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Cifuentes y Aguado acaban con el 'buen rollo' y empiezan la guerra fría con vistas a 2019
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hoy, cs reprobará al consejero de sanidad

Cifuentes y Aguado acaban con el 'buen rollo' y empiezan la guerra fría con vistas a 2019

La relación entre la presidenta e Ignacio Aguado pasa por su peor momento. Ambos llevan semanas sin verse. Ella está dolida por la beligerancia de C's, que este jueves reprueba a su consejero

Foto: Ignacio Aguado y Cristina Cifuentes, en unas fiestas de San Isidro
Ignacio Aguado y Cristina Cifuentes, en unas fiestas de San Isidro

La relación entre Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid, e Ignacio Aguado, líder de Ciudadanos en la región, no pasa por su mejor momento. Es un hecho. La legislatura ha llegado a su ecuador y la cuerda entre ambos (el PP necesita el apoyo parlamentario de Ciudadanos) se está tensando de manera peligrosa. "Hay altibajos", aseguró Cifuentes en el desayuno que protagonizó este lunes en Nueva Economía Fórum, donde soltó la última pullita dirigida a la formación naranja: "Estamos gobernando con el apoyo intermitente de un partido con el cual firmamos un acuerdo que propició la investidura, pero que en el día a día se siente cercano a la izquierda, y la mayor parte de las veces vota junto a ella, conformando junto a Podemos y el PSOE el tripartito de la oposición". Entre los invitados, Aguado mantenía el tipo y respondía al final de la cita: "Si no le gusta nuestra labor siempre puede buscar otro socio político".

La relación entre ambos se viene deteriorando desde las últimas semanas. Ciudadanos ha encontrado un filón entre los continuos casos de corrupción que están asolando al PP de Madrid. Las últimas encuestas publicadas en algunos medios han disparado las expectativas de Ciudadanos en la comunidad, con un hipotético incremento de sus escaños en la Asamblea de Madrid si hubiese elecciones. El partido ha relanzado la 'marca Aguado' para que su líder regional empiece a tener más presencia más allá de las siglas de la formación y del hiperliderazgo de Albert Rivera. "Tenemos que ser una opción clara de Gobierno". Es la consigna de Ciudadanos, que sabe que hay rédito político si se muestra inflexible con la corrupción.

El punto de inflexión llegó a finales de mayo, cuando Ciudadanos se alió con PSOE y Podemos para que la presidenta regional compareciera sola (no hay precedentes esta legislatura) en la comisión de investigación que iba a analizar los dos contratos que la Asamblea de Madrid concedió en 2009 y 2011 al empresario Arturo Fernández, unas licitaciones bajo sospecha incluidas en el marco del caso Púnica. La Guardia Civil había salpicado a Cifuentes en un polémico informe y Aguado elevó el tono de sus críticas, fomentando el 'paseíllo' mediático de la líder del PP de Madrid. La pieza, política, era demasiado grande para no cobrársela. Cifuentes no se lo perdonó. Aún no lo ha hecho. Está dolida con Ciudadanos porque incluso el PSOE rebajó el listón y permitió que al final Cifuentes no desfilara sola, sino precedida por el ex diputado de IU Antero Ruiz.

Llegó la comparecencia y todo el mundo pudo ver que los momentos más duros se vivieron entre Cifuentes y el portavoz de Ciudadanos, César Zafra. "Esto es un linchamiento político", sentenció la presidenta regional, mientras su equipo acusaba a la formación de Aguado. "Habrá consecuencias", señaló el número dos de Cifuentes, el consejero Ángel Garrido, mientras el PP bautizaba un nuevo término, "el tripartito de la Inquisición". Las elecciones no están tan lejos como parece, explican desde Ciudadanos, "y el PP de Madrid sabe que su rival político somos nosotros, por mucho que ahora diga que estamos cercanos a la izquierda para empezar a vender a los madrileños que ellos son la única opción que también abarca el centro. Pero son la derecha. El viejo PP de siempre".

De momento, ambas formaciones mantienen el acuerdo de investidura. Ciudadanos repite que no lo romperá mientras se cumpla. Cifuentes, por su parte, sabe que necesita el apoyo de la formación naranja. Ha podido aprobar los dos presupuestos de esta legislatura gracias a los de Aguado, que también votó en contra de la moción de censura contra la presidenta regional promovida por Podemos. Pero la guerra fría ha comenzado y el distanciamiento personal empieza a ser importante. Cifuentes ha dejado de seguir en Twitter a Aguado y a parte de sus diputados. Cifuentes prefiere seguir en esta red social al ex futbolista Patxi Salinas que a su socio de investidura. Es solo un gesto, pero muestra el nivel de desencuentro que existe.

Cifuentes tampoco quiere fotos públicas de momento con Aguado. Es parte del castigo que la presidenta regional ha impuesto al líder de Ciudadanos por el aumento de su beligerancia contra su gestión política. Ambos llevan semanas sin verse en privado. La formación naranja sigue a lo suyo, incrementando el tono de críticas. Este jueves, en el Pleno de la Asamblea de Madrid, votará a favor de la reprobración política del consejero de Sanidad, Jesús Sánchez Martos, y ya ha pedido formalmente la comparecencia de una diputada del PP, Isabel González, hermana del ex presidente Ignacio González, en la comisión de investigación. Si Púnica abrió la caja de pandora entre ambas formaciones, el caso Lezo puede terminar de romper una cuerda ya demasiado tensada.

Ambos, Cifuentes y Aguado, tendrán que sentarse en breve. El líder madrileño de Ciudadanos quiere que antes de las vacaciones ambos grupos se reúnan para evaluar el cumplimiento del acuerdo de legislatura, algo que suelen hacer dos veces al año. La reunión no está fijada pero Ciudadanos quiere que se produzca antes de que acabe julio. Lo que está claro es que cuando acabe el verano y empiece el tercer año de legislatura, el nuevo curso político, los dos partidos tiene claro que se entrara en una especie de larga precampaña electoral (con los ojos puestos en 2019) que tiene visos de convertirse en una guerra fría.

La relación entre Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid, e Ignacio Aguado, líder de Ciudadanos en la región, no pasa por su mejor momento. Es un hecho. La legislatura ha llegado a su ecuador y la cuerda entre ambos (el PP necesita el apoyo parlamentario de Ciudadanos) se está tensando de manera peligrosa. "Hay altibajos", aseguró Cifuentes en el desayuno que protagonizó este lunes en Nueva Economía Fórum, donde soltó la última pullita dirigida a la formación naranja: "Estamos gobernando con el apoyo intermitente de un partido con el cual firmamos un acuerdo que propició la investidura, pero que en el día a día se siente cercano a la izquierda, y la mayor parte de las veces vota junto a ella, conformando junto a Podemos y el PSOE el tripartito de la oposición". Entre los invitados, Aguado mantenía el tipo y respondía al final de la cita: "Si no le gusta nuestra labor siempre puede buscar otro socio político".

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