56.709 operaciones por la tarde en 2016

Las 'peonadas' en los quirófanos: 525€ el juanete, 450 la fístula y 175 la vasectomía

Se cumple un año de los pactos de gestión, las intervenciones en horario de tarde. Sindicatos y trabajadores señalan que no han servido para reducir las listas de espera

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El Gobierno regional que preside Cristina Cifuentes puso en marcha el año pasado los llamados pactos de gestión para reducir la lista de espera quirúrgica. Lo que los profesionales sanitarios llaman 'peonadas' u horas extras para operar por la tarde. Cada hospital tiene la libertad de firmar los pactos que negocie con los trabajadores (los más comunes son cirugía vascular, cirugía general, aparato digestivo, cirugía plástica, oftalmología, traumatología y urología) y distribuir como quiera entre cada uno de los profesionales que participan en cada intervención (cirujano, anestesista, enfermero, celador...) la tarifa que paga la Consejería de Sanidad. Entre enero y agosto de 2016 se han realizado 56.709 operaciones en turno de tarde.

Por ejemplo, Sanidad abona 525 euros por cada operación de juanete. De ese dinero, 230 euros se reparte entre el personal pero cada hospital decide si el cirujano recibe 100, 120 u 80 euros. La fístula anal o las hemorroides se pagan a 450 euros, de los que los facultativos se reparten también 230 euros. El resto va para pagar el material y otros costes. La hernia es más cara: 930 euros (530 para los sanitarios). En el apartado urológico, por cada circuncisión se paga 175 euros (105 para los trabajadores) y por cada vasectomía otros 175 euros (105). Las cataratas se pagan a 615 euros (215). Lo más caro son las prótesis de cadera y rodilla, a 4.200 euros (800 para los profesionales que intervienen).

Trabajadores y sindicatos denuncian, un año después de su implantación, que los pactos de gestión no están ayudando a reducir la lista de espera y que las 'peonadas' han servido para crear un nuevo tipo de operación quirúrgica de 'segunda división', de menos calidad en el servicio. Según las estadísticas que ofrece la Comunidad de Madrid, a 30 de septiembre de 2016 había 83.432 pacientes madrileños esperando para ser intervenidos, 4.873 más que el mes anterior (subida del 6,2%). En diciembre de 2015, cuando apenas se habían puesto en marcha las 'peonadas', la lista era de 79.444 personas.

Un enfermero de un hospital público, que prefiere mantener el anonimato porque tiene un contrato eventual que lleva renovando cada tres meses, asegura que suele ser el personal eventual e interino quien suele apuntarse a los pactos de gestión por necesidades económicas. "Yo tengo mi turno por la mañana y luego a las 15 horas empiezo las peonadas, entre cinco y siete horas más. Uno de los días comencé a las 8 horas y finalice a las 22. En función de las operaciones que hago cobro una media de 135 euros. Pero llevamos varios meses de retraso en el cobro. No me han pagado todavía las 'peonadas' que he hecho desde marzo. Y no sé cuando las cobraré. Hay mucho descontrol y oscurantismo sobre este tema".

"Nadie sabe cuánto nos están costando los pactos de gestión. A lo mejor con ese dinero se pueden hacer más contrataciones. Son muy caros. La consejería ha decidido qué servicios son receptores de pacientes y cuáles son donadores. Por ejemplo, en el Doce de Octubre cirugía general no tiene pacto de gestión porque se ha considerado que es donador, tiene mucha lista de espera y transfiere pacientes a otros hospitales", señala Mónica García, diputada de Podemos y trabajadora sanitaria

Litigio en los tribunales

Julián Ezquerra, secretario general de AMYTS (el mayor sindicato de médicos y titulados superiores), asegura que los retrasos en los pagos es generalizado en toda la región: "En Móstoles, en La Paz, en el Gregorio Marañón... lo que está generando cierto descontento. El problema es que solo hay un precio cerrado en los procedimientos quirúrgicos. En ningún sitio está regulado cuánto cobra cada profesional, ya que cada jefe de servicio lo reparte como quiere. Por eso acudimos a los tribunales, porque no se negociaron unas cuotas estándar de participación, cuánto debe cobrar el anestesista, cuánto el cirujano".

A pesar de la denuncia, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid acaba de avalar la aplicación de los pactos de gestión al entender que esta medida no vulnera el derecho de negociación colectiva, una sentencia que ha sido recurrida ante el Supremo. Carlos Castaño, presidente de la Asociación de Facultativos de Madrid (AFEM), señala que los retrasos en los pagos se debe a que los pactos suelen firmarse por periodos de seis meses y se pagan al final, cumplido el plazo y tras analizar si también se han cumplido los objetivos. "No son objetivos de calidad. Se ponen para precisamente que no se cumplan". 

Castaño pone un ejemplo. "Se puntúan las consultas. Te penalizan si en la primera consulta que tienes con un paciente le metes en lista de espera, cuando eso se llama eficiencia, si ya viene bien diagnosticado. Se debería premiar porque disminuyes el numero de consultas y utilizas menos recursos. Pero no quieren que aumentes la lista de espera y se penaliza". Para AFEM, los pactos representan una mordaza y una trampa, tanto económica como asistencial, para médicos y pacientes. "Además, si no consigues acabar con el número de pacientes que tienes firmados en el pacto, bien operándoles o bien derivándoles, no cobras. Con esto los médicos se hacen cómplices de las ansiadas derivaciones de la consejería de Sanidad". 

Los trabajadores señalan que las condiciones de los pactos (el anexo II) están diseñadas para que los grandes hospitales no sean capaces de obtener más de 40 puntos, con lo que su esperanza real de cobrar es el 25% de lo firmado. "La mayoría de la gente que firma no conoce las condiciones del pacto". El anexo II no incluye parámetros de calidad asistencial, no penalizando por ejemplo las complicaciones que sufran los pacientes derivados. 

Porcentaje de uso de los quirófanos de los hospitales madrileños
Porcentaje de uso de los quirófanos de los hospitales madrileños

Menos calidad

Los residentes no están incluidos en los pactos, por lo que las operaciones que se realizan por la tarde tienen menos personal asignado y por tanto se reduce la calidad. "Con los pactos se generan pacientes de primera categoría por la mañana y de segunda por la tarde, dado que se reduce el personal de quirófano con el fin de conseguir la máxima rentabilidad económica", señala AFEM. "Prostituyes la calidad por un dinero extra que a lo mejor ni cobras".

El problema es el modelo. Muchos de los facultativos que se apuntan a los pactos son interinos o eventuales, que tienen en sus contratos de renovación la obligación de apuntarse a las 'peonadas'. Así, los profesionales más jóvenes, con menos experiencia, participan muchas veces en las operaciones más complejas, las que no se han podido derivar. Hay hospitales, por ejemplo, donde la prótesis de cadera se resuelve con dos médicos cuando debería haber tres. La pregunta no es, según los sindicatos, cuantos hospitales han negociado pactos de gestión (más del 90% según la consejería), sino cuántos de los equipos quirúrgicos que hay en Madrid se han apuntado a los mismos. De los 2.937 trabajadores asignados al área quirúrgica en la región, 986 (el 33%) son interinos o eventuales.

Desde AFEM concluyen que este modelo de pacto de gestión están abocados al fracaso y que los profesionales "senior", los médicos, anestesistas o enfermeros veteranos no quieren apuntarse. En el Gregorio Marañon, por ejemplo, los celadores cobran 14 euros por tarde de trabajo, una cantidad no muy alta. El departamento de traumatología del Marañon hizo sus cálculos: un cirujano cobra 7 euros por juanete, teniendo en cuenta que con el sistema de objetivos no pueden obtener más de 40 puntos y por tanto solo pueden cobrar el 25% de lo pactado. "Una cantidad no muy atractiva por el tiempo que supone".

17 hospitales usan poco sus quirófanos

De los 83.432 pacientes madrileños que están en lista de espera 66.045 (79,16%) corresponden a la categoría estructural (la lista normal), 12.753 (15,29%) han rechazado la derivación a otros centros y 4.634 (5,55%) pertenecen a la categoría de transitoriamente no programables, es decir, personas que en estos momentos no pueden ser intervenidas por motivos clínicos o a petición propia.

El aumento de la lista obedece a dos factores, según Sanidad. Primero, a que en verano se reducen las operaciones (y por tanto crece la lista) debido a las vacaciones y la cancelación de intervenciones por parte de los pacientes. Y segundo, por el cambio de sistema para elaboración de la lista, en la que se están sumando paulatinamente pacientes que antes no estaban. Ahora se empieza a incluir a los pacientes desde el momento que el especialista manda la intervención, no desde la cita del anestesista para el preoperatorio como se hacía antes. 

Desde el PSOE, no obstante, aseguran que los quirófanos están infrautilizados. Un estudio hecho por el diputado Jose Manuel Freire revela que 17 hospitales utilizan sus quirófanos por debajo del 73%, que es lo establecido como razonable. El Clínico, por ejemplo, solo usa sus quirófanos el 65% del tiempo que se podían utilizar. El Severo Ochoa está en el 66%. La mejor tasa (ver tabla) la tienen los hospitales privados que mantienen algún tipo de concierto con la Comunidad de Madrid. Son datos de 2015 extraídos de las propias memorias de los centros.

Sanidad eleva esa tasa entre enero y agosto de 2016 al 83,53%, un 81,06% en turno de mañana y un 91,76% en jornada de tarde. Es decir que por la mañana se han usado los quirófanos casi seis horas de las siete hábiles y casi 4,5 horas en turno de tarde de las cinco habilitadas. De enero a a agosto de 2016 se han realizado 254.230 intervenciones programadas.

Madrid

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