Así controlan 229 inspectores de Madrid que las adjudicatarias limpien bien las calles
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Así controlan 229 inspectores de Madrid que las adjudicatarias limpien bien las calles

Aplican una fórmula matemática tras utilizar 68 baremos. Si el umbral de alerta supera el 12,5% se aplica un descuento a las empresas: 8,6 millones en 2015 y 4,4 millones en 2016

placeholder Foto: Basura tirada alrededor de contenedores en una calle de Madrid.
Basura tirada alrededor de contenedores en una calle de Madrid.

Un equipo de 229 inspectores municipales controla cada día que las calles de Madrid se limpien correctamente. Para ello utilizan una compleja fórmula matemática que analiza 68 parámetros que determinan si la capital tiene un índice aceptable de limpieza. Si se supera un umbral de alerta, el Ayuntamiento de Madrid impone un descuento mensual a las empresas adjudicatarias. Entre enero y agosto de este año (últimos datos), el Consistorio ya ha restado 4.429.017 euros a las concesionarias por superar ese umbral. En 2015 la cifra alcanzó los 8.669.879 euros.

Es solo un pellizco en el jugoso contrato de limpieza viaria que el anterior equipo municipal, del PP, adjudicó en agosto de 2013 por 1.944 millones repartidos en ocho años (es decir, 243 millones anuales). La ciudad quedó dividida en seis lotes, es decir, en seis zonas, que se repartieron cuatro contratistas: OHL, Sacyr, FCC y Ferrovial. Los pliegos técnicos no especifican la necesidad de que haya un número determinado de operarios en las calles. Basta con que la ciudad se limpie con "la frecuencia mínima necesaria para mantener las condiciones adecuadas de salubridad y adecuación del espacio público en todo momento". ¿Cómo se mide eso?

"Haciendo, como mínimo, 3.000 inspecciones al mes solo para medir el parámetro 1", señala Víctor Sarabia, director general de limpieza y residuos del Ayuntamiento de Madrid. El 1 es el indicador más importante de los 68: "limpieza media de aceras y arroyos", en definitiva, el que mejor mide si una calle está todo lo limpia que debería. Los inspectores eligen aleatoriamente las calles que van a visitar. Una vez allí limitan una zona de 250 metros cuadrados y cuentan los residuos en función del tamaño, donde están situados y si son orgánicos o no (por ejemplo no pesa lo mismo en su informe una cáscara de naranja que un paquete de cigarrillos).

Foto: Trabajadores del servicio de limpieza municipal

Esto solo con el parámetro 1. Los inspectores también controlan cómo se limpian las zonas verdes, los parques infantiles, si se vacían correctamente las 64.124 papeleras de la capital, si se reponen las bolsas de las papeleras, los olores de determinadas zonas, la presencia de pegatinas y carteles no autorizados, la recogida de muebles abandonados, si el baldeo de las calles se realizan bien, el desbroce de solares, la limpieza de pintadas en paredes, la limpieza de las fuentes para beber, el buen funcionamiento de los elementos de riego, la presencia de malas hierbas en zonas verdes, el estado del arbolado…"Este no es solo un contrato de limpieza. Es mucho más. También se encarga del mantenimiento de las zonas verdes, la plantación de árboles y el cuidado del mobiliario urbano de la ciudad", señala Sarabia.

Por ejemplo, en 2015 las empresas adjudicatarias tuvieron que talar 6.585 árboles en las calles de Madrid, de los cuales 2.786 se catalogaron como peligrosos. En la campaña 2014-2015 se repusieron 5.595 árboles, y en la campaña 2015-2016, que está realizándose en estos momentos, se van a reponer otras 8.017 unidades.

Un sistema complejo

Sarabia reconoce que el sistema de medición es complejo. No solo por los 68 parámetros. También por el sistema de comprobación. El trabajo de los inspectores debe ser luego repasado por sus superiores y validado después por la Intervención del Ayuntamiento. Si al aplicar la fórmula matemática tras el análisis de cada uno de los parámetros se supera el umbral de riesgo en alguno de ellos por encima del 12,5% se aplica un descuento a las adjudicatarias. Cada indicador tiene un umbral, cuyo valor genera el máximo descuento. Este descuento (o detracción) nunca puede superar el 20%. No ha hecho falta. Hasta ahora nunca se he llegado a ese 20%. El índice de ensuciamiento de las calles de Madrid nunca ha superado el 16%, según las estadísticas que maneja el Ayuntamiento (ver gráfico).

La limpieza de la capital se ha convertido en un motivo de enfrentamiento político. PP y Ciudadanos critican con dureza la gestión que está haciendo el Ejecutivo de Manuela Carmena, que ha amenazado más de una vez con remunicipalizar un contrato que heredó del PP. Al final el contrato se mantiene y el de recogida de basuras se ha vuelto a licitar y a adjudicar a empresas privadas por 687 millones de euros. De hecho, este martes 1 de noviembre entra en vigor. Pero, ¿está la ciudad más sucia? "El presupuesto destinado a limpieza viaria ha bajado un 32% desde el año 2010, pero la ciudad no está un 32% más sucia. No es verdad. Y eso que la población de Madrid ha crecido y han subido los actos y eventos que se celebran en ella", explica Víctor Sarabia.

Desde el Ayuntamiento, gobernado por Ahora Madrid, explican que para que la ciudad esté más limpia también hace falta que los ciudadanos se conciencien de que "todos debemos contribuir y tener un comportamiento cívico". Y ponen como ejemplo las cacas de perro. En lo que va de año el Consistorio ha abierto 33 expedientes sancionadores contra dueños de perros u otros animales que no retiraron sus heces del suelo, con multas de entre 751 y 1.500 euros. "En Madrid hay 275.000 perros censados y en aumento. Cada mes reponemos 8 millones de bolsas para recoger las heces en las 6.400 papeleras que tiene expendedor. ¡Ocho millones de bolsas!, que tienen la advertencia de que no son para uso alimenticio porque la gente las utiliza para congelar comida", explica Sarabia.

Otro ejemplo de comportamiento incívico son los contenedores quemados: 2.393 en 2015. Normalmente responden a actos vandálicos. Al igual que con las cacas de perro, los inspectores no pueden poner ninguna sanción, puesto que, aunque presenciaran el hecho, no tienen autoridad para exigir la identificación a los presuntos infractores (esta competencia es de la Policía Municipal). El Ayuntamiento reconoce que el servicio es mejorable, y ya el verano pasado puso en marcha junto a las empresas concesionarias un calendario de limpiezas intensivas en varios barrios de la capital. En septiembre de este año, a propuesta del PSOE, el Pleno aprobó la Mesa por la Limpieza, formada por partidos políticos, las empresas, los sindicatos y la federación de asociaciones de vecinos. El objetivo es hacer un diagnóstico que en cuatro meses permita encontrar soluciones para mejorar el servicio.

Más medios, más limpieza

Desde la Dirección General de Limpieza y Residuos reconocen además que la solución es económica. "Cuánto más dinero se destine a limpieza, mejores contratos y más plantilla". Es una simple ecuación. Las empresas ganaron el contrato reduciendo un 23% el precio de licitación que ofrecía el Ayuntamiento. Pero no habían pasado tres meses de la adjudicación cuando a finales de 2013 tres de las adjudicatarias vieron que las cuentas no cuadraban e iniciaron un ERE de 1.200 trabajadores que provocó una huelga de 13 días que convirtió Madrid en un basurero. "Los despidos tuvieron un impacto demoledor en la calidad del servicio, poniendo en riesgo las garantías del mismo en condiciones mínimas de calidad. Aunque el pliego no obligaba a condiciones de personal, sí que se planteaban propuestas en las ofertas que posteriormente no se cumplieron", señalan desde el Ayuntamiento.

Actualmente Cespa (filial de Ferrovial) gestiona el lote 1 (Centro, Tetuán, Chamberí y el barrio de Argüelles) con 1.006 trabajadores. El lote 2 (Arganzuela, Retiro, Salamanca y Chamartín) lo lleva Valoriza (filial de Sacyr) con 999 trabajadores. El lote 3 (Fuencarral, Latina y Moncloa, sin el barrio de Argüelles) también lo gestiona Valoriza con 711 empleados. El lote 4 (Ciudad Lineal, Hortaleza, Barajas y San Blas) lo ganó OHL con 811 efectivos. El lote 5 (Puente de Vallecas, Moratalaz, Villa de Vallecas y Vicálvaro) es de FCC con 638 en plantilla. FCC también tiene el lote 6 (Carabanchel, Usera y Villaverde) con 652 trabajadores. En total, 4.817 efectivos. Esto supone que desde 2013 la cifra de barrenderos ha caído un 38%.

Para Sergio Brabezo, concejal de Ciudadanos, el aumento de las quejas de los madrileños demuestra que Madrid está más sucio que hace tres o cuatro años, "pero tiene todo el sentido, porque hemos pasado de 6.000 limpiadores a 4.000". Para Ciudadanos, la solución pasa por distribuir de otra manera los contratos de limpieza. "No tiene sentido un gran contrato integral que unifique la limpieza viaria, el mantenimiento de zonas verdes y el mantenimiento del arbolado. No sería mala opción rescindir ese contrato integral para unificar la limpieza viaria y la recogida de basuras. Como pasa Barcelona. Y luego tener otros dos contratos distintos para el mantenimiento de zonas verdes y del arbolado".

Foto: Propietarios de perros y sus mascotas, momentos antes de tomar la salida en 'Perrotón 2013', la mayor carrera de España de este tipo. (EFE)

Usera, el barrio más sucio

Los 229 inspectores trabajan en tres turnos, en una labor que se realiza durante las 24 horas al día de los 365 días al año: 39 de ellos están en el departamento de control de calidad, 93 en el departamento de limpieza y espacios públicos y 97 en el departamento de recogida de residuos. Desde el Ayuntamiento reconocen que trabajan en aumentar la plantilla de inspectores y sobre todo en solucionar las desigualdades que conlleva este contrato heredado del PP. Unos desajustes que provocan que unos distritos estén más sucios que otros. Si tiene en cuenta los descuentos que se aplican, Usera es de los 21 distritos de Madrid el más penalizado, es decir, el más sucio.

El Ayuntamiento ya informó de esos desajustes en el contrato, que provoca que unos barrios estén más sucios que otros. El lote 1, por ejemplo, que incluye los distritos de Centro y Chamberí, recibe una inversión de 74 euros por habitante y año, la más alta de todas. En principio es lógico que este lote reciba más dinero por parte del Ayuntamiento porque incluye la zona centro, la que más afluencia de personas recibe. El lote 2 recibe 55,2 euros por habitante y año; el lote 3, 46 euros; el lote 4, unos 40, 4 euros; el lote 5, 40 euros; y el lote 6 (los distritos con las rentas más bajas, como Carabanchel, Usera y Villaverde), solo 36,3 euros, un 51% menos que en lote 1.

En el distrito Centro, por ejemplo, el Ayuntamiento destina 74 euros en limpieza por habitante y año, una inversión que se reduce a 36 euros en Usera

Desde el Consistorio insisten en que parte de la solución pasa por incrementar la partida económica destinada a limpieza hasta alcanzar una cobertura mínima en todos los lotes de 60 euros por habitante. Eso supone casi duplicar el gasto en algunos distritos elevar 12 euros de media el gasto por habitante y año. Además de los descuentos, el Ayuntamiento también puede imponer sanciones a las empresas concesionarias por incumplimiento de los pliegos de condiciones de sus contratos. En 2014 el Consistorio puso 189 sanciones, cifra que subió a 655 en 2015.

El termómetro de los avisos

Además de los descuentos a las empresas adjudicatarias, otro termómetro para medir si la ciudad se limpia bien son los avisos que realizan los ciudadanos. Estos han descendido un 10,56% en los ocho primeros meses del año. Entre enero y agosto de 2015 hubo 32.858, cifra que baó a los 29.389 en el mismo periodo de 2016.

Desde el Ayuntaminto explican que los avisos no son indicadores de calidad y por lo tanto no sirven para medir la misma. Son indicativos de actividad. "Por ejemplo, si alguien abandona una bolsa de basura al lado de un contenedor de papel, otro ciudadano avisa y la bolsa se recoge, no estamos ante un problema de limpieza ya que el servicio funciona.

Lo que sí han aumentado son los servicios por la recogida de enseres y muebles, un servicio cada vez más conocido gracias a las campañas realizadas por el Consistorio. Se ha pasado de los 29.682 avisos registrados entre enero y agosto de 2015 a los 43.048 de este año, lo que supone un incremento del 45,03%. 

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