacios Públicos y de Gestión de Residuos, vemos que en su artículo 23 se establece que serán los inmuebles o establecimientos quienes tienen la obligación de mantener limpias las fachadas y las partes de los mismos que sean visibles desde la vía pública o espacio público. Asimismo, el artículo 2.2.4 de las Normas Urbanísticas del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid expresa que los propietarios de edificaciones, terrenos, carteles e instalaciones deberán conservarlos en buen estado de seguridad, salubridad y ornato público.

“Con el fin de mejorar la calidad del paisaje urbano y aminorar los graves efectos de imagen de la ciudad que dan las fachadas cubiertas de pintadas y grafitis”, la Dirección General de Limpieza y Residuos colabora en la limpieza de pintadas y grafitis de todos los espacios públicos —calles, zonas ajardinadas, muros, etc.— hasta una altura de 12 metros.

En el caso de limpieza de pintadas y grafitis en fachadas de edificios particulares y colindantes con vías también particulares, deben ser los propietarios los encargados de su mantenimiento y limpieza.

No obstante, el Ayuntamiento advierte de que “actúa solo sobre aquellos paramentos que conforman las fachadas visibles del edificio y sobre los cuales no pueda ocasionarse un desperfecto difícilmente reparable, no actuando en elementos de madera, metal, pinturas monocapas u otros materiales que puedan ser dañados, así como puertas y cristales”.

Actúa solo sobre paramentos que conforman las fachadas visibles y sobre los cuales no puede ocasionarse un desperfecto difícilmente reparable

Los grafiteros han elaborado hasta su propio diccionario. Y pretende ser tan rebelde como sus pintadas. Este glosario, de origen americano, incluye conceptos como el ‘bombing’ para salir a pintar y ‘bombardear’ las paredes de la ciudad de pintura o el ‘ding-dong’, que se refiere al sonido del metro cuando las puertas van a cerrarse y sirve de referencia cuando se está pintando con el metro en movimiento.

Entre los mismos grafiteros hay rangos de autoridad y también han establecido etiquetas para dirigirse entre ellos. Los ‘writers’ —"escritores" en inglés— sin experiencia y sin estilo propio todavía se conocen como ‘toy’, y los mejores de la ciudad con estatus reconocido en todos lados, ‘all city’, por ejemplo.

Los artistas callejeros sitúan el origen de sus obras en las pinturas rupestres que se hacían sobre las rocas en la Prehistoria. Desde el blog El pincel de Ju recuerdan que en 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, el grupo de resistencia La Rosa Blanca manifestó su rechazo a Hitler mediante panfletos y pintadas, pero no fue hasta la década de 1970 cuando empezó a desarrollarse el grafiti actual en Nueva York, en paredes y en las estaciones de metro de Manhattan. A día de hoy, el grafiti se ha reinventado y ha entrado en galerías, centros de arte y hasta museos, creando un verdadero movimiento 'underground' extendido por todo el mundo.

Madrid

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