la relación entre ambos se ha deteriorado

Cifuentes tensa la cuerda con Ciudadanos y no descarta un adelanto electoral para 2018

El último desencuentro ha sido el plantón de la presidenta regional a Ignacio Aguado para analizar el pacto de investidura. Cifuentes está muy dolida por los últimos ataques vinculados a la corrupción

Foto: Cristina Cifuentes e Ignacio Aguado.
Cristina Cifuentes e Ignacio Aguado.

Una simple reunión ha tensado aún más la maltrecha cuerda que todavía une el pacto de investidura entre el PP de Madrid y Ciudadanos. La presidenta regional, Cristina Cifuentes, tenía decidido no acudir este jueves a la reunión prevista con Ignacio Aguado, líder madrileño de C's, para analizar el cumplimiento del pacto de investidura que ambos firmaron en 2015. El problema es que ni Cifuentes ni su equipo se lo comunicaron a Aguado y los suyos, por lo que el dirigente naranja se encontró a las 11 de la mañana, cuando acudió a la sede del Gobierno regional, con un mensaje que no le gustó nada: la presidenta estaba en la Universidad Autónoma en la toma de posesión del nuevo rector. Un plantón en toda regla.

La cita de Cifuentes en la universidad no estaba en su agenda pública. Su equipo de comunicación la incorporó en el último momento. De hecho, Aguado estaba convencido de que a la reunión acudiría la presidenta regional, como en las tres ocasiones anteriores en las que PP y Ciudadanos se han sentado para evaluar el pacto de investidura. Al no verla, se levantó y se fue. No aceptó reunirse con la mano derecha de Cifuentes en el Gobierno y en el partido, el consejero Ángel Garrido. "Aguado firmó el acuerdo con Cifuentes", señalan desde Ciudadanos, que entienden que ambos líderes deben ser los interlocutores en estas reuniones.

La relación entre Cifuentes y Aguado, que era buena en lo personal, se ha deteriorado hasta límites insospechados en las últimas semanas. Tanto, que desde el PP regional ya no ven con malos ojos un adelanto electoral para 2018, cuando haya que negociar unos nuevos Presupuestos para la Comunidad de Madrid. "Ciudadanos ya no aporta nada. Solo mal rollo", señalan desde el equipo de Cifuentes. ¿Órdago? Todo se estropeó desde que el polémico informe de la UCO señaló a la presidenta regional. Esta, a título personal, está muy dolida con el papel que adoptó Ciudadanos en la comisión de investigación que la hizo desfilar para explicar los dos contratos que la Asamblea de Madrid concedió en 2009 y 2011 al empresario Arturo Fernández, unas licitaciones bajo sospecha incluidas en el marco del caso Púnica.

Aguado ha elevado sus críticas desde entonces. Su partido ha encontrado un filón entre los continuos casos de corrupción que están asolando al PP de Madrid. Un filón que está aprovechando con un discurso más agresivo. El Gobierno regional, por su parte, ya explicó que la actitud de Aguado y de sus diputados tendría "consecuencias". El castigo se traduce, de momento, en que Cifuentes ya no quiere fotos con Aguado. Reducir sus encuentros al mínimo. En definitiva, que el líder naranja no se aproveche más de la popularidad de la presidenta, "ya que le gusta mucho la foto juntos". La guerra fría ha comenzado y el distanciamiento personal empieza a ser importante. Como ya publicó El Confidencial, Cifuentes ha dejado de seguir en Twitter a Aguado y a parte de sus diputados. Es solo un gesto, pero muestra el nivel de desencuentro que ya existe entre ambos. Desde la universidad, Cifuentes calificó la actitud de Aguado de "inmadura".

La última reunión de los equipos de Cifuentes y Aguado, ellos incluidos, para aprobar los Presupuestos.
La última reunión de los equipos de Cifuentes y Aguado, ellos incluidos, para aprobar los Presupuestos.

En el otro bando, la indignación ante el último desplante de la presidenta madrileña se ha instalado también en las filas naranjas. Ciudadanos considera que en las últimas semanas Cifuentes "está tensando la cuerda demasiado", y, concretamente, sobre este último plantón afirman que "se ha pasado de frenada". Así lo manifiestan fuentes de la dirección nacional del partido, que solo entenderían esa actitud por parte de la presidenta autonómica "si tuviera algo que esconder". La cúpula naranja respalda por completo la actuación de sus dirigentes en la Asamblea e insiste en que la creación de la comisión de corrupción estaba incluida en el pacto de investidura firmado en 2015 "y por el que Cifuentes es presidenta".

Aguado, que desgranará su postura este viernes en la sede central de su formación, no dará por bueno el cambio de interlocución en próximas reuniones sobre el pacto de investidura, al entender que aunque no está por escrito la obligatoriedad de la asistencia de Cifuentes, "ella ha estado en cada negociación" y "a ella fue a quien hicimos presidenta". La posición de los centristas es clara y la dirección es partidaria de no flexibilizarla lo más mínimo por mucho que Cifuentes amague con un adelanto electoral en 2018. "El botón de las elecciones lo tiene ella. Que decida", zanjan.

Desde el PP señalan que es Ciudadanos el que ha cambiado motivado por "un cálculo electoral". En principio, todos tienen su parte de razón. Ángel Garrido señaló este jueves que no es necesario que Cifuentes esté en las reuniones, ya que estas "son técnicas", y que su compromiso en la universidad era más importante. "En Andalucía la presidenta Susana Díaz nunca ha acudido a las reuniones para analizar el pacto de investidura que allí tiene el PSOE con Ciudadanos, y no pasa nada. Lo importante es el grado de cumplimiento del pacto". Para el PP, es Ciudadanos quien ha plantado al Gobierno y a los madrileños al levantarse de la reunión e irse. Para la formación naranja, se trata de gestos. "Hubiera bastado con que nos avisaran de que Cifuentes no podía ir y se hubiera cambiado la hora".

Gestos que traslucen un enfrentamiento total. En juego, la gobernabilidad de la Comunidad de Madrid. El PP repite como un mantra que en el día a día, Ciudadanos está en el tripartito de la oposición junto a PSOE y Podemos, pero de momento Cifuentes ha conseguido aprobar sus Presupuestos y llegar ya al ecuador de la legislatura. Ambos partidos se comprometen a seguir cumpliendo los 76 puntos del pacto (ya se ha ejecutado el 46% y otro tanto está en fase de ejecución), pero la mala relación que existe en Aguado y la presidenta regional puede dar al traste con ese pacto. Ahora llegan el verano y las vacaciones, y fuentes de ambos partidos esperan que se calmen los ánimos y que con el nuevo curso político que se inicia en septiembre la tensión se relaje. A ninguno le interesa un adelanto electoral, por mucho que los cuchillos empiecen ya a volar.

Madrid
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