pasará un máximo de 20 años entre rejas

Condena al pederasta de Ciudad Lineal: 70 años y seis meses de cárcel

"Lógicamente, siento mucho lo que les ha pasado; me parece terrible y una barbaridad", aseguró en la última sesión del juicio que tuvo lugar en la Audiencia Provincial de Madrid

Foto:  Imagen de la señal institucional de la Audiencia Provincial de Madrid en la que aparece Antonio Ortiz el pasado octubre. (EFE)
Imagen de la señal institucional de la Audiencia Provincial de Madrid en la que aparece Antonio Ortiz el pasado octubre. (EFE)

La Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a Antonio Ángel Ortiz Martínez, conocido como el pederasta de Ciudad Lineal, a 70 años y seis meses de cárcel tras considerarlo responsable de dos delitos de agresión sexual en concurso con otros dos de detención ilegal, dos más de agresión sexual y uno de lesiones, cometidos contra las niñas de las que abusó entre septiembre de 2013 y agosto de 2014 en el barrio madrileño. El tribunal le ha absuelto, sin embargo, del homicidio en grado de tentativa que le imputaban las acusaciones en uno de los casos y de otras dos faltas de lesiones.

La sentencia, conocida este jueves, señala que Ortiz cumplirá un máximo de 20 años entre rejas, en cumplimiento del artículo 76.1 del Código Penal. Matiza, en cualquier caso, que los beneficios penitenciarios quedarán sujetos a lo dispuesto en los artículos 78.1 y 3 del Código Penal, que establece que para la obtención de permisos de salida, para la conseguir la clasificación del tercer grado y la libertad condicional para el condenado, deberá computarse la totalidad de la pena, es decir, los 70 años.

Condena al pederasta de Ciudad Lineal: 70 años y seis meses de cárcel

La resolución, sobre la que cabe recurso ante el Tribunal Supremo, considera probado que el acusado agredió sexualmente a las cuatro niñas menores (de cinco, nueve, seis y siete años) después de atraerlas mediante engaños. En una ocasión, relata el tribunal, se llevó a una de las pequeñas a un lugar que no ha quedado acreditado; en otro caso, a una vivienda propiedad de su madre; en un tercero, a una vivienda o local que tampoco ha sido establecido, y en el último, a un descampado situado entre las calles Mequinenza, Alcalá y glorieta de Carlos Lamas.

Una vez logró llevarlas a su terreno, explica la sentencia, las amenazó o las obligó a ingerir pastillas para sedarlas, lo que le permitió realizarles diferentes tocamientos. El fallo considera acreditado que también las desnudó e introdujo objetos o algún miembro de su cuerpo por el ano o la vagina de las niñas. A las cuatro las abandonó posteriormente, añade el tribunal, que entiende que el condenado llevó a cabo todos estos actos de forma dolosa. A una de las menores, además, le provocó gravísimas lesiones que podrían haber puesto en peligro su vida de no haber sido tratadas médicamente, lo que indica una especial "brutalidad" por parte del acusado.

Las magistradas de la Sección Séptima, sin embargo, no consideran que haya quedado probado el tipo de medicamento que Ortiz suministró a una de las menores, aunque sí concluyen que tuvo que ser "algún tipo de tranquilizante para sedarla", por lógica y experiencia en estos asuntos. "No para acabar con su vida", añade la resolución, dado que tras la agresión el condenado abandonó a la niña en un lugar en el que pudiera ser encontrada rápidamente, lo que hace pensar que el acusado no tuvo "ánimo homicida".

“La conducta del acusado revela su falta de empatía con las víctimas, lo que se evidenció a lo largo de las sesiones del juicio, en el que, aun acogiéndose a su derecho a no declarar, ni siquiera intentó dar una mínima justificación de sus actos", explica la sala, que agrega que "la multiplicidad de los hechos cometidos, en un lapso de tiempo relativamente corto, pone de manifiesto un acendrado espíritu criminal, singularmente dirigido contra víctimas especialmente vulnerables, a lo que hay que añadir el grave estado de alarma y desasosiego que creó en la población hasta que fue detenido y cesaron los ataques”.

Ortiz, que deberá indemnizar a las víctimas con 375.000 euros, deberá estar bajo libertad vigilada los 10 años siguientes a su salida de prisión. Además, tiene prohibido aproximarse a las niñas durante los próximos 24 años y ha quedado inhabilitado, por orden de la Audiencia Provincial, para ejercer cualquier profesión u oficio que conlleve relación con menores.

La sala rechaza la pretensión de la defensa de Ortiz de anular el procedimiento judicial por una supuesta invención de pruebas e investigación predeterminada llevada a cabo por la Policía Nacional. "No hay indicio alguno de dicha insidiosa actuación de la Policía contra el acusado, para empezar porque no es creíble que tantos se concertaran para perjudicar al acusado, ni siquiera por mor de la presión mediática de dar solución a los hechos cometidos y restablecer la paz social", argumenta la sala, que añade que, "si fuera cierto lo que dice la defensa, el caso se habría cerrado en falso y el verdadero culpable seguiría campando por sus fueros y quizá cometiendo nuevos hechos delictivos de similares características, lo que llevó a algún responsable policial a declarar en el juicio que ello no ocurrió".

Madrid

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